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 Pasillos interiores

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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Pasillos interiores   Jue Feb 28, 2013 9:34 pm

Oscuros y cerrados pasillos que dejan entrar la luz de la luna de noche y cuyas zonas más amplias se cubren durante el día dejando entrar a penas algunos rayos de sol que dan un aspecto tenue a los amplios recorridos. Sus decoraciones son diferentes según la zona del palacio en la que uno se encuentre, siendo más sobria la zona de visitas, con columnas de mármol negro y apenas ornamentadas y de un resplandor amoratado y rojizo con multitud de representaciones humanas totalmente tapadas de la luz y manteniendo un ambiente muy cálido los pasillos destinados a la corte privada al servicio del dictador. Aquellos por donde el paso es de permiso habitual alternan entre negros, azules y tonos cremas adornados con cuadros familiares y representaciones de escenas históricas.

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Silvio
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Lun Abr 21, 2014 11:15 pm

Creo... que me estoy agobiando un poco. Hoy no hay luna y camino en completa oscuridad por uno de los pasillos interiores. Voy arrimado a la pared, tembloroso.
Oigo a alguien, seguramente otro sirviente cómo se ríe al fondo de mi. Chasqueo la lengua. Entre que este palacio es tan grande como Brontë y que está TODO con la luz apagada... ¡Me estreso!

Además... aún no he visto a Aren desde que me trajo. Entiendo que esté ocupado y que tengo que aprender a desenvolverme yo solo pero... le echo de menos. Creo que... ya no le importo tanto. Silvanus, deja de darle vueltas a la cabeza.

Hay algo peor que los pasillos oscuros: los cuartos de baños oscuros, los salones apagados, las salas de estar oclusivas...

Aren... ayuda.
Me llevo las manos al cuello, agobiado.

*se queda vagando*

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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Lun Abr 21, 2014 11:57 pm

Por el pasillo se escucharon fuertes pasos de botas gruesas caminar al unísono acercándose al muchacho. El piscis pudo escuchar como venían desde lejos, acercándose cada vez más y como al poco unos tenues cuchicheos comenzaban a hacerse más audibles.

Eh, ¿has visto eso? ¿Qué está haciendo aquí ese mocoso?

Es un picis. El generalísimo no ha admitido visitas por el momento

Será una de sus prostitutas —Se escucharon risas suaves. —O puede que sean de otro. El líder suele ser más cuidadoso con sus pertenencias —Los pasos se detuvieron, dejando paso sólo a los cuchicheos.

Ah, es verdad, dijeron que había llegado con un rubio tiernecito. Pero no debe de hacerle mucha gracia

Bueno, como sea no debería estar por aquí, habrá que decirle algo —De nuevo risillas.

—¡Eh, tú! ¿Qué crees que estás haciendo? ¡Este no es un lugar para civiles! —Se escuchó una voz estentórea y amenazadora y los pasos retomaron de nuevo. En cuanto el chico se dio cuenta, dos hombres habían llegado hasta él.



—¿Quién eres tú, pececito? ¿Te ha comprado el general Darvenwish en algún burdel? —Se jactó uno de ellos, agarrándole la quijada y levantándole la cabeza.

—No puedes andar por esta zona. ¿Es que eres un espía? —Bramó el otro, agarrándolo por un brazo. —¡Habla! —Ladró, tirando del piscis hacia a sí, y su compañero se rió un poco.

—Míralo, seguro que grita como una niña de quince años. ¿Eres uno de esos eunucos, pequeño? —El hombre lo agarró del otro brazo con la izquierda y utilizó la derecha para agarrar sus genitales sin pudor ni cuidado. —Oh, pues no. Aunque viendo la culebrilla que guardas ahí, tampoco me sorprende —Ambos rieron con maldad.

—Vamos a tener que encargarnos de ti. No sé cómo serán los palacio de tu maloliente país, pero infringir las reglas en Caligo y sobre todo en un edificio de tal calibre, está penado bajo juramento militar —Le advirtió el hombre de voz más clara, acercándose mucho a su cara. —Pero has tenido suerte. Nosotros somos muy benevolentes... —El hombre retorció el brazo de Silvanus que sostenía para apoyarlo contra la espalda para apresarlo contra sí y apretar su trasero contra su cadera.

