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 Sala de entrenamiento

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Jun

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Edad : 19
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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Lun Jul 14, 2014 3:36 pm

Lo miro mientras habla, analizando lo que dice... Enseguida niego. No lo soy, que yo sepa. Sería la primera noticia que tengo. Y, además, yo estaba en el pasillo, caminando hacia el baño. ¿Debería asumir sonambulismo y narcolepsia, o algo así? Lo mire como lo mire, resulta complicado. Apuesto más por un despiste.

"Supongo que estoy cansado. Últimamente no he estado durmiendo muy bien.", le explico.

Me he pasado las últimas noches leyendo, sin éxito, libros y libros de medicina. No he encontrado nada que me ayude con mi prototipo de ala, pero lo cierto es que tengo la cabeza llena de cosas desde entonces y no dejo de darles vueltas. Tanto pensar acabará conmigo, al final.

Sonrío, ya más tranquilo, y hago una leve reverencia, de gratitud. Le tiendo un nuevo papel, tras escribir una vez más.

"Siento mucho las molestias ocasionadas. Muchas gracias por tu ayuda. Creo que iré ahora a ver al doctor Errst. Espero que nos veamos pronto." Añado una sonrisa agradecida a mis palabras.

Hago una nueva reverencia, esta vez de despedida, y pongo rumbo a la puerta. Creo que está bien que lo investigue, pero no debo ponerme demasiado hipocondríaco, que no es bueno asustarse demasiado. Hasta se me han pasado las ganas de ir al baño de los nervios.

Espero no haber interrumpido demasiado su entrenamiento...

*se va*
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Lloyd

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Edad : 26
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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Lun Jul 14, 2014 3:51 pm

El chrysos se encogió de hombros. Tal vez simplemente fuese cansancio, como él decía. De ser así, tendría que darle la razón a Alehyss en lo de "hay que dormir x horas al día porque si no blablabla".

—Probablemente. —Sonrió de nuevo—. Seguro que no es nada grave. —Ensanchó la sonrisa—. Trata de dormir más a partir de hoy.

Se sentía terriblemente estúpido. Si el claritas se hubiese encontrado con alguien diferente, seguro que hubiese encontrado una buena explicación a su despiste. Alehyss seguro que le hubiese hecho algo con sentido, muy alejado de su teoría de sonambulismo y más cercano a lo que probablemente le hubiese pasado al chico.

Suspiró. Tomó el papel que el claritas le tendía y lo leyó. Nada más terminar, negó.

—No me has molestado, repito. —Lo miró—. Y de nada. Espero que Errst te diga algo más interesante y que... eh... no sea nada grave. —Se pasó una mano por la nuca. Curvó ligeramente los labios—. Ya nos veremos.

Observó cómo el claritas se marchaba, todavía pensando en qué le habría pasado. Cuando se fue, volvió su vista a los muñecos. Los contempló durante unos segundos, sin demasiado interés, y finalmente decidió que no quería seguir entrenando. Ya practicaría más mañana.

Tras recoger los muñecos, se fue.

*se va*
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Jul 25, 2014 6:20 pm

Entro ya preparada, con ropa cómoda y el pelo recogido, y no pierdo un segundo, procediendo enseguida a calentar trotando con paso ligero alrededor de la sala, en silencio, controlando en todo momento la velocidad y frecuencia de cada una de las inspiraciones y expiraciones. Controlar la respiración es una parte muy importante del entrenamiento, que ayuda a evitar puntos, el exceso de fatiga y distribuye mejor el esfuerzo, aumentando la efectividad.
Mezclo el trote normal con cambios de ritmo, acelerando e intercalando desplazamientos en zig zag, ágiles, exactos, buscando que cada movimiento sea lo más preciso posible. Tengo que ser capaz de moverme exactamente a donde quiero, sin perder un movimiento ni pisar fuera de lugar, preparándome para una hipótesis en la que, por ejemplo, el suelo se desprende.

Cuando ya me he encargado de poner mi cuerpo en marcha, caliento las extremidades superiores, comenzando por las muñecas y los propios dedos y ascendiendo hasta llegar a los hombros y el cuello, rotándolas todas ellas con cuidado, prestando reacción a las respuestas de cada una. Cuando me encuentro conforme con el estado físico que he alcanzado, paso a ejercicios un poco más duros.
Comienzo con series de flexiones, abdominales y dorsales, intercalando las tres series de ejercicios en ese orden y repitiendo al terminar hasta cinco veces. No destaco por la fuerza física, pero eso no me libra de entrenarla.
Al acabar con la mitad superior, hago también una serie de sentadillas, a un ritmo constante, con la espalda recta, tratando de no cargar demasiado las rodillas. Noto cómo los cuádriceps se van endureciendo poco a poco, y una vez he terminado con ellos dedico un rato a aflojar el cuerpo, estirando ínfimamente.

