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 Mirador de la Torre

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Blues
Jefe de Raza
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MensajeTema: Mirador de la Torre   Vie Abr 12, 2013 12:32 am


Espacio abierto situado en lo más alto de una de las torres de Brontë. Desde aquí se puede apreciar la inmensidad de los terrenos de Palacio en todo su explendor. A veces aparecen objetos del observatorio...


Última edición por Blues el Lun Jun 17, 2013 12:55 am, editado 1 vez
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 6:21 pm

Cuatro días, y es el primero en el que puedo subir escaleras sin acusar molestias en las caderas o muslos. Respiro, aliviada, porque había sido casi una tortura el tener que andar con cara de total y absoluta normalidad cuando en realidad sentía molestias... Y no sólo molestias, sino ecos de aquella noche. Había evitado hablar con nadie, y tampoco entrenar, no me veía con fuerzas para ello. Y tras tantos días estudiando intensamente, ya me dolía la cabeza y se me paseaban los términos mareándome.

Me siento casi feliz al llegar arriba del todo de la torre, donde se aposenta el mirador. Respiro hondo en cuanto abro la puerta, y las corrientes típicas de estas alturas, enseguida me acarician las alas, que despliego sin perder tiempo. Dejo de mirar el suelo para no pisar las líneas entre las losas, para alzar el rostro y saludar el sol. Por mero impulso, abro también los brazos, para tratar de acariciar a mi elemento.

Las vistas son espectaculares. Ojalá pudiera volar. Vendería mi alma si con ello consiguiera la libertad de volar, incluso en el castillo, bajo el hechizo que tiene oprimidos a los de mi raza. De un par de saltos, me subo a una de las pequeñas fortificaciones de piedra. El aire es tan puro... Relajo los brazos, pero no las alas. Cierro los ojos, capaz por fin de dejar de pensar en los estudios o en él. Me adelanto un pequeño paso, para dejar la punta de los pies en el vacío, y que el pequeño tirón de ingravidez sea más intenso y real. Aún me pesa que nos despidiéramos tan secamente. ¿Siempre va a ser así? ¿Vamos a estar chocando y desfogándonos cada vez que toque el lado pasional, alternado con los enfrentamientos?

Pierdo la sensación, el momento, y me pliego sobre mi misma. Me abrazo las rodillas, mirando la altura con algo de nostalgia. También recojo las alas, aunque he de dejarlas un tanto abiertas para mantenerme estable y no caer.


*Suspira, y se queda quieta*
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 6:42 pm

Recorría un ala desconocida del palacio sin ningún objetivo concreto. Unas escaleras similares a las que llevaban al observatorio me guiaron torre arriba, hasta una zona abierta. El aire fresco de la tarde me golpeó en la cara, revolviéndome el pelo, y cerré. Aunque la temperatura había vuelto a bajar un poco en los últimos días, seguía manteniéndose agradable, y la ausencia de lluvia ayudaba a que no se me colara el frío en el cuerpo.

Cuando volví a abri los ojos reparé en que había otra figura ya en la torre, que parecía un mirador. Fier, subida en una de las almenas, se mantiene en equilibrio contra el suave viento gracias a sus alas. Ladeé la cabeza, observándola sin avanzar. No quería sobresaltarla, pero sí hacerme presente. Además, no había vuelto a verla desde la otra noche, así que no sabía cómo reaccionaría.

-Hola -saludé finalmente, con voz suave, acercándome un poco.
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 6:55 pm

Se me rompe la imaginación en la que yo era una gárgola, y aunque fuera de piedra era capaz de mirar desde todas las almenas de todas las torres de todos los castillos de todos los continentes a la vez. Era tan grande y me ocupaba tanta parte de mente, que en un primer momento su voz me suena algo desconocida, porque es más suave que de normal. Pero algo dentro de mi ya sabe quién es.

En cuanto pliego un ala y me retiro del borde, puedo mirar hacia atrás sin riesgo de caer. Efectivamente, ea Cierzo. O bien no nos veíamos en un mes, o bien nos encontrábamos cada vez que me tomo un descanso de mis tareas. Me deslizo hacia el suelo con suavidad, recolocándome el pelo y recogiendo las alas por completo. No me apoyo contra la piedra porque me sigue doliendo le morado de la espalda, así que doy un pequeño paso hacia él.


- Hola.- Devuelvo el saludo, cuando por fin me creo presentable como para él. Recojo las manos frente a mi, sin saber muy bien qué hacer o qué decir. Ladeo levemente el rostro, y finalmente encuentro una formula de cortesía que viene a mano-. ¿Qué tal?
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 7:11 pm

Se movía despacio, no sabía si perdida en ensoñaciones o con prudencia. Aunque poco activa, parecía bastante tranquila, lo cual era de agradecer. Todavía no tenía muy claro qué le estaría pasando por la cabeza, pero su reacción a mi presencia no parecía muy diferente de lo habitual.

Me encogí muy levemente de hombros ante su pregunta, mirándola fijamente.

-Bien -me atreví a decir, sin estar seguro de si me contentaba mi propia respuesta-. ¿Cómo estás tú?