—¡Eh! No estás tú solo —Gruñó el otro, acercándose al piscis por delante y tirándole del pelo de la nuca para verle bien la cara.


Última edición por Narrador el Mar Abr 22, 2014 1:23 am, editado 1 vez
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Silvio
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 12:12 am

Siento esa horrible sensación de tener mil ojos en la nuca pero ser inacapaz de ver casi nada o muy poco. Chasqueo la lengua, enfadado conmigo mismo. Debería investigar le palacio de día para no perderme por las noches pero... es que... termino siempre tan cansado que...

Me quedo quieto al escuchar gente y, contento, alzo la cabeza y entorno los ojos con una sonrisa.- ¿Barthemius?- Pregunto tembloroso. Igual esa es su voz de verdad. Igual aquí sí que puede hablar. Al fin y al cabo, Barthemius es mi único amigo aquí. Le he llamado instintivamente.
Sin embargo, rápidamente me doy cuenta de que no es él. Está bastante oscuro, sin embargo se nota que no es él. Además... son dos.

Mis esperanzas se van a la porra y temo haber metido la pata.- ¡Lo siento señor!- He estado ensayando esta presentación muchas veces para no equivocarme y causar una mala impresión.- ¡Soy... Soy Silvanus Kettleburn!- Rebajo un poco el tono.- Soy...- Me froto la nuca. Venga Sil. Que ibas bien.- Soy un guerrero de Brontë y... bueno... Aren.- Abro mucho los ojos.- Esto... perdón. El señor Darvenwish me... ha traído consigo para... bueno. Porque...- me empiezan a fallar las palabras. Estoy nervioso.

Sin embargo no me dejan hablar mucho y lo que dicen no me hace ninguna gracia. Sin embargo no puedo montar un numerito nada más llegar. Agacho la cabeza, abochornado.- No señor...- Digo con un hilo de voz. - No soy un espía ni tampoco me ha comprado...- Me explico. ¿Aren compra gente? Tuerzo el gesto.

-¡Eh!- Intento apartar su mano pero no veo muy bien por donde viene.- ¡¿Qué hace?! No puede tocarme porque usted quiera.- Lloriqueo.
Tengo el corazón a mil. -¡Me chivaré a Ar... el líder Darvenwish!- El temor me invade al sentir como ambos hombres me envuelven y tocan. Me empiezan a temblar las piernas.

Ante las clarísimas intenciones de aquellos hombres, mi cuerpo comienza a reaccionar levemente y yo me maldigo por ello.
Veo a donde en teoría está la cara del de delante y me aguanto el llanto con fortaleza, mientras siento el cuerpo del otro hombre entre mis nalgas.

Tranquilo, Sil.
Trago saliva.

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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 12:38 am



Los hombres no hicieron más que reír ante las palabras del muchacho y continuaron sus roces y toqueteos entre sonrisas maliciosas.

—¿No te lo había dicho? Con esa vocecita grita igual que una niña —

—¿Te chivarás? ¿Cuántos años tienes? ¿Es que todavía no eres un hombre? —El hombre que lo agarraba del pelo pasó a sostenerlo por el cuello mientras su otra mano no dejaba de inspeccionar sus caderas y su entrepierna. —Woh, ¿qué es esto? Parece que hemos encontrado a una zorrita. ¿Estás bien entrenado entonces? —

El hombre que lo sostenía desde atrás miró a su alrededor un momento, algo nervioso.

—Eh, espera, será mejor que lo llevemos abajo. Aquí puede vernos cualquiera... —Apuntó, tapándole la boca a Silvanus y tirando de él para comenzar a caminar de nuevo. El otro hombre lo soltó y se colocó bien la chaqueta.

—Sí, es verdad. Te ayudaré con eso —Lo cogió por las piernas y ambos comenzaron a cargarlo hacia las escaleras.

Bajaron hasta el primer descansillo, pero entonces una extraña presión se sintió en el ambiente. Como si el aire pesase, de pronto, medio kilo. Ambos hombres quedaron clavados al suelo.