Lo siguiente que hago es acercarme a la zona de espalderas, y trepo con agilidad por las que están más pegadas hasta llegar a las dos más apartadas del resto, colgándome de espaldas a la pared de la que sobresale, dejando los brazos y las piernas estiradas. En esta posición, comienzo un nuevo ejercicio: coloco las piernas estiradas, rectas pero no rígidas, juntas, y comiendo una serie de subidas y bajadas, desde la cadera, haciendo que formen un ángulo de noventa grados con mi cuerpo y manteniéndolas ahí por un par de segundos antes de bajarlas yo misma, despacio, no dejándolas caer. Al esfuerzo del propio ejercicio se le une la necesidad de mantener el cuerpo suspendido por los brazos. Aprovecho que estoy aquí para hacer el mismo número de repeticiones otra vez, pero ahora llevando las rodillas al vientre, doblando las piernas.
Termino por soltarme, y, tras relajar bien los brazos, comienzo a estirar, ya más concienzudamente, disponiéndome a irme al fin.

Hoy no ha sido especialmente intenso, pero este tipo de ejercicios tienden a fatigarme más, por lo que me doy por satisfecha por ahora.

*se va*
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Zacharyas

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Ago 01, 2014 3:12 am

A Zacharyas no le gustaba demasiado entrenar en solitario, de alguna forma. Raras veces sentía aversión por las cosas, de modo que tampoco podría haber llegado a decir que lo odiaba, pero el caeruleus era incapaz de ver en enemigos de palo lo que había en los seres vivos, lo que bullía en sus interiores y él arrancaba con cada golpe. Sin embargo, a veces era necesario hacerlo, de todas formas, y, en momentos como aquel, el mago terminaba cediendo.

Aquel día había terminado por proponerse, de alguna forma, el practicar por su cuenta, y dejando las sangrientas armas a un lado, la magia, motivo que le había interesado desde joven, ocupaba su atención.

Dispuso algunos muñecos de madera por la sala como si se tratasen de enemigos, como había visto hacer a algunos de sus compañeros alguna vez, y él se situó en el centro, contemplándolos con poca convicción. Apuntó a uno de ellos, imaginando que su cabeza era auténtica, y que sus ojos lo miraban aterrorizados, leyendo las ganas de matar en sus ojos.

-Âchnam -siseó, y el hechizo salió disparado de la palma de su mano, golpeándolo en el hombro.

Durante varios minutos, Zacharyas practicó aquello, apuntando a diversos enemigos, variando la altura de los ataques, buscando disparar rápido y certero. Si dejaba posibilidades de sobrevivir a sus oponentes, si no los hería lo suficiente para evitar que huyesen, no podría deleitarse con sus quejidos de dolor y el miedo de sus miradas.

Tras repetir el hechizo más básico que conocía, Zacharyas decidió probar con otros con los que estaba menos familiarizado, quizás por la novedad que representaban o por el poco uso que les daría debido a su punto de vista con respecto a la mayor parte de las cosas. Comenzó con el baadha, comprobando lo fatigoso que resultaba tener la barrera activa, calibrando la escasa distancia a la que podía invocarla y su extensión. No obstante, al no contar con adversarios que lo ayudasen, terminó por rendirse.

Zacharyas frunció el ceño un instante, y pronto una macabra sonrisa acudió a sus labios, al recordar. Era más fuerte. Era el momento de batirse de nuevo con otro guerrero. Debía buscarlo.

*se va*
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Lea

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Sáb Ago 02, 2014 9:18 pm

Sacar a Vilo de paseo no es algo que me apetezca mucho con este tiempo, pero el pequeñajo no hace más que reclamar atención, y se muere por jugar. Y yo, que ya he dado por terminada su rehabilitación, empiezo a sentirme culpable por no ponerme en serio. No he vuelto a plantearme ir de misión desde la última vez, y no me apetece volver a tener unas palabras con el líder parvus. Total, que al final, me queda lo que me queda.

Abro la puerta de la sala de entrenamiento y compruebo que está vacía. Mejor. No quiero que me pongan pegas. Y necesito algo que nos sirva para ejercitarnos a los dos. Vilo, tan inquieto como siempre, entra en tromba, con las orejas bien altas y un enorme ánimo explorador. Yo no tardo mucho en reclamar su atención y ponerme a dar vueltas en la sala, corriendo. Tal vez tenga que perseguirlo, o él a mí, o simplemente correremos a la par. Lo dejaré a su elección; solo intento cansarlo, en realidad.