Avancé un poco más hacia las almenas, situándome a su lado, y miré un momento a lo lejos. Nunca había estado allí antes, pero parecía un punto estratégico bastante bueno para controlar los terrenos de Brontë. Prácticamente cualquier rincón era visible desde allí, en mayor o menor medida. Sin embargo, algo me llevaba a no prestar tanta atención a las vistas como hubiera sido lo habitual. Así pues, me apoyé en una de las piedras con cierto cuidad y me volví hacia ella.
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 7:34 pm

No parece seguro de su respuesta, con lo que me muerdo el interior de la mejilla, apreciando entonces su lenguaje corporal. La gente no suele o no sabe mentir con su cuerpo. Ese pequeño encogimiento de hombros no hace más que subrayar que está inseguro, tan sólo le falta cruzarse de brazos para transmitirme negatividad. Sin embargo, está neutro. Tal vez su mirada fija sea lo único que me gusta ahora mismo, porque parece que sí le importo. Un poco. Aunque sea.

- Bueno...-. Aventuro, sin saber exactamente si decirle o no cómo lo he estado pasando estos días. No creo que sea productivo, más que nada porque me gustó y no quiero que piense lo contrario. En un gesto semiinconsciente, subo la mano a atrapar el mechón restante de lo que le corté a An, y lo entrelazo entre mis dedos para desfogar algo de nervios.- Algo amoratada, aún, pero más o menos. Bastante bien ya.

Agradezco que mientras lo digo no me mire, porque me toco suavemente dos de los que antes eran más grandes, y ahora son de los pocos que sobreviven por mi piel. Para cuando vuelve a clavar los ojos ambarinos en mi, estoy atareada sólo con el mechón. Pero me toma con la guardia baja, no me esperaba que se fijase en mi con las maravillosas vistas, así que me sonrojo levemente. Pero eso sí, tomo valor y no aparto la mirada.
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 7:53 pm

Acabé por desvíar la mirada, ocultando al girar la cabeza hacia los terrenos una pequeña sonrisa, disimulada pero, por una vez, apacible. Cuanto más asomaba el sol en el cielo, más mejoraba mi humor y se mitigaba mi rabia. Por otra parte, hacía bastante que no recibía noticias de mi familia, y eso contribuía a templar mis ánimos.

Me quedé un momento contemplando el lago, mientras acudían a mi cabeza imágenes difusas de la otra noche. Era incapaz de reconstruír los hechos a partir de cierto punto, como si tuviera lagunas. No era la primera vez que me sucedía aquello, ni me sucedía únicamente con el sexo. En cualquier caso, había acabado por no dar importancia a aquellos vacíos en mi mente. La desventaja era que me veía incapaz de calcular hasta qué punto me había descontrolado.

-Lo siento -murmuré, sin mirarla.

No era realmente una disculpa, de la misma forma que sus palabras no me habían parecido exactamente recriminatorias. De todas formas, no había mucho más que pudiera decirle.

Una nueva ráfaga de viento nos golpeó, y unos cuantos mechones suyos volaron hacia mí, rozándome el brazo, como viniendo a mi encuentro. Atrapé uno con la mano y lo acaricié entre mis dedos, apreciando una vez más su extrema suavidad. Giré el rostro lo suficiente como para mirarla por el rabillo del ojo.
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 8:05 pm

Desvía la mirada sonriendo, y no encuentro el motivo de su sonrisa. No creo haber dicho nada fuera de lugar, o especialmente con más gracia. Por unos momentos, me dejo dominar por la inseguridad, aunque en fin... Reprimo un suspiro. Con este hombre nunca puedo dar nada por seguro, ¿Por qué debería darle tanta importancia en el "por qué" le he hecho sonreír, en lugar de simplemente disfrutar de ese privilegio?

Su disculpa me pilla desconcentrada. Creo que simplemente hoy no me encuentro a su nivel, o no logro conectar con la realidad. Tras analizar su tono en mi mente, comprendo que realmente no me está pidiendo perdón, así que niego suavemente con la cabeza.


- No lo sientas.- Se me escapa una pequeña sonrisa, contemplando su perfil. Ante las ganas de tocarle, me cruzo de brazos al tiempo que me encojo de hombros dulcemente. Con mi elemento, mi melena toma mi deseo y hacia su tacto se dirige. No hago nada por impedirlo, tampoco.- Sólo... Sólo que no creo que se repita. No quiero que se repita si se mantienen las mismas condiciones que ahora. Y no me voy a disculpar por ello...

Es cierto. He pensado mucho sobre ello. Si resulta que, aunque tan sólo fuera una vez, estoy preñada -que no lo creo, pero... Hay que contemplar cada posibilidad- no abortaré. Eso lo tengo claro. También tengo claro que no volveré a arriesgarme a entrar de nuevo en la espiral de placer sin responsabilidad por su parte. Sin tener la seguridad, la franqueza y... Una relación con él. No voy a volver a dejarme llevar por las neuronas, el corazón, o sea lo que sea lo que me impulsa a sus brazos. Tal vez esté chapada a la antigua, como mis padres.
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 8:18 pm

La escuché sin intervenir, y aunque sus palabras, tan directas, me tomaron por sorpresa, varié mi actitud ni mi gesto. Me limité a inclinar en distintas direcciones su mechón de pelo, contemplando el brillo que los rayos del sol le daban. Finalmente, cuando una nueva ráfaga atacó, solté el mechón y lo dejé ir. Por último, me volví hacia ella, apoyando la espalda en la almena.

-No tienes que disculparte -respondí, muy serio, clavando los ojos en los suyos y cruzando los brazos sobre el pecho-. Aunque sí tengo curiosidad por conocer las condiciones a las que te refieres con más detalle.