Cabo Felwieden y Cabo primero Rose, ¿qué están haciendo lejos de sus puestos de mando? —Una voz seria y amenazante se clavó en los hombres junto con el brillo de unas gafas cuadradas en lo alto de las escaleras. Un caeruleus vestido de uniforme observaba a los hombres con las manos unidas a la espalda. Ambos soltaron de inmediato al chico y se cruzaron llevando la diestra a la frente, firmes.

—¡General Claude! —Soludó el Cabo, nervioso.

—General Claude... Encontramos a este muchacho en una zona restringida. Sólo nos ocupábamos de él... —Pronunció el Cabo primero intentando mantener un tono seguro, pero con muestras de temor.

Ese muchacho tiene permitido el paso a la mayor parte del palacio por órdenes directas del generalísimo. Nadie está autorizado a tocarlo salvo para sus cuidados —Anotó con el mismo tono amenazador.

—General... Nosotros... —El hombre clavó la vista en el Cabo primero y este guardó silencio.

Retírense ahora mismo. Tendrán noticias mías antes del alba —Ambos hombres no tardaron ni un segundo en saludar de nuevo y bajar las escaleras con apremio, dejando al piscis solo en el rellano. El general bajó las escaleras en silencio y se detuvo frente al muchacho.

Le llevaré a un lugar más cómodo. No se preocupe. No volverán a molestarle —Agarró al muchacho con cuidado y se desvanecieron del lugar.

[...]

Al segundo siguiente, ambos aparecieron en un pasillo iluminado por una suave luz anaranjada. Las gafas del hombre se opacaron ligeramente.

Estos son los pasillos para los invitados no caeruleus. También es la zona para las personas de otras razas que están a las órdenes del palacio de Perséphone por diversos motivos. Os resultará más cómodo moveros por aquí —Indicó.


Última edición por Narrador el Mar Abr 22, 2014 1:23 am, editado 1 vez
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Silvio
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 1:01 am

-¡Yo no soy una niña!- Digo desesperado.
Cuando me insulta, intento soltarle un golpe, pero no acierto ni por asomo.
De golpe, me levantan entre los dos como si no pesase absolutamente nada pese a mis pataleos y retortijones entre sus brazos.- ¡Dejadme!- Digo desesperado.

Sin embargo, ambos cesan sus malintencionados planes al toparse con otro hombre que, en la penumbra, parece echarles la bronca y ponerlos en su lugar. En cuanto me sueltan, echo a correr como si mi cuerpo tuviese un imán hacia aquel hombre para engancharme alrededor de él, mirando de reojo a aquellos dos. Aprovecho para echarles la lengua sin que mi protector me vea y justo antes de desaparecer.


[...]

Ya en otra estancia, me cuesta incluso despegarme de aquel hombre. Sin embargo, cuando lo hago, me doy cuenta de que la luz es suficiente y agradable. Una sonrisa se dibuja en mi cara. Tanto por estar a salvo como por ver a aquel salvador tan... de Caligo tenía que ser. Mi sonrisa pasa de una sonrisa normal a una sonrisa de bobo integral, pues me quedo pasmado unos segundos viéndole. ¿Qué pasa aquí? ¿Es el continente de los hombres guapos o qué? - M-mchas gracias señor...- Hago memoria intentando recordar su nombre, pues los otros dos lo habían dicho.- Cloud. Me llamo... me llamo Silvanus. He llegado hace muy poco y... no sé muy bien qué hacer o... cual es mi deber aquí a parte de ayuda en todo lo que se me pida.- hago una pausa.- Es que... estoy algo desubicado y entre el cambio de horario...

Tristán se revuelve en mi ropa y saca la cabeza por el cuello de mi camisa.

-Oiga... Supongo que Aren...- Me doy una bofetada.- El señor Darvenwish estará realmente ocupado, por lo que me gustaría que, si es posible, se me asignase alguna tarea en este palacio mientras tanto. Soy... soy un guerrero de Brontë, señor. Puedo hacer encargos de todo tipo y... bueno, también sé cuidar niños y contar historias. - Estoy nervioso.- Incluso si usted me necesita, puede
contar conmigo.