Cuando ya lo veo con la lengua fuera, pero igualmente animado, me detengo un momento a frotarlo con energía y darle un beso. No puedo evitarlo, es demasiado adorable como para reprimir esos detalles. Y entonces empieza el problema: cómo entrenar y jugar con él a un tiempo, y todo sin hacerle daño.

Acabo por tomar una vara, que me servirá de arma. Puedo usarla de la misma forma que mi espada, ya lo he probado otras veces. Coloco por toda la sala pelotas y barras a distintas alturas, e incluso alguna que otra figura. Tengo que pelearme un par de veces con Vilo para que no me coja las cosas, pero al final acaba por entenderlo. O eso creo.

Procedo entonces a desplazarme en un circuito de golpes. Cada cierto tiempo tengo que golpear alguna barra o pelota que sale disparada, por tierra o aire. Es entonces cuando él sale corriendo a perseguir lo que sea que yo haya lanzado, con lo que continúa su propio ejercicio. Yo, por mi parte, debo preocuparme de mantener a un tiempo un ojo puesto en él y acertar mis golpes, pues tampoco estoy golpeando objetos tan grandes. No es tan mal entrenamiento, ¿no?

*Entrenan*
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Frikka

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Sáb Ago 02, 2014 10:32 pm

Entro con la katana ya desenvainada, al hombro, sacando pecho y dándome unos aires que cualquiera diría que Gerald lleva un par de meses fuera de palacio. Y aún no he cerrado la puerta cuando siento un leve cosquilleo en el estómago.
¡Qué ven mis ojos!

-¡Hostia!

Enseguida me agacho a por una de las bolas, la primera que encuentro, y la alzo en alto, buscando la mirada del cachorro con los ojos. Hasta se me despliegan las membranas de las orejas sin quererlo.

Es entonces cuando me fijo en ella, que también está aquí, claro.

-¿Qué hay? -saludo, con una sonrisa descarada y la pelota todavía en alto.
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Lea

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Sáb Ago 02, 2014 10:40 pm

Apenas he tenido tiempo de perder de vista a Vilo cuando una voz me hace localizarlo al momento. Es entonces cuando entiendo lo que está pasando. Ha salido corriendo hacia la puerta según la ha visto entrar, a toda velocidad, y tras un buen montón de gañidos y gruñidos, se dedica a trotar en torno a ella, absolutamente encantado con la recién llegada. Sí, Vilo. Qué alegría.

-Buenas -. Compongo una sonrisa, aunque decido no detenerme, que luego me cuesta volver a empezar-. Si vas a jugar con él, ten cuidado con que no se haga daño. Sobre todo con esa espada tuya.

Lo que me faltaba era que ahora viniera una cría a rebanarlo. Que algún golpe ya le va a dar con la pelota, lo estoy viendo. Centrémonos. Esto es solo un nivel más de dificultad, pero tratándose de Vilo, tengo que superarlo. Ánimo.
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Frikka

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Sáb Ago 02, 2014 10:58 pm

Me encanta... Quiero uno igual...
Enseguida lo acaricio con ganas, rascándolo en el cuello, en la cabeza, agachándome frente a él para hacerlo con más facilidad. Puedo escuchar la voz de Lea en segundo plano, y acabo por asentir, sin mirarla demasiado.

-Tranquila, tranquila, que controlo -indico, agitando un poco el arma, con la punta hacia el techo, lejos del animal, mientras lo acaricio con la otra. Y, en una muestra de buena fe, termino por enfundarla-. Quieres jugar, ¿eh, cabroncete? ¿Echabas de menos a Fifi, verdad?

Termino por lanzar la pelota hacia el fondo de la sala, y me yergo de nuevo estirando los brazos hacia arriba, animada. Estoy que lo rompo.
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Lea

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Sáb Ago 02, 2014 11:12 pm

Contengo el impulso de fruncir el ceño ante su respuesta dejada, aunque no insisto más. Me limito a centrarme en mi circuito, dejando libertad tanto a Vilo como a la chica. De todas formas, no deja de ser un alivio verla enfundar el arma. La verdad es que no me hace ninguna gracia ver filos cerca de él. Tendré que asegurarme de que no haya gente cuando venga por aquí.