Me imaginaba a qué podía estarse refiriendo, pero no quería dar un paso en falso. Era mucho más fiable oírlo de sus propios labios y corresponder, por una vez, a lo que hubiera en su cabeza. Fier pensaba demasiado, y eso hacía difícil seguirle el hilo a veces.
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 8:47 pm

No parece afectarle en demasiada medida lo que digo, aunque tengo la certeza de que me está escuchando, por cómo escudriña mi mechón entre sus dedos. Por mi parte, dejo de tocarme el cortito, y entrelazo las manos con los brazos para forzarme a estar un poco quieta. Contemplo cómo finalmente deja libre la pequeña parte de mi melena, y deslizo los pies desnudos para ponerme frente a él, mientras habla. Así no volveré a molestarle.

Por una parte me alegra bastante que me reconozca la libertad de negarme y hacer mio mi cuerpo, porque no me apetecía especialmente comenzar ninguna pelea al respecto. Ya he visto demasiados machistas en la barra de la taberna. Por la otra, me siento un poco violenta al tener que confesarle todo lo que se me ha estado pasando por la mente estos días sobre la estabilidad, las parejas y el futuro en sus diferentes variantes, en todas las variantes que se me ocurrieron.


- No quiero acabar siendo una mujer solitaria, buscando camas en lugar de abrazos. He visto demasiadas en las tabernas. No quiero ser usada por nadie. Tampoco quiero que mis hijos carezcan de padre.- Sí y no. Es lo que he pensado, pero... Lo estoy despersonalizando mucho. Finalmente me decanto por terminar de decirlo todo, aún a riesgo de equivocarme. Los nervios me pueden, y acabo mirándome los pies para ser capaz de terminar-. No quiero volver a acostarme ni contigo ni con nadie sin tener la certeza de que después no me van a traicionar por ello, o me van a usar, o me van a dejar sola en caso de que haya consecuencias como podría ser un embarazo, por ejemplo. Independientemente de cuánto me gustase o no, o de cuánto o no lo desee repetir de nuevo, me niego a que sean encuentros ocasionales.

>> S-supongo que... Me dejé llevar por la pasión, la sangre, y lo que despiertas en mi. S-supongo que no supe controlarme a mi misma. Pero no quiero eso. No quiero. Tampoco me siento capaz de volver a dejarme besar y tocar así, ni por ti ni por nadie, si no soy capaz de hablar y expresar lo que siento, o lo que deseo. Sea lo que sea. Porque me he dado cuenta de que es difícil.

Respiro hondo, por la boca, cuando finiquito. Y de repente, me encuentro vacía. Vacía y relevada de un peso que ni siquiera sabía que tenía. No dejo que el temor ni el desconcierto del qué pasará me tiñan el rostro, continúo simplemente contemplando la punta de mis pies, y de cuando en cuando, los suyos.
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 9:23 pm

No aparté la vista en ningún momento, ni siquiera cuando ella lo hizo. En realidad, me mantuve tan quieto que hasta yo mismo me sorprendí. Tampoco la interrumpí en ningún momento. Por un momento, sentí que podría ponerle cualquier cara femenina y que todas cuadrarían con sus palabras. Suponía que era lógico, y más siendo la primera vez para ella. Cuando terminó de hablar, asentí levemente con la cabeza, aunque tenía la vista fija en el suelo y sabía que no vería el gesto.

-Tiene sentido -murmuré, como si acabara de resolver un problema de aritmética. No resultaba fácil hablar de algo supuestamente importante para ella si ni siquiera parecía prestar atención. Decidí continuar de todas formas-. Debo decir que me ofende un poco tu certeza, esa seguridad absoluta en que te vas a quedar sola y abandonada. En cualquier caso, es tu decisión. Mientras te mantengas fiel a ti misma, no creo que nadie pueda reclamarte nada.

Sabía que esas palabras podían tomarse como una provocación, como una insinuación de que, precisamente, sus actos y sus palabras no encajaban, pero no me importaba demasiado. Podía decirse que yo había actuado exactamente por el mismo principio que ella, así que no pensaba molestarme por algo así.

-No voy a decir que te preocupas demasiado, porque no es asunto mío, pero quizá, sencillamente, te estés impacientando.

Daba la sensación de que quisiera, con un simple parpadeo, encontrar su vida resuelta. Desde luego, había dejado bien claro desde el principio que no le gustaba la incertidumbre. Sin embargo, todas aquellas explicaciones sobre su futuro y sus hijos me habían dejado un poco descolocado. Traté de imaginarlo, pero no acababa de verlo. En cualquier caso, seguía sin ser asunto mío, y menos si ella creía que la usaría o traicionaría.
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 9:50 pm

Su voz en un principio me calma, pues parece coincidir conmigo. O, al menos, expresar que me comprende. Pero conforme sigue hablando, alzo la mirada para examinarle a cada palabra que dice. Frunzo levemente el ceño, pensando por un momento que tal vez me esté echando en cara que, diga lo que diga yo ahora, me he acostado con él, y me he traicionado a mi misma. Pero, me detengo y trato de pensarlo tanto como puedo, estando como estoy en cierta tensión.

Me fuerzo a escucharle hasta el final. Porque lo merece. Porque no he dedicado tanto de mi tiempo libre hacia él, hacia su problema, para nada, para luego venir a echarlo todo por la borda ante una sola y mínima frase por su parte.