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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 1:15 am



El hombre observó al muchacho mientras éste daba sus explicaciones innecesarias, pero no cambió el gesto de atención.

Claude —Corrigió al momento, dejándolo continuar.

El regreso del generalísimo ha sido un evento importante y necesario. Ahora mismo no puede dedicar tiempo a temas secundarios. Es por ello que todavía no se os ha reasignado. A partir de mañana tendréis un tutor que organizará vuestras tareas. Las órdenes que tenemos referentes a vos es que debéis ser instruido. Vuestra única labor será estudiar. Podéis hacerlo durante el día si así lo deseáis, pero deberéis dedicar parte de la noche a las tareas que os sean encomendadas en un futuro. No os preocupéis, el líder no desea que sus peticiones representen un arduo trabajo para vos. Espera que disfrutéis de la estancia y os acomodéis lo antes posible —Indicó con la mayor claridad posible.

Lamentablemente, no tengo demasiado tiempo para dedicaros. Mañana podréis disponer de vuestro tutor principal para que os guíe y solucione vuestras dudas. Si no es suficiente, cualquiera de los demás maestros estará también a vuestra disposición —Explicó.
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 8:58 pm

Cierro los ojos con fuerza por haber cometido aquel error con su nombre.
Le escucho en silencio con una sonrisa enorme.- Waaa ¿un tutor? Es como un profe particular pero mejor, ¿no? Toma ya. ¿Y como se llama? ¿Y tengo que llevar algo especial? ¿Tengo que vestirme de alguna manera? ¡Digame! ¡Ahora estoy nervioso! - Digo excitado. - Gracias señor Clad.- Digo haciendo una reverencia con todo el tronco.



FDR: Silvanus retraso nivel experto.

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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 9:19 pm



El hombre observó el repentino entusiasmo del muchacho y, al respecto, lo único que hizo fue mover ligeramente una de sus cejas.

Lo único que tenéis que hacer es estar preparado y vestido en vuestros aposentos a las ocho de la tarde. Luego tendréis tiempo de aclarar con vuestro tutor el horario, las clases y la vestimenta —Aclaró el hombre con el mismo tono monótono.

Claude —Repitió, ahora con un ligero deje de reproche, apenas perceptible.
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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 9:37 pm

El líder apareció tras el muchacho, rodeando su cintura con una mano y sosteniendo su mentón con la otra para hacerle mirar hacia arriba.

¿Qué haces rondando por zonas oscuras, Silvanus? ¿Es que quieres hacerte daño? Tu habitación está situada en la zona más cercana a esta, precisamente para que puedas moverte con libertad. También es la zona orientada más al éste, con lo que la luz entra con más fuerza por las ventanas de este lugar. De todos modos, si quieres moverte por esos lugares, puedes pedírselo a cualquier de mis sirvientes —Indicó con tono amable y dulce, acariciando al muchacho.

Alzó la vista hacia el general que tenía delante, quien se había puesto firme en su presencia.

Ah, así que has estado entreteniendo a Claude. Es un tipo muy serio, no deberías molestarle. Ya te ha hecho saber lo de tu tutor, ¿cierto? Un gran trabajo, Claude, te agradezco tus servicios extraordinarios —Le indicó con una sonrisa afable. Entonces entabló comunicación mental con el hombre y sus ojos desvelaron la seriedad y fiereza real que mostraba ante sus subordinados, a pesar de que su sonrisa no abandonase su rostro.

"Cabo primero Rose y Cabo Felwieden, se propasaron con el muchacho aún a sabiendas de sus órdenes"

"Castiga a ese par de insubordinados hasta que recuerden cómo se deben seguir las órdenes. Después procura que los reclutas tengan suficientes hombres y mujeres en su día de descanso"


Puedes retirarte, Claude —Añadió con el mismo tono. El líder era rígido en todos los aspectos, pero también sabía a ciencia cierta que mantener a la tropa satisfecha era asegurarse su obediencia e incondicionalidad.