Pese a que lo dejo a lo suyo, continúo vigilándolo. Veo cómo sale corriendo detrás de la pelota que la caeruleus le lanza, absolutamente emocionado. Cuando la pelota llega al suelo tras rebotar unas cuantas veces, Vilo la persigue hasta detenerla con el morro. Alza entonces la vista hacia ella, buscándola y moviendo la cola como un loco. Tras un gañido, baja de nuevo el hocico y continúa empujando la pelota.

Contengo una sonrisa. Desde luego, no sé qué espera ella de él, pero ya puede ir buscando algo más con que llamar su atención, o lo ha perdido. De hecho, en el momento en que otra de las pelotas sale impulsada por mi vara, Vilo abandona la que la chica ha lanzado y sale corriendo detrás de la que he puesto en movimiento.
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Frikka

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Sáb Ago 02, 2014 11:24 pm

Lo sigo con la vista mientras corre tras la bola, dejando ir una risilla maliciosa. No obstante, la decepción llega pronto. Demasiado pronto.

-¡Eh! Me la traes y luego te la lanzo otra vez, hostia. Esto sigue un patrón. No es tan... -. Nada. Que ve otra bola y me ignora, claro.

Si es que es mi destino: ser ignorada por los machos. Da igual lo mucho que toque las pelotas, al final siempre es...
La miro de reojo un momento. Siempre eres tú, no, ¿Lea Seimz? ¿A cuántas más les habrás arrebatado lo que querían sin proponértelo siquiera?

-¿Qué buscas con ese entrenamiento? -inquiero, llevándome las manos a los bolsillos-. ¿No te hace un duelo o algo?
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Lea

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Dom Ago 03, 2014 12:19 am

Me cuesta contener la sonrisa. Continúo con el proceso, lanzando palos y pelotas que Vilo sigue persiguiendo como un loco. Frikka sigue quejándose e intentando llamar la atención. Doy un último golpe a uno de los muñecos, finalizando así, al fin, el circuito. Es entonces cuando, por fin, me vuelvo hacia ella.

-Si quieres algo de él, necesitas algo con qué manejarlo -sonrío, dando una patada a una pelota. Y allí va, tras ella.

Me encojo de hombros ante su pregunta. Pues entrenar. ¿Y a ella qué le importa?

-Entretenerlo. Cansarlo. Y a mí me sirve de ejercicio -me estiro, satisfecha-. Ahora es un poco tarde para un duelo, además.

Comienzo a recoger, mientras Vilo hace amagos de arrastrar uno de los palos por el suelo.
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Frikka

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Dom Ago 03, 2014 12:35 am

Enarco una ceja, mirándola primero, y pasando la vista enseguida al cachorro, sin poder contener una sonrisa maliciosa. Extiendo la palma derecha al lado de mi cara. Esto le va a molar a la bola de pelo esa.

-Âchnam -canturreo, haciendo aparecer el hechizo en mi mano, como si fuese la cosa más increíble del mundo-. ¿Y esto qué? ¿Lo quieres? -inquiero, haciéndolo volar hacia uno de los muñecos, contra el que impacta.

Me llevo las manos a la nuca. Ella ya recoge, y yo ni he empezado. Somos tan distintas...

-Tarde, tarde... Vosotros siempre tan obsesionados por qué es tarde y qué no lo es. Llevo meses viviendo de día y no me quejo de lo "pronto" que me levanto, pero a vosotros se os hace de noche y ya no podéis ni estar de pie. Sois unos enclenques.

En lo que hablo, me he ido acercando a uno de los muñecos con los que ella estaba entrenando. En un gesto rápido, he desenvainado y cortado hasta la mitad de su cabeza. Avanzando hacia él, sin detener el cuerpo tras el impacto, hago que la hoja rebane un poco más, pero termino por retroceder y la arranco de la madera empujando el muñeco con el pie y tirando a la vez.

-Quedará para otro día, entonces -comento, algo más bajo, con un deje burlón en el tono.

De nuevo, lanzo un tajo, esta vez diagonal, y una vez más no hace sino quedarse a medio camino, sin seccionar por completo la madera.

-Hostia puta... -gruño, poniendo otra vez mi empeño en arrancarla. Miro a la flamma de reojo-. Oye, Lea, ¿cuándo perdiste la virginidad?-. La miro de reojo, alzando las cejas, con una sonrisa sutil, pero sin exceso de burla esta vez. Es más entrometimiento, pero ni siquiera eso-. ¿Fue especial?