- You know nothing, big crow.- Murmuro, lentamente. No sé cómo puedo empezar a explicarle que mi madre, a mi edad, ya me estaba destetando. Y que por supuesto, espera lo mismo o mejor por mi parte. No sé cómo explicarle que he invertido y estoy invirtiendo bastante tiempo y esfuerzo en él y en sus alas, en facilitarle la vida. Sin que él lo sepa, ese argumento se me hace inútil. Porque me niego a utilizar contra él un arma tan rastrera, y encima tener que admitir que me gustaba desde las primeras veces que nos vimos. Respiro hondo y hablo calmadamente-. Tú me has pedido las condiciones. Yo te las he dado. Genéricamente. No todo lo que he dicho se te puede, ni se te tiene por qué aplicar a ti. Tómatelo como quieras. Oféndete si así te sientes mejor. Me da igual. Piensa de mi lo que quieras, pero no eres el único con presiones familiares, por empezar por alguna parte. Tampoco eres el único del que esperan la perfección. Ni quien debe honrar a la familia. No por ser hija de taberneros mi futuro deja de tener la importancia para mi familia, que el de un hijo de un noble para su familia.

Por pura rabia, comienzo a retroceder poco a poco. Finalmente me doy la vuelta detenida en el sitio, para que no vea mi torcido gesto, ni los dientes apretados de rabia. Rabia que sé que es provocada sólo por hormonas. ¿Cómo voy a esperar de él otra cosa que no sea meramente interés por mi cuerpo, si no le he dejado pensar de mi de otra manera? Al final todas las madres tienen razón. No se debe ceder en la cama sin que el hombre ceda en su rodilla. No quiero pensar así, no tiene por qué ser así.

Pero... El matrimonio no lo es todo. El matrimonio no tiene por qué ser nada. Trato de relajarme, ya ni siquiera estoy siendo realista. Cierzo no podría estar conmigo ni aunque se le apareciera la luz alada y le tocase en el centro de la frente. Trato de respirar hondo, de canalizarlo todo de manera positiva. No puedo explotar contra él sin que él sepa de qué va la cosa, y él no puede saber de qué va la cosa, porque no le confesaré nada, nada, sabiendo que él no gusta de mi.
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 10:14 pm

No entendía muy bien por qué, pero parecía... ¿enfadada? ¿molesta? Tal vez preocupada. En cualquier caso, tenía la sensación de estarme perdiendo un capítulo de toda aquella historia. Un capítulo cuyo argumento probablemente girara alrededor de sus pensamientos, de aquellos interminables razonamientos que era incapaz de seguir y de sus inseguridades. El problema principal era que yo no podía hacer nada a ese respecto porque ella no me daba datos suficientes. O eso, o estaba siendo un absoluto cazurro. Aunque, la verdad, tenía la impresión de estar siendo bastante razonable. Desde luego, no la estaba presionando, o eso creía.

Pese a todo, parecía ofendida, como si la hubiera atacado. Ladeé la cabeza, contemplándola con curiosidad, sin estar demasiado seguro de cuál era la base de todo aquello. Aunque no dejé de escucharla, no me permití ni por un instante dejarme afectar por sus palabras. Tenía más que suficientes experiencias con caprichos femeninos. Sin embargo, aquello ni siquiera parecía un capricho. Parecía alguna idea que tuviera atascada, palabras que faltaran por decir.

Cuando se hubo alejado y puesto de espaldas, me acerqué poco a poco a ella y posé las manos en sus hombros, sin fuerza pero con firmeza. Cuando hablé, mi tono casaba a la perfección con mi actitud.

-Fier -pronuncié el nombre claramente, dando a entender que esperaba que tuviera bien en cuenta lo que iba a decir-. No pienso ponerme a discutir contigo. Si tienes interés en que entienda tu punto de vista, estaré encantado de escucharte. No tengo por qué ofenderme, ni lo haré si no tengo motivos. Pero no me vengas a explicar cosas que se dan por hechas. Claro que tienes una familia que espera algo de ti y unas responsabilidades. Claro que no eres menos que yo. Ni siquiera sé qué tienen que ver aquí títulos nobiliarios. Pero antes de nada, tranquilízate.
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 10:34 pm

Se me acerca y posa sus manos en mis hombros. A punto estoy de rechazarle con tan sólo un desdeñoso gesto, e incluso mi cuerpo acepta la posibilidad de simplemente morderle agresivamente por tocarme. Me detengo a medio camino, habiendo girado la cara para acercarme con los dientes, cuando pronuncia mi nombre.

- Estoy tranquila-. Espeto de manera inmediata, tan rápido y tan intachable que yo sola me doy cuenta de la tensión que he acumulado. Me fuerzo a relajar primero los hombros, después los pulmones, después las mandíbulas. Poco a poco, pero seguro-. Estoy... Tranquila.-. Y esta vez es verdad.

¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Darle las gracias de que no quiera discutir conmigo? ¿Maldecir a toda su estirpe porque ni siquiera le importo lo suficiente como para que se le encienda la sangre? Aparte, y encima, que no le vaya explicando cosas que ya da por hechas. ¡Qué demonios entonces es lo que quiere que le diga? Me llevo las manos a la cara para respirar y masajearme las sienes un poco.