El caeruleus realizó un nuevo saludo y se retiró del lugar sin necesidad de más palabras. El líder volvió su atención a Silvanus. Lo hizo girar para tenerlo de frente y acariciarle el mentón.

Siento haberte desatendido, pero aquí estoy demasiado ocupado, sobre todo durante estos días. Pero puedes acompañarme hoy a mis aposentos. Te dedicaré el día como recompensa —Indicó, ampliando su sonrisa y besando su frente. Llevaba unos días bastante inundados y lo cierto es que le apetecía tomarse una noche libre con el muchacho.

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Silvio
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 9:52 pm

Reconozco su voz al instante.- Lo siento señor, pero es que... me perdí un poco. No volverá a ocurrir. Además, Cl... - Qué nombre más raro tiene.- Este hombre tan majo me ha ayudado mucho.- Comento sonriente.

Una vez que el otro caeruleus se ha retirado, reprimo las ganas de abrazarle y simplemente apoyo mi cabeza en su pecho.- Huele usted siempre tan bien... huele a... huele a piano.- Digo riendo, mientras me encojo de hombros. Entonces le veo.- Señor, este lugar es... genial.-Asiento.- Sólo tengo que acostumbrarme un poco más a... bueno, a no perderme ni a meterme en líos. - Subo mis manos (tímidas) hasta sus hombros y se los froto, para luego ponerme de puntillas y lamer suavemente y con miedo, como si temiese un golpe, su quijada.- Hace mucho que no...- Dejo caer.

Tengo ganas de hacerlo.

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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Mar Abr 22, 2014 10:15 pm

Puso un dedo sobre los labios del piscis, rozándolos de forma descendente hasta que lo retiró del todo.

No te disculpes, puedes andar a tus anchas, salvo por las zonas custodiadas por guardas. Sólo quiero evitar que te pase nada —Indicó con un tono más suave, cercano al susurro, cerca del muchacho.

Lo rodeó y le acarició el pelo cuando vino contra él y sonrió divertido ante su comparación de su olor.

Espero que eso no se refiera al olor de la madera curtida y el barniz perpetuo —Bromeó con suavidad, mostrándose amable y cariñoso. Asintió complacido porque estuviese a gusto.

Me alegra oír eso. Espero que no tengas ningún problema con nada. Procuro enviarte a mis sirvientes más confiables. Procura no pedir ayuda a aquellos que no has visto por tu habitación, a veces las envidias y celos de mis discípulos y subordinados van más allá de su obediencia. No dejaré que te lastimen, pero prefiero evitar tentativas —Advirtió con un tono ligeramente más serio, haciendo referencia a lo acontecido y a las miradas recelosas que ya había comprobado en alguno de sus viejos amantes.

Sintió al muchacho moverse y lo dejó hacer, rodeándolo, acercándose a él. No movió un músculo, sino que disfrutó de su aventura, de su arrojo, procurando -temeroso- moverse con el cuidado preciso para no despertar a la bestia que custodiaba la montaña a la que pretendía acceder. Sintió su pequeña y dulce lengua en su quijada y amplió la sonrisa.

Llevo su diestra a la nuca del chico, haciéndola acariciar su cuerpo en el recorrido y la tomó con cuidado, acariciando su pelo con el guante, para poder acceder a su boca. Se acercó hasta casi rozando, dejando que él la entreabriera y entreabriéndola también, rozando sus labios por un momento, sintiendo como el chico generaba saliva de forma instintiva. Seguía siendo un crío pese a su edad, pero el líder notaba cómo había crecido desde que lo había conocido. Ahora era un joven igualmente tierno, pero sus facciones dulces comenzaban a mezclarse con las de un muchacho apuesto y suave. Respiró sobre su boca y acabó por besarlo con gusto, a fondo, paladeando su boca, su saliva y su lengua como hacía tiempo que no lo hacía.

Ve a que te preparen en tu habitación. Barthemius irá a buscarte en cuanto salga el sol. Quiero que huelas a vainilla y miel. Me encargaré de que te vistan con algo especial —Indicó en un susurro, todavía muy cerca de la boca del muchacho. Entonces le dedicó una última sonrisa personal y desapareció.