Lanzo un nuevo corte a la cabeza del muñeco, y esta vez ni siquiera se clava. Rebota.
Joder, no estoy muy inspirada hoy, hostia... Que se va a creer aquí que soy una mierda de guerrera.
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Lea

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Dom Ago 03, 2014 12:48 am

Me tenso al verla conjurar un âchnam, pero no hago nada al respecto. Espero que no sea tan estúpida como para hacer alguna tontería. Vilo se mantiene estático hasta que el hechizo vuela contra uno de los muñecos. Es entonces cuando suelta un gañido y se acerca a mis tobillos, pegándose al suelo. Con una sonrisa condescendiente, le doy un empujoncito con el pie.

-Venga, Vilo, no seas tonto -murmuro, sin saber muy bien cómo reaccionar-. No es muy amigo de los caeruleus, así que yo que tú no daría muchas trazas -. Empujo una pelota con la vara hacia ella, y veo cómo Vilo la observa con interés-. Mejor usa una de esas.

Niego con la cabeza y me encojo de hombros, mientras continúo recogiendo. Lo que me falta ahora es comerse sus lloros.

-Bueno, yo no te he pedido que cambies tus horarios, pero yo tengo los míos...

La observo de reojo, vigilando esa arma suya que tan poca confianza me inspira. Vilo sigue alejado de ella, así que por el momento no hay de qué preocuparse.

Asiento a su propuesta. Aunque solo sea para que tire un poco de mí. Será pesada...

-Muy bien. La próxima vez, entonces.

Para mantener a Vilo lejos de ella, voy enviando todas las pelotas a un rincón. Y, tal y como esperaba, va detrás de ellas encantado. Los muñecos los dejo donde están, que por lo visto los está utilizando. Me dedico a recoger todo lo demás y guardarlo.

Hasta que la oigo.

-Perdona, ¿qué?
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Frikka

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Dom Ago 03, 2014 1:04 am

Enarco las cejas, mirándolo a él y luego a ella. Doy una patadita a la pelota que me lanza y clavo los ojos en el bicho, a ver si le hace caso a eso, por lo menos.

-¿Y eso? Bueno, supongo que la oscuridad gusta a muy pocos.

Son todos unos flojos. A mí la luz no me da miedo. Me jode la hostia, sí, pero no me meto bajo las sábanas y tiemblo como una llorica. Será cosa de familia. Aunque Fenris...

-Ya, bueno... Eso es verdad -me limito a decir, más bajo, frunciendo ligeramente el ceño.

Con un gruñido, descargo un nuevo corte sobre la madera, pero no me está saliendo demasiado bien. Empiezo, entonces, a encadenar desplazamientos y diferentes ataques, a derecha e izquierda, mellando ambos lados de su cabeza.
Me da igual que no se hunda. Estarías jodidamente muerto.

Su pregunta coincide justo con un corte especialmente profundo. Media cabeza. Y, una vez más, se atasca.
Doy un par de tirones sin éxito, y suelto alguna palabrota. Apoyando la suela derecha en el pecho de la bestia, tiro con todas mis fuerzas, y al arrancar el arma me doy un golpe con mi propio puño en la cara, sintiendo enseguida el sabor a sangre y el labio algo hinchado. Paso la lengua por la herida, callada. Inclino entonces la cabeza ligeramente hacia atrás, y la vuelvo hacia ella para mirarla.

-Nada, una gilipollez -murmuro, con tono algo seco. Vuelvo a mirar el muñeco, girando la katana en la mano, colocando la hoja en diagonal. Me impulso hacia adelante, ensartando, esta vez sí, al muñeco, sintiendo cómo la punta sale al otro lado-. No me hagas caso.

Arranco mi arma, que sale mucho más limpia esta vez, y me paso el el puño por el labio sangrante. De pronto me siento soberanamente seria. No sé qué me pasa con esta tía, que me saca de quicio.
O será que soy un poquito imbécil, que no lo descarto.
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Lea

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Dom Ago 03, 2014 1:12 am

Vilo observa la pelota que la chica patea, y se lo piensa un momento más, pero acaba por salir detrás de ella. Lo observo alejarse, y me encojo de hombros ante la pregunta de ella.

-Bueno, cuando te han metido en una jaula, aterrorizado y separado de tu familia no sueles tenerle mucha simpatía a la gente que lo ha hecho. Y cuando aparece otra gente con las mismas herramientas, tiende a no inspirar confianza -. Yo intento contenerme, pero es que me pone nerviosa esta niña. Aún así, mantengo un tono tranquilo y desenfadado, como si simplemente se lo estuviera explicando.