- Perdona por lo de los títulos nobiliarios, pero demasiado a menudo tratan de empequeñecerme sólo porque existen las clases sociales, y "los de arriba" se suelen creer demasiado por encima de los demás-. Comienzo, empezando por el punto que creo que me puede ser más fácil por aquello de que, aunque sea personal, no le toca directamente a él. Él no es como los demás.- No sé entonces qué es lo que deseas que te explique si no son las responsabilidades que tengo con mis padres, que no son más las razones que tengo para tratar de tenerlo todo bajo control. No sé qué quieres que te diga. Lo siento si te ofendo con mi certeza de que, de descuidarme, me quedaré sola. Tal vez sea porque mi madre siempre me lo ha dicho, tal vez porque tengo miedo de que sea verdad, ¿Qué demonios quieres que te diga...?

FdR: Fier es anarquista o en su defecto republicana u.u
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 11:01 pm

Aunque su primera respuesta fue agresiva, no hice nada por detenerla, ni fue necesario. Ella misma corrigió su actitud y se relajó un tanto, lo cual agradecí internamente. Si además de sonsacarle lo que fuera que le estaba dando tantas vueltas tenía que hacerlo con ella sacándome las uñas, sería más fácil solución tirarme por la torre abajo. Contuve un suspiro de cansancio, consciente de que no ayudaría en absoluto.

Asentí a sus primeras palabras.

-Lo sé de primera mano -le aseguré. Sabía perfectamente cómo funcionaba la nobleza, y que incluso dentro de su propia sociedad existían desprecios hacia todo lo inferior. Y, desde luego, era algo agotador. Era curioso que, cuando ella hablaba de esas cosas, especialmente de todo lo referido a su madre, yo no podía evitar evocar a la mía.

-No quiero que me digas nada si no tienes nada que decirme -repliqué-. No espero que me digas lo que quiero oír. Eso sería absurdo. Si vas a hacer algo, hazlo porque tú quieres, no porque quiera otro. Si quieres decir algo, dilo. Si no quieres, no lo digas. Yo no tengo nada que decidir a ese respecto -hice una pausa-. Así que, en todo caso, si eso va a ayudarte, di qué es lo que quieres. ¿Estar sola? ¿No estarlo? Pero si lo dices, dilo por ti misma, no porque alguien espere de ti que lo digas.

FdR.: Puto trabalenguas e.e Solo falta que responda "quiero y no quiero querer a quien no queriendo quiero, he querido sin querer y sin querer estoy queriendo".
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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Dom Abr 21, 2013 11:29 pm

Por lo menos no se toma a mal lo de la nobleza. Ya hubiese sido el tremendo colmo. Respiro suavemente por la boca para mirar el paisaje que se abre más allá del palacio, y trato de acunarme en la estampa de la tarde para sacar algo de tranquilidad y estabilidad, mientras le escucho con atención. Al poco, me doy cuenta de que me es difícil escucharle sin mirarle, por la cantidad de trabalengüismos que parecía que estaba metiendo. Me giro lentamente, tan levemente como puedo para que no haya necesidad de que quite las manos si no quiere.

No es que no tenga nada que decirle, es que no sé qué es lo que está preguntando. ¿Que no le diga lo que quiere oir? Ojalá tuviera idea de lo que quiere. En serio. Ojalá. Le miro con algo de incomprensión. ¿Que él no tiene nada que decidir? Bueno, bien, le concedo que no tiene nada que decir al respecto de que yo quiera o no quiera o en efecto vaya a decir algo. Pero sí que tiene mucho que decir y decidir si finalmente me atrevo.

Y por otra parte, me siento casi más presionada ahora que antes, cuando ni siquiera estaba tranquila. Tal vez sea que estando tensa podrían haberme salido las cosas mucho mejor, sí, pero forzadas. Respiro hondo y bajo la mirada. Reflexiono, antes de darme cuenta de que me toca a mi hablar o callar para siempre.


- No quiero estar sola. Te he confesado que le tengo miedo, ¿Por qué querría estar sola?.- No quiero ir por ese camino, no voy a embrollar más esto. Empiezo a estar incómoda y nerviosa, aunque mi pulso vaya más lento de lo usual-. No quiero estar sola, pero tampoco te quiero obligar a que estés conmigo. En el lejano caso de que ni siquiera te lo planteases. Reconozco que no sé lo que te pasa por la cabeza, pero tampoco pareces el tipo de hombre de una sola mujer, si he de juzgar por lo que he visto de ti.

Ya no puedo más. Mantengo toda la calma del universo concentrada en mi interior, pero su cálido tacto desde siempre ha podido conmigo. Con suavidad, me deslizo un paso más hacia adelante, para darme la vuelta y encararle por completo.

- Hasta aquí he llegado. No sé cómo lo has hecho, pero de explicarte cuales son las condiciones necesarias para tener una oportunidad conmigo entre las sábanas, a esto... En fin, Cierzo. Yo... Ya no sé... Cómo puedo hacer nada, o cómo puedo decirte nada. ¿Quieres que diga lo que quiero decir? Bien. De acuerdo. Me niego a querer en mi vida a alguien que tan sólo me contempla como se contempla a una nube pasar, que disfruta de su sombra, sí, pero no la quiere para sí. Y sin embargo quiero tener junto a mi a alguien capaz de permanecer de pie y a mi lado sin importarle nada ¿Estás contento ya? ¿Comprendes ya? Tal vez sea yo la única que no se entera de nada aquí. Pero esto es todo lo que tengo que decir. Esto es todo lo que quiero decir.