*se desvanece*

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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Sáb Abr 26, 2014 10:49 pm

-De acuerdo.- Digo después de escuchar atentamente sus palabras.- Lo tendré en cuenta.
Me da varias muestras de cariño que yo agradezco como si fuera agua en un tiesto seco. -No no no.- Río enseñando todos los dientes y llevándome las manos a la nuca, sonriente.- Es sólo que huele usted a cuando uno abre la tapa de algo nuevo, no sé. Parece que usted no se poche nunca. La fruta es de débiles.- Acabo riendo de nuevo.  

Sin embargo, sus siguientes palabras me asustan un poco... Así que hasta en este palacio existen rencillas y problemas entre algunos que viven bajo estos techos... Trago saliva.- De... acuerdo.- Susurro.

Pareció tomarse bien mi pequeña aventura hacia su boca. Tanto que jugó conmigo después de hacerlo. Sin embargo, sus labios parecían inalcanzables a mi boca y... no pude reprimir un gemidito de molestia por hacerme sufrir de aquella manera.
Al fin se rindió y me besó, por lo que acabé apoyando las manos en sus hombros y suspirando gustoso al fin.

-Vale....- Digo intentando simular mi felicidad por medio de la formalidad.

Una vez que me he quedado solo, doy un par de saltitos en el sitio de felicidad y me dirijo a mi habitación, esperando con deseo todo lo que me queda por vivir en este lugar.

*Se va*

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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Miér Mayo 20, 2015 1:20 am

19 de Mayo - Enfermería principal de palacio

La enfermería del palacio de Perséphone nada tenía que ver con la modesta salita de Brontë. El lugar donde la mujer caeruleus llevaba alojada y atendida desde hacía horas podría haber supuesto un hospital regional por sí mismo. Pendientes de ella y atendiendo que el parto fuese lo mejor posible estaban los tres mejores médicos de Caligo y varios turnos de enfermeras manteniendo todo en orden.

El líder se tomó un descanso en cuanto le aseguraron por quincuagésima vez que, por el momento, sólo cabía esperar a que la madre dilatase lo suficiente y salió de la sala para descansa en un sofá dispuesto en la sala de espera. No sin mirar con recelo una última vez dentro de la sala.

Se dejó caer y una de las mujeres que lo servía le retiró la chaqueta, descubriendo abundante sudor en la espalda de la camisa. El líder, incómodo, se deshizo de la prenda y tiró del pañuelo que llevaba al cuello, soltándolo también. Luego apartó con disguto a otra de las mujeres, que venía a limpiarle la cara con una toalla húmeda.

¡Apartaos! Dejadme respirar... ¿Cuánto tiempo lleva ya ahí dentro? ¿¿Cuánto más va a tardar?? Lleva ya más horas que mi cuñada. Espero que todo vaya bien o... —Un hombre le trajo una bandeja con distintas bebidas y el líder cogió un buen vaso de licor añejo que se bebió de un trago.

Se puso en pie y comenzó a andar de un lado a otro, sin sabe a dónde dirigirse.

Ya podía tener un poco más de brío, que va a sacar un crío, no un bismonte... ¡Tanto querías librarte de él y ahora no hay forma de que lo sueltes! —Bramó hacia la puerta, impaciente. Quería ver al bebé, quería corroborar por sí mismo que estaba entero y en orden. Habían pasado nueve meses en los que ella lo martirizaba yendo de un lado a otro, metiéndose en lugares innombrables y desapareciendo durante semanas con su hijo en el vientre pudiendo ser atacada por cualquier rata leprosa con las que se relacionaba y ahora, a tan poco de tenerlo en sus manos, estaba atacado por pensar que algo pudiera salir mal.

Una mujer le daba aire desde cierta distancia con un abanico hecho de las mejores plumas de aves nocturnas y pese a todo el líder sentía que le faltaba el aire.

Escuchó un grito en la sala del parto y pronto un médico salió a hacerlo volver.