Tampoco es que parezca muy interesada. Está ocupada destrozando muñecos y... destrozándose ella. O algo así. Creo que ha llegado el momento de decir que mantener a Vilo cerca es peligroso. Termino de recoger con algo más de rapidez y cojo al niño en brazos. El numerito ha sido suficiente.

-Ya nos veremos -me despido, sin más.

Avanzo hacia la puerta y salgo. Me apetece una ducha, no una adolescente atormentada.

*Se va*
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Frikka

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Dom Ago 03, 2014 1:23 am

La miro y asiento, escuchándola pero sin decir nada. Yo no tengo la culpa de que haya cabrones con mis orejas, pero tampoco voy a ir a hurgar en la herida. Me lo anoto y punto. Quedará para futuros encuentros. Seré más cuidadosa y vía.

-Buenas noches -digo sin más, cuando se marcha, y casi me siento como si fuese un reproche.

Me dedico a atacar un poco más, sin rumbo; gasto energía. La verdad es que ella me perturba. No es que me haga nada. Ni siquiera me cae mal. Solo me da rabia. Algún día, quizás, si me siento con fuerzas, le pediré disculpas, o algo, pero no hoy.

Tras un buen rato pegando espadazos a diestro y siniestro, me dejo caer de espaldas en el suelo, con los brazos abiertos, y miro el techo, entornando los párpados a causa de la luz. Alzo una mano, a modo de visera, pero termino por cerrarlos, que es más cómodo.

Respira. Respira.
Levántate.

Creo que me voy a comer algo.

*se va*
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Mar Ago 05, 2014 6:18 pm

Es una buena hora para ponerme en marcha. Me he dedicado buena parte de la tarde al mantenimiento del arma, y a descansar un poco, pero ahora que tengo la kusarigama en mi poder no me puedo permitir el dejarlo para luego. Cuando entro en la sala, hasta siento que me bulle la sangre de una forma especial, diferente a la habitual. Siento una especial motivación hoy.

Lo primero que hago es calentar brevemente, trotando y esprintando a ratos, intercalando unos y otros, y haciendo algunos estiramientos de piernas tras ello. Lo siguiente, importante para un arma como esta, son las articulaciones, a las que presto especial atención. Hombros, muñecas y codos pasan por diversos ejercicios de flexión, extensión y rotación. Hasta que siento que cada una de ellas se mueve con una total facilidad, caliente, no me decido al siguiente punto. Y entonces sí, finalmente, tomo mi arma y la desenrollo.

Comienzo con ejercicios sencillos, haciendo girar la cadena en diferentes direcciones, aumentando la velocidad de pronto, reduciéndola, cambiando el sentido abruptamente, o recogiéndola un poco para acortarla y poder hacer así un giro más pequeño, pero más agresivo. Es más sencillo apuntar de esa forma.
Poco a poco, voy volviendo los movimientos más complejos, menos previsibles, pasando a girar por encima de la cabeza, o alternando en giros diagonales a un lado y a otro, o incluso valiéndome de mi propio cuerpo para enrollar la cadena sobre mí misma y luego, girando el cuerpo, proyectarla más lejos y con más fuerza.
Hace mucho que no utilizo esta arma, pero no me siento exactamente torpe, aunque sí algo extraña. De todas maneras, mi cuerpo sigue reaccionando bien, como si siguiese acostumbrado a ello.

He pensado algunas mejoras que hacer a mi arma, durante el tiempo que he estado sin ella, y creo que podría adaptarme a un estilo de lucha diferente, más útil para mis habilidades y más peligroso.

*se queda entrenando*
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Lluvia

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Mar Ago 05, 2014 11:26 pm

Lluvia había empezado a entrenar hacía unas semanas, unos días después de volver de su primera misión. Aquella experiencia, tan desagradable, le había confirmado dos hechos que ya conocía: el primero, que no estaba hecha para ser una gran guerrera; el segundo, que debía entrenar si no quería pasar por una experiencia semejante. La muchacha ya había asumido que pasaría mucho tiempo hasta que pudiese volver a casa; si no quería ser un estorbo, tenía que aplicarse para llegar a ser una guerrera mediocre que, sabía, era lo máximo a lo que podía aspirar.

La aether, con el arco en las manos y el carcaj a la espalda, llegó a la sala de entrenamiento, dispuesta a practicar su tiro, como ya llevaba haciendo varios días a aquellas horas; había descubierto que dormía mucho mejor si estaba cansada, y el tiro con arco, aunque suponía que para los poderosos guerreros de Palacio no debía ser especialmente cansado, la agotaba.