Me he vuelto a perder en mis pensamientos. Pero por lo menos esta vez él ha seguido el hilo, puesto que lo he hecho en voz alta.
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Lun Abr 22, 2013 12:03 am

Eso ya estaba mejor. Por fin parecía que empezaba a hablar claro. Sin embargo, no me gustaba mucho el cariz que estaba tomando la conversación. Definitivamente, me había perdido algo de todo esto, algo que se limitaba a sus propios pensamientos. Cerré los ojos con cansancio, pero no tardé en volver a abrirlos y clavarlos en ella. Retiré suavemente las manos de sus hombros, casi en una caricia. Fruncí levemente el ceño, tratando de poner en orden mis ideas antes de empezar a hablar.

-Bien. Entonces vamos a empezar por el principio -propuse con calma-. Vamos a empezar por el hecho de que, de mí, no tienes que juzgar absolutamente nada. No sé de dónde te sacas todas esas ideas, pero hasta donde sé, no me has visto ni oído hablar de ninguna otra mujer, o al menos, no en los mismos términos que tú, ¿me equivoco? -Claro que había habido otras. Sin embargo, no sentía la necesidad de ir persiguiendo una moza diferente cada día. Hacerlo solía traer engorrosos problemas con las mujeres, y no tenía ninguna intención en entrar en reyertas de ese tipo. Además, no era ningún cassanova, y tampoco me dejaba engatusar por la primera que pasara por delante. Todo eso solía traer más inconvenientes que ventajas, y siempre me había considerado bastante pragmático-. Por otra parte, puedo asegurarte que no voy a permitir que me obligues a nada. ¿Por qué iba a permitirlo? ¿Qué gano yo haciendo lo que tú quieres? No. Lo que haga, lo haré porque yo quiero -hice una pequeña pausa-. Por último, no sé quién crees que soy, ni qué crees que pienso, pero utilizar a la gente como juguetes no es mi estilo. -Había tenido muchas oportunidades de hacerlo a lo largo de mi vida, y la verdad era que me resultaba absolutamente aburrido no contar con ninguna otra voluntad que luchara contra la tuya-. Así que, si te he contado de mí lo que sabes, te he dado las oportunidades que te he dado y te he dejado ciertas libertades hacia mi intimidad no es sencillamente porque me parezca divertido explorar tus faldas. Si tú misma niegas la posibilidad de que alguien vaya a aceptarte, desde luego, nadie va a tener la oportunidad de hacerlo.

Desde luego, mucho más que eso no podía decir. Una vez dejada clara mi postura, me limité a esperar, armándome de paciencia. No obstante, llegados a este punto, parecía que no había más que aclarar, o al menos por mi parte. Busqué su reacción en sus ojos, con aire interrogante.
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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Lun Abr 22, 2013 12:26 am

Me acarició antes de soltarme. Casi. O eso creo. Pero tengo que olvidar al menos momentáneamente ese detalle, mientras le contemplo fruncir el ceño y casi puedo ver los mecanismos de su cabeza moverse. Me muerdo con fuerza el interior de la mejilla para no saltarle con que, realmente, jamás le he oído hablar de nadie realmente. Y no le he juzgado, simplemente necesito unos supuestos con los que moverme. Lo hago con todos los guerreros que conozco, no sólo contigo. Idiota. Por lo menos reconoce que lo que ha hecho lo ha hecho porque ha querido, no porque yo le obligase. Eso me hace sentir un poco mejor.

Contengo la sonrisa y me la trago, no veo que sea apropiado ahora el momento. También me alegra de que no sea el tipo de hombre joven, noble y aburrido, que usa a quien place. Porque eso me dice que no ha jugado conmigo, y si en algún momento me lo ha parecido, no ha sido porque así realmente fuera.

Eso sí. Su última frase me duele. Es el único momento en el que retiro la vista para asimilar el aguijón de dolor -dolor porque puede que sea cierto- que despierta en mi, pero nada más. Mi mente va a mil por hora, al contrario que mi pulso, que está al borde o casi bajo mínimos. En cuanto logro asimilarlo todo, vuelvo a alzar los ojos para clavarlos en los suyos con fuerza. Con ímpetu. Riéndome en mi interior, porque reír es mejor que llorar como una tonta. Ser valiente es mejor que huir.


- Está bien. Ya está. Tu lo has querido. Por voluntad y gusto, quiero que me aceptes. Me ofrezco, y me permitiré a mi misma que me aceptes sin oponer queja o dificultad. Es más, ¿Quieres que diga lo que quiero? No quiero: deseo que me aceptes. Ahora bien, ¿Vas a ser tu el valiente que se lance, vas a ser tu el que corra a mi lado? -. Me acerco pasito a pasito. Me alegro de que todo haya sido sólo una paranoia de mi febril, encendida y hormonada mente. O al menos así lo parece de su boca. Le miro con los ojos levemente entrecerrados, levemente desafiantes. Riéndome por dentro, tal vez con una nota de valiente desesperación. Casi es una alegría sentir que todo lo que ha pasado, y todo lo que he aceptado con naturalidad... Simplemente era lo que lucía. Tal vez. Mejor afrontarlo directamente. Ya he dicho lo que quiero. Toca esperar qué quiere él.
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Lun Abr 22, 2013 12:43 am

Al fin, todo terminó. Al fin dijo claramente lo que llevaba tanto tiempo insinuando. Casi me dieron ganas de suspirar de alivio, contento de que todo aquel acercamiento con tantos rodeos llegara por fin a su meta. Cuando devolvió la mirada, me pareció ver en sus ojos una tormenta de ideas y sensaciones. Realmente, era fascinante la capacidad que tenía de procesarlo todo tan rápido en su cabeza. Incluso daba algo de vértigo.