Mi señor, el bebé está viniendo —El líder no dudó en aparecerse justo junto a él para volver a adentrarse en la sala. Al fin podría ver su creación, su fruto. La sensación no tenía nada que ver con la vez que había nacido Ezequiel. Aquello sería completamente suyo, de la mejor forma que habría querido. No una nueva línea en la familia Darvenwish, sino una en su propia historia en la de Aren Ferenc Darvenwish.

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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Jue Mayo 21, 2015 12:15 am

19 de Mayo - Enfermería principal de palacio

Cómo no, algo salido del condenado Aren Darvenwish no podía hacerlo con normalidad. Se ve en la necesidad de tardar, de darme complicaciones, y eso que aún no ha visto el mundo exterior. He dudado en todo el tiempo que ha durado esta tortura de si acaso no será una víbora lo que llevo dentro, y no una persona. Y el dolor es soportable, desde luego, porque yo misma puedo anular parte de él con algún hechizo, y los médicos se han encargado del resto, pero mi aspecto es ultrajante.¿No habrá forma de hacer esto normalidad, mientras se toma el té o se lee un libro? No es grato el sudor, que se ha llevado el rastro del elegante maquillaje que suele envolverme, ni tampoco el pelo desordenado y suelto, que cae en bucles de una forma menos estética de la que hubiese querido.
Es en la cama en la que me encuentro en la que me han dicho al fin que todo ha acabado. Apenas le dedico un vistazo desagradable a la espalda de ese ser tan pálido y arrugado, tan poco elegante, rezando porque corten ya el cordón que nos une y nos entreguen a ambos la libertad.

"Es una niña" escucho entonces, de boca de uno de los tres médicos.

Y la idea solo me agobia un poco. ¿Aceptará el dictador una niña o me hará ensayar de nuevo hasta que salga lo que busca? Sinceramente, estoy dispuesta a aceptar mi edad en voz alta si con ello el periodo se retira finalmente, regalándome el no volver a pasar por esto. Aunque Aren, en pie junto a los médicos, se hace con ella y no la tira al suelo o la asfixia entre sus largos dedos, sino que la sostiene y la observa. Y entonces me permito perder la noción del tiempo y cerrar un poco los ojos. Estoy agotada físicamente, como si el poder me hubiese sido arrancado con esa criatura ruidosa que escucho de fondo.

Me siento asqueada. Asqueada de mí misma. Y sin embargo, en algún momento, me acercan esa especie de larva humana envuelta en un paño de material demasiado bueno para lo que se merece un ser que no ha hecho nada y me lo acercan, por si quiero sostenerlo. O sostenerla, en este caso.
Estoy por rechazarla. No quiero ni verla. Nueve meses han sido suficientes juntas. He hecho mi parte, pero ya no me pertenece. Y, sin embargo, acabo por aceptarla un momento, solo un instante, para contemplar, aunque sea, eso en lo que he trabajado el último año, aunque fuese a la fuerza. El resultado de mi esfuerzo. La que quizás llegue a mandar sobre las sombras.
La piel es blanca, tanto como la leche, aunque está algo enrojecida. Está arrugada y tiene una cara espantosa, como hinchada y con los ojos cerrados. Y el pelo... El pelo es blanco, delgado, corto. Parece el de un cachorro. Y se mueve un poco, despacio. Hace un rato lloraba con alaridos insufribles, pero ya ha callado. Como debe ser. Ha de ocultar bien sus debilidades para poder enfrentarse a lo que le depara el mundo.

Llego a esbozar una sonrisa. Una sonrisa suave, imperceptible, cansada, y paso un momento las yemas de los dedos por el pelo, apenas un gesto. Es una pena, no puedo evitar pensarlo, sin quererlo. Nunca será libre del todo, desde luego.

-Marcia -murmuro, alzando la vista hacia el padre de la criatura-. Si me tienes algún aprecio, y aunque sea el último y más oculto de todos los nombres que le pongas, quisiera que ese estuviese ahí.