Nada más abrir la puerta, se detuvo, y aguardó unos segundos en silencio, observando a la guerrera que ya estaba en la sala, antes de entrar. No obstante, Lluvia no se dirigió a las dianas, ni al centro de la sala, sino que se pegó a la pared, al lado de la puerta, y bajó la vista. Parpadeó, alzó la vista, miró a la muchacha, bajó la vista, miró a la muchacha, bajó la vista. Finalmente habló:

—Buenas noches...

Y aferró con fuerza el arco.
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Mar Ago 05, 2014 11:41 pm

Me encuentro en mitad de una finta cuando la veo. Termino el giro, soltando la cadena para que alcance su máxima longitud y rote, violenta, por encima de mi cabeza, y entonces vuelvo a tomarla con la derecha y poco a poco hago que se detenga. Me he enfrascado tanto que, cuando me doy cuenta, todo el agotamiento cae de pronto sobre mi cuerpo. Me seco el sudor de la frente con el antebrazo y dejo ir un jadeo algo ahogado antes de volver a mirar a la niña.
La vi alguna vez. La recuerdo en la sala de música. No he hablado con ella.

-Buenas noches -saludo, con la voz algo tomada por el esfuerzo. La miro de abajo arriba. No puedo evitar clavar los ojos en su arco un instante-. Soy Alehyss Lester -se me ocurre decir de pronto.

Estoy algo alterada por el entrenamiento. Tengo que calmarme un poco o acabaré actuando de una forma un poco antinatural, demasiado expresiva.

Me acerco a un rincón en el que he dejado una toalla y la tomo, secándome las manos, los brazos y el pelo. Esto es francamente desagradable.
Y miro de nuevo a la chica. Siento curiosidad. No parece muy dada a la batalla, pero esa ala...
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Lluvia

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Mar Ago 05, 2014 11:54 pm

Pegada a la pared, con los ojos muy abiertos, la muchacha observó con atención la finta de la chrysos, alzando mucho las cejas y separando los labios al ver cómo la muchacha giraba y la cadena se estiraba. Nunca había visto un arma semejante a aquella; se preguntó qué sería.

—Buenas noches —repitió, separándose de la pared, acercándose un poco a la guerrera. Tragó saliva—. Soy Lluvia Al'Lanster. En... Encantada de conocerla —murmuró, tendiéndole una mano, temblorosa.

Nunca había visto a aquella chica, y nunca había escuchado su nombre, pero por lo poco que acababa de ver, una finta y poco más, debía ser una guerrera excepcional. O al menos eso le pareció; por mucho que intentase imaginarse con aquella extraña arma, se veía incapaz de hacer una finta como aquella, o de controlar aquella extraña arma.

Esbozó una pequeña sonrisa.
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Ago 06, 2014 12:04 am

En efecto, no parece demasiado dispuesta para la batalla. Me recuerda, de alguna forma, a la chrysos nueva, a Anna, aunque a esa no la he visto en la sala de entrenamiento, todavía.
Seco la mano en la toalla, por si acaso, antes de estrechársela. No suelo saludar de ese modo, y sin embargo ya es la segunda vez en dos días. Tampoco tengo nada en contra.

-¿Te estorbo? -inquiero, por decir algo, mirando a mi espalda, hacia las dianas, ahora mismo guardadas, ya que no las he usado-. Iba a parar ya, así que no te preocupes por mi presencia. Me iré enseguida.

Seco el arma, también, limpiándola, con la misma toalla que yo. La verdad es que cosas como esta hacen que una ducha se disfrute mucho más. Un buen baño, mejor...

-Te vi una vez en la sala de música. Tocas el piano, ¿cierto? -comento, recogiendo algunos de los elementos que he usado, con un tono bastante agradable para tratarse de mí.

También la vi en la enfermería, pero eso le hará menos gracia, supongo.
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Lluvia

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Ago 06, 2014 12:17 am

Lluvia se apresuró a negar con la cabeza.

—No, no me molesta. —La miró—. En todo caso, yo sería la que la ha molestado a usted mientras entrenaba...

Sonrió. Hacía mucho, mucho que no veía a un auténtico guerrero. De hecho, hacía mucho que no veía a nadie más que a Jun. No sabía qué decirle, ni tenía muy claro cómo tenía que tratar con ella, pero no le resultaba molesta.

En silencio, observó cómo la muchacha limpiaba aquella extraña arma. Lluvia ladeó la cabeza hacia un lado, y parpadeó una, dos veces. La señaló.

—¿Cómo se llama? —Miró a la chrysos—. El arma, quiero decir. Nunca había visto una.