Contra la velocidad de su mente, reflejada en su mirada, yo actué despacio, como quien limpia meticulosamente cada engranaje antes de poner en marcha la máquina. Mi primera reacción fue un lento asentimiento de cabeza. A continuación, tendí una mano hacia ella, una especie de gesto simbólico.

Casi quise decir que, en ese caso, podíamos habernos ahorrado toda aquella parafernalia, que al final habíamos llegado al punto de inicio, pero en el fondo sabía que no era cierto. Ahora, las cartas estaban sobre la mesa y cualquier intento de dar marcha atrás resultaría mucho más aparatoso.

-Entiendo, entonces, que estamos de acuerdo -dije, todavía muy serio-. Con gusto te acepto, y de la misma forma quiero ser aceptado. Querría pensar que no necesito correr a tu lado porque ya lo estoy.
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Lun Abr 22, 2013 1:05 am

La extrema lentitud, casi podría decirse que meditada, no me pone nerviosa. Es más. Contribuye a que me calme. Me sé aceptada casi antes de que asienta, por cómo me mira. Por cómo me ha mirado siempre. Bajo la mirada hacia su mano, recorriendo con los ojos todo su brazo. Sintiendo que es mi deber corresponderle en la solemnidad de los gestos, así que con la misma delicada lentitud, alzo la mia y la deslizo en ella, y entre sus dedos. Con suavidad, pero firmeza, me aferro. Vuelvo a alzar la barbilla para sonreírle, arrebolada.

- Estamos de acuerdo sin duda alguna. Con gusto y gozo te acepto. Te acepté hace mucho. Te alegrarás de saber que estás corriendo excelentemente bien a mi lado. Rara es la persona que sabe seguirme los pasos.- Me pongo de puntillas, apoyando la otra mano contra su pecho. En su corazón. Creo que ni aunque mi vida dependiera de ello, sabría describir cómo me encuentro. Tiemblo, sí, pero es mucho más controlado y mucho más placentero por ello mismo, porque es apenas levísimamente. Es más. Creo que no estoy temblando, puede que sea sólo mi alma. Con lentitud, disfrutando de ello, le beso en lo que viene siendo el primer beso oficial. Sin escondernos. Sin ser de noche. Me deleito en mirarle, en sentir las suaves formas de sus apetecibles labios.

Con la misma lentitud, vuelvo a mi altura, pero no me separo.


- ¿Y cómo lo vas a hacer ahora para despedirme?-. Comienzo, excitada por la nueva aventura, aunque sin querer dejarlo ver demasiado.- Porque no es que sea tarde, pero... Tengo que ir a correr. A reír. A escribir. Ojalá pudiera volar. Y tú bastante has tenido con descifrarme por hoy y lograr hacerlo sin sangre de por medio. Mándame a volar.
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Cierzo

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Lun Abr 22, 2013 1:36 am

Imitando mi lentitud, tomó mi mano y se acercó un poco más. No respondí a sus palabras, limitándome a pensar que era un alivio que todo aquel asunto se hubiera solucionado con tanta facilidad. Probablemente, con más facilidad que nunca, lo cual resultaba bastante curioso. Más cerca que antes, se irguió para besarme, y fue un beso extraño, extremadamente lento, que saboreé como quien descubre un plato desconocido, intentando decidir si es de su gusto o no.

Fier parecía absolutamente emocionada y extrañamente parlanchina. La miré como si la estuviera viendo por primera vez, un amasijo de energía contenida reflejada en sus palabras y el brillo de sus ojos. Traté de relajar el ceño, y sonreí levemente, divertido por su entusiasmo. Introduje los dedos entre varios mechones de su cabello, separándolos, y descendí desde lo alto de su cabeza hasta su mejilla. Finalmente, suspiré, cansado de tantas tensiones. Ella parecía haberse quedado con la energía que correspondía a los dos.

Volar. Dolía pensar que, entusiasmo a parte, de verdad tenía esa expectativa. De verdad parecía estar esperando que yo, sujeto sin remedio al suelo, la hiciera alzarse a ella en el aire. Traté de reprimir esos pensamientos. No quería más discusiones, y menos de aquel tipo.

-Creo que, por ahora, será mejor que utilices la escalera -murmuré, pasando un brazo alrededor de su cintura y caminando con ella hacia la puerta.

La abrí para ella caminé detrás, tratando de no mostrarme sombrío.

Volar. No. A ese respecto, tendría que encontrar otra forma.

*Se van*
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Fier

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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Vie Mayo 03, 2013 11:31 am

No estoy segura de si estoy cansada o simplemente harta de la rutina. Me gusta estar concentrada, sí, pero también está bien encontrarse de cuando en cuando con alguien. Por ello, abandoné la biblioteca y mis vestidos cómodos, para enfundarme en la ropa de entrenamiento y venir al mirador. He subido las escaleras a la carrera, y con ello me doy ya más que calentada. Nada más abrir la puerta y sentir la brisa y la lluvia, suspiro. No es la libertad per se, pero tampoco estoy encerrada entre cuatro paredes. Estiro los brazos sobre mi cabeza, muevo el cuello preparándome mentalmente, y me lanzo. El espacio es pequeño, pero me servirá.