A mí me abandonaron cuando era una niña. Pero lo recuerdo perfectamente. Sé lo que se siente al estar sola, desamparada. Y yo no puedo repetir algo como eso.
No es más que una cría, una persona incompleta, pero no puedo cerrar los ojos y olvidarla como hicieron conmigo.
No es el tipo de cosas que hago, aunque pueda parecerlo algunas veces. Simplemente debe parecerlo.
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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Pasillos interiores   Dom Mayo 31, 2015 9:18 pm

19 de Mayo - Enfermería principal de palacio

Le había parecido una eternidad, pero por fin asomaba algo. El líder no puso descansar tranquilo hasta que escuchó los gritos de la criatura en manos de los médicos. Se apresuró a acercarse para cogerlo en brazos por primera vez. Debía comprobar que estaba sano.

El médico no tardó en informárselo: era una niña. Una vez lo había cogido en brazos, el líder miró un momento al caeruleus que tenía delante, como si estuviese esperando a que se corrigiese tras un error. Luego miró al bebé y hurgó entre su toalla para corroborar que todo estaba en orden.

Efectivamente, era una niña. Se habría mentido a si mismo si no reconociese que una punzada de decepción atenazó su entusiasmo en ese momento. Sintió una oleada de frustración en lo profundo de su psique, algo que le pedía girarse y culparla a ella que, como siempre, siempre conseguía atormentarlo de alguna forma. Aun si él lograba que le hiciera caso. "Te dije que te daría un progenitor y ahí lo tienes ojojojo".

Sin embargo, el hecho de tener a aquel pequeño ser en sus brazos, acurrucado y ya más calmado, algo tan suyo y tan indefenso, hizo que todo aquello que se había revuelto tras su conciencia se calmase y dejase paso al desasosiego y la dicha. Lo apretó ligeramente más contra sí, acercando algo más su cara. A fin de cuentas había logrado sobrevivir durante largos meses y había llegado a él en perfectas condiciones. Era una fuerte superviviente, como cabía esperar de ella.

Por fin se giró para cedérsela a su madre, aunque lo hizo con cierto recelo, pues la actitud de la mujer hasta el momento actual le había generado un rechazo y una aversión que no esperaba tener nunca contra ella. Le había recordado tanto a su madre, con ese desprecio y ese desdén, que cederle ahora a la pequeña se le antojaba hasta desagradable.

No dejó de observarla mientras la tenía en sus manos. Las dos en ese momento críptico entre madre e hija, cuyo misterio -para él- se acentuaba con esa extraña protección entre mujeres. Si es que ella podía sentir algo de todo aquello.

El líder Darvenwish la miró con cierto escepticismo en cuanto mencionó lo del nombre y se tomó un momento de reflexión para responder. Una parte de él seguía pidiendo enfrentamiento, dedicarle un reproche como "nueve meses tratándola como un parásito y ahora quieres ponerle un nombre". Pero nuevamente contuvo todo el desagrado. No quería que aquel momento se convirtiese en una nueva guerra. No quería que la vida de su hija empezase de esa forma.

Podrá ser uno de sus nombres. Tengo que buscar una buena combinación para ella, ha sido... repentino —Confirmó. Se mantenía enormemente serio e incluso distante.

Las observó durante un momento más. Ahora estaba agotada y no le quedaban fuerzas para ninguno de sus conjuros. Podía verla tal y como era ella en ese momento, tan humana y frágil como cualquier otra mujer con su retoño. Hacía mucho que no la veía de aquella forma. Entonces todavía eran muy jóvenes. Ella todavía no había desaparecido sin dejar rastro; todavía no temía mostrarse a él tal y como era por si aquello significaba perder respeto ante sus ojos y ceder.

Ahora la limpiarán y la revisarán en condiciones. Luego se encargarán de ella las nodrizas. No tienes que preocuparte por nada más. En cuanto estés recuperada, podrás seguir con tu trabajo —Le informó con el mismo tono impersonal e informativo. Se dispuso entonces a acercarse y le sacó a la niña de los brazos. Fue en el momento en el que se incorporaba de nuevo cuando susurró cerca de ella.

Estás más hermosa que nunca —Besó su frente con sutileza, apenas rozándola.Luego le dio la espalda para salir con la niña y se retiró de la sala.
*fin de escena*

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Unchanging
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No seperating
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