Volvió a bajar la vista al arma. Era curiosa, sin duda: una pequeña hoz atada a una cadena, con una piedra (¿hierro?) en el otro extremo de la cadena. Lluvia se preguntó cómo se usaría. Estaba convencida de que debía ser complicado.

Cuando la muchacha volvió a hablar, Lluvia la miró, y esbozando una sonrisa, asintió.

—Sí. Un poco —Ensanchó la sonrisa—. Yo a usted nunca la he visto. ¿Hace mucho que me vio?
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Ago 06, 2014 12:35 am

Niego un instante, monocorde.

-Este lugar está para que todos lo usemos. Y diría que es suficientemente grande para dos, y para más de dos -. Roto los hombros hacia atrás, alternando entre uno y otro, relajando la espalda.

La muchacha es curiosa. No me molesta. He descargado mucho estrés con este entrenamiento y me siento bastante dócil. Además, el haber recuperado mi arma en sí mismo es algo que me anima y alegra bastante.

-Es una kusarigama -respondo, tomando con una mano la hoz y con otra la cadena y desplegándola para que pueda verla un poco mejor-. Sirve para atacar a corta y media distancia. No es un arma muy común.

Yo, sin embargo, no tengo mucho que preguntarle sobre su arco. No es que sea una experta, pero creo que sé lo suficiente como para no tener muchas dudas al respecto. Sin embargo, y teniendo en cuenta que los niños no me agradan demasiado, no se me hace molesta, así que me permito detener mis acciones para dedicarme un poco más a ella.

-Fue hace mucho, ya. Más de medio año -. Tenía dos alas por aquel entonces, pero supongo que sería de mal gusto darle esa referencia-. Entré un instante, pero comprendo que cuando uno toca desea intimidad -. Y lo digo como si yo tocase-. ¿Sueles venir tan tarde? -inquiero, levantando un muñeco para devolverlo a su sitio.
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Lluvia

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Ago 06, 2014 12:55 am

Lluvia sonrió, observando el arma con curiosidad. Kusarigama. Nunca había oído ese nombre, hasta ahora, pero por las palabras de la guerrera, no parecía extraño que no la conociese: a fin de cuentas, era, según la chrysos, un arma poco común.

—Es muy... —Se calló un segundo, pensando en la palabra que buscaba—. Impresionante —terminó finalmente. Miró a la chrysos—. Debe ser usted una guerrera muy buena si es capaz de manejar un arma tan peculiar.

Ensanchó la sonrisa. Mientras la chrysos ordenaba, la aether la seguía con la mirada, escuchándola con atención.

—Eso fue hace mucho, entonces... —murmuró. Se acercó a la muchacha—. Últimamente sí que he venido tarde, pero antes venía más por la mañana. —La miró—. Aunque tampoco entreno mucho... ¿Necesita ayuda para colocar las cosas?
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Ago 06, 2014 1:20 am

La miro de reojo. Quizás demasiado halagadora, ¿no? Aunque suena sincera. No sé si se tratará, simplemente, de alguien muy fácilmente impresionable.

-Bueno, no diría que es sencilla de utilizar, pero el saber usar un arma extraña no te hace necesariamente mejor. Es posible que no sea capaz de defenderme de la tuya, por bien que me llegue a manejar con esto.

Me recuerda un poco a un cachorro al que has salvado y entonces te sigue. Con la diferencia de que creo que no he hecho nada por ella. Nada salvo hablarle. Aunque hay gente para la cual eso ya es un inmenso favor, de modo que no puedo apresurarme con mis deducciones.
Asiento, corroborando sus palabras. Ha pasado tanto tiempo que tampoco merece la pena profundizar en ello.

Al fin lo dice, que "tampoco entrena mucho". Bueno, no muco sigue siendo algo, y no me siento demasiado reprobatoria hoy.

-Yo suelo hacerlo por la mañana, a diario si puede ser, pero hoy he optado por hacerlo de tarde -comento, intercambiando mis hábitos con ella para dar fluidez a la conversación. Niego enseguida, acomodando el muñeco en su sitio-. Oh, no te molestes. Puedes comenzar con tu entrenamiento sin problemas. Yo me encargaré de lo que he utilizado. Es mi responsabilidad.

Me acerco a por el segundo de los muñecos. Solo he sacado cuatro, así que será breve.

-Y dime, Lluvia... -. Vaya un nombre desafortunado. No me gusta nada la lluvia-. ¿Llevas aquí mucho más de este medio año?

Es extraño, pero pese a la fatiga me siento especialmente receptiva. Un día raro lo tiene cualquiera, claro.
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