Me luzco con un par de volteretas laterales siguiendo la circunferencia de la torre, asegurándome de que a pesar de estar húmeda, la piedra no resbala demasiado. Pegando la cabeza al tronco, un salto directo al frente me impulsó lo suficiente para desplegar las alas e impulsarme aún más. Y de esta manera, un par de giros en el aire, sin apoyar las manos, me marcaron dos mortales hacia delante. Satisfecha, sonriendo, caí recta con los brazos en cruz. Elijo una de las fortificaciones de piedra, para subirme en ella. Esta vez no me la juego tanto, y me sitúo justo en la mitad de la misma.

Hago un par de ejercicios de respiración, ahondando y relajándome, dejando que la lluvia me acaricie. El olor a tierra mojada, a campo abierto, es espectacular. Comienzo por los ejercicios de brazos, completando de esta manera la respiración, jugando con las articulaciones y las flexiones para modular la cantidad de aire inhalado. Habiéndome asegurado de que la caja torácica estuviese lo más abierta posible, me doy por satisfecha cuando el oxígeno que me llega al cerebro comienza a parecerme la mejor droga del mundo. Tomo asiento entonces en la roca, sentada en postura de celibato -sentada sobre los talones, con la cadera entre las piernas-. La ronda de ejercicios a practicar no era especialmente difícil, pero sí de concentración y medición de tiempos.

Levanto los brazos a 60 grados, con las yemas de los dedos tocando las bases de los dedos y los pulgares estirados. Concentrada en el pecho a la altura del corazón, realizo la respiración de fuego, que viene siendo inspirar por la nariz, expirar por la boca, sosteniendo algunos segundos entre cada acto. Tras unos tres, cuatro minutos, paso a la siguiente postura. Extendiendo las piernas hacia el frente y a los lados, toca el turno de las flexiones laterales. Al inhalar en el medio, estiro los brazos arriba de la cabeza, al exhalar bajo los brazos y tomo los dedos del pie izquierdo. Bajo el pecho a las rodillas con la espalda totalmente recta desde las lumbares, asegurándome de ello, o saldría con una contractura. Siempre inhalando en el medio, exhalo a cada uno de los lados, alternando. En este ejercicio en particular puedo relajarme y repetirlo cuantas veces quiera.

La verdad es que este tipo de ejercicio me relaja. No sólo se puede entrenar la fuerza y la agilidad, sino también la elasticidad y el autocontrol tanto mental como físico. Como siempre, pierdo la noción del tiempo, en un estado de concentración total en estirar cada músculo de mi cuerpo y hacerlos responder a diferentes tipos de tensiones. Pruebo todas las posturas que ya me sé, y también me aventuro a probar alguna que otra sobre la que he leído.


*Termina y marcha*

FdR: entrenamiento chapucero is chapucero.
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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Sáb Mayo 18, 2013 7:25 pm

Subo al mirador para escribir una nueva y más completa carta a Gabrielle. Con los últimos acontecimientos que han sucedido, creo que debo contarle un poco sobre el suceso.

Los dos hombres que había en los jardines eran bastante fuertes aunque ese chico claritas, Corbin, les había dado unos buenos golpes. Al parecer ese chico era más fuerte de lo que parecía. Me sigue pareciendo curioso que justo estuviesen allí Rick, Inger y Corbin. ¿Estarían discutiendo sobre algo común? Tengo que hablar con Inger para que me ponga al día, que estoy algo perdido con esos chicos.

Cuando fui a avisar al servicio para que nos ayudasen con los tipos había visto como luego los chicos se iban prado adelante. Lamentablemente no había tenido tiempo para acompañarlos y Nagorr se había tomado las molestias de avisar que todo había acabado. Me pregunto de dónde habrán salido esos tipos y si habría otros guerreros enterados por ahí. No había visto a Alehyss por fuera -por donde estábamos nosotros- y eso que ella siempre era la primera en filas cuando algo extraño ocurría. Quizás hubiese ido a otra parte, quizás al lugar donde luego fueron los otros. Creo que debería preguntarle. El líder parvus no había querido revelar demasiado...

En cuanto acabo de redactar la carta me quedo un rato mirando fuera. Esta lluvia se hace pesada. Aunque manteniendo las alas pegadas al cuerpo siempre está uno más a gusto. Me río yo de los que no son aether, pobres diablos.
Sonrío para mí y me voy.

*se va*
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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Lun Jun 17, 2013 9:55 pm

Allí estaba. Sólo. En la más completa oscuridad. Acompañado únicamente del resplandor de la luna, mientras el suave y tibio viento de verano le acariciaba la cara. 


A su lado, una enorme y pesada bolsa. 

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Nagorr
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MensajeTema: Re: Mirador de la Torre   Lun Jun 17, 2013 10:24 pm

Llego al lugar indicado tras dejar a la joven al cuidado de unos chicos del servicio. ¿Fantasmas? ¿En la torre? Eso es tan ridículo como haber dejado a Blues Splash encargada de la diversión de la fiesta. Un mal chiste, nada más.
Al alcanzar el último escalón lo veo y se me iluminan los ojos.

-¡¡Sendall!! -exclamo, feliz, acercándome rápidamente a él para abrazarlo-. ¿Qué demonios haces asustando al serrvicio? -lo reprendo, cariñosamente-. Perro... ¡Porr todo Mihos! ¿Qué haces aquí?

Pongo los brazos en jarras, exhultante de felicidad. Esto es de lo más inesperado que podía pasar.

_________________
~~Brum Brum Brum~~
~~Nagorr Brumm~~
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