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 Aulas

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Alehyss

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Edad : 25
Mensajes : 3075

MensajeTema: Re: Aulas   Mar Abr 14, 2015 11:19 pm

He oído hablar de la mujer, y aunque es un asunto interesante al final he tardado más de lo que esperaba en acercarme. He investigado un poco sobre pociones en su momento, pero dejo que me explique lo que me ofrece con detalle de todos modos, tras las presentaciones. No tengo duda sobre lo que quiero una vez es mi turno de pedir. El antídoto ovejero quizás no sea el mejor de los antídotos, pero ahora que cuento con el veneno de gayatri que he traído de Ventus no me viene mal tener algo con lo que anularlo.

Comienza con la explicación de los ingredientes y presto atención a todos, tratando de memorizar tanto la cantidad necesaria de cada uno como el aspecto. No soy experta en botánica, pero no viene mal saber reconocer una planta que puede ser útil. Y más ahora que aprenderé a hacer algo con ellas.
Por lo que me explica, la preparación de esta poción en concreto no resulta extremadamente difícil, pero ello no implica que me vaya a esforzar menos en su preparación. Y, mientras tanto, busco una historia que contarle. Llevo mucho aquí, pero siempre acabo teniendo la sensación de que muchas de ellas no son aptas para contar como entretenimiento. Al final, sin embargo, tengo que escoger algo, y selecciono nuestra primera incursión a Ignis, por ser, de alguna forma, un tanto impactante. No fue nuestra misión más limpia, pero no ensuciará el nombre de nadie.

En lo que mido los 200 mililitros de agua pongo a Tita un poco en escena, explicándole que habían secuestrado a Silvanus, uno de nuestros compañeros, y que los líderes habían dado al fin con la posible ubicación. Yo me apunté enseguida a la partida de rescate, queriendo formar parte de aquello.
Peso el asfódelo espinoso, 100 gramos esta vez, y le voy presentando a los compañeros que me acompañaron aquella vez: Massen, Heylel, Lyam, Dehnel y aquella aether, Fier, a la que no volví a ver. Además nos acompañó Prosper, un miembro de la guardia ignita que, desgraciadamente, murió durante el desarrollo de la misión.
En segundo lugar peso los 50 gramos de latónico humeante, explicándole el principio de la incursión. Tuvimos que introducirnos por unos conductos para descender a la primera de las salas. En ella nos esperaba un grupo de horrdtes que nos atacó.

-Volví a ver a esos seres alguna vez –le cuento-, pero nunca tan poderosos como los primeros. No he olvidado todavía la expresión del flamma, Prosper, cuando se alimentaron de él. En el momento nos preguntamos si podríamos curarlo, pero más tarde nos quedamos sin la opción de hacerlo –añado, con algo de sequedad. Soy consciente de que es un tema poco agradable.

Continúo con al tarlúnica, entonces, y le cuento por encima la adivinanza que tuvimos que resolver para seguir adelante, aunque sin darle la respuesta, por si quiere encargarse ella misma de intentarlo, en caso de conocerla. En la sala siguiente fue donde  Flastio nos encerró en un círculo de fuego, y le voy contando la situación, notándome tensa yo misma en lo que hablo.
El siguiente paso es calentar los 200 mililitros de agua, por lo que pongo el recipiente al fuego. La ebullición tardará un minuto o dos.

-Nos propusieron una adivinanza de nuevo. Flastio parecía tomárselo como un juego. Liberamos a Massen del agujero al resolverla, pero entonces el círculo de fuego se volvió el problema: alguien tenía que morir para que desapareciese. Teníamos tiempo, quería pensar, pero dos personas se lanzaron a las llamas y tuvimos que actuar deprisa. Estaba dispuesta a acabar con el pequeño si hubiese sido necesario, porque yo no tenía acceso a Prosper...

Allí fue donde el flamma murió. Aún recuerdo los ánimos entonces, el rostro de Lyam, mi frustración y el golpe de Fier. Eso último no se lo comento. Esas cosas son asunto nuestro.

Cuando el agua comienza a hervir ya estamos con los esclavos, y le describo el lugar, espantoso, oscuro, triste. Echo, al mismo tiempo, los ingredientes juntos, sin preocuparme de remover. No hace falta. Compruebo que el fuego sea suficientemente fuerte y voy preparando los 250 mililitros de agua muy fría, que se han mantenido guardados hasta ahora para evitar que ganasen temperatura.

Luego había sido lo de las botellas, y en lo que se resolvía aquello las bestias nos perseguían. Pero el problema real llegó cuando apareció el pequeño ser, la quimera. O no. Quizás fue después...

-Dehnel bebió el líquido correcto, por suerte. La llave apareció... Todo parecía ir muy bien una vez hubimos derrotado a la quimera, pero no fue así. En aquel momento nos vimos las caras de verdad con el loco, Flastio. Harto de perder cada uno de sus juegos quiso matarnos. Era evidentemente poderoso. No comprendo por qué no comenzó por ahí...-. Frunzo el ceño. De esto le doy menos detalles. No me gustaría amargarle el día-. Por suerte, Dehnel hizo algo útil y logró salvar a Massen en el último momento, y acabamos pudiendo salir de aquel lugar inhóspito. Fue un día trágico, una de esas aventuras que no quieres repetir, pero trajimos a Silvanus con nosotros, a salvo.

Hace mucho de aquello. Lo recuerdo a la perfección. Cosas peores que las que le he contado. He intentado ser un poco suave, pintarnos un poco más como héroes, aunque la situación no lo fuese ni llegase a parecerlo. No me gustan los cuentos de caballeros, pero es una historia, a fin de cuentas. No debe ser mentira, pero tampoco ensañarse.

Cuando todo ha hervido cinco minutos añado el agua helada, que se mezcla enseguida con todo lo demás, haciendo que surja un vapor rosado. Tita me indica entonces que está lista, y pasamos a embotellarla.

Quizás ella hubiese preferido otra historia...

-Ahora el niño, Masslow, es libre. Fue adoptado por Heylel y su mujer, y estoy segura de que lo quieren mucho. Rescatamos a los otros cuando volvimos el verano pasado-. Quizás sea un final más dulce contado así.

Me quedo un rato hablando con ella de cosas más banales: qué tal el viaje, qué tal la estancia o los otros guerreros, que si ha oído historias interesantes. Después, tras darle las gracias y dedicarle una sonrisa, me despido, finalmente.
Creo que he pensado demasiado.

*se va*
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Corbin

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Edad : 28
Mensajes : 1065

MensajeTema: Re: Aulas   Jue Abr 16, 2015 10:35 am

Cuando Corbin había oído que alguien se prestaba a introducir a los guerreros en el mundo de las pociones, no imaginó que su maestra fuera a ser una mujer tan anciana. Por supuesto, eso no afectaba demasiado la situación. Corbin no dudaba de sus conocimientos y habilidades, ni mucho menos de su experiencia. Se presentó ante ella con su habitual seriedad, con un escueto pero educado saludo, y dejó que le explicase los detalles de lo que harían a continuación.

Cuando, entre las primeras instrucciones de la mujer, Corbin se encontró con la necesidad de contar una historia, se vio cogido por sorpresa, y tuvo que pensarlo un momento. Al final, por supuesto, se decidió por su experiencia en Caligo, que le había resultado francamente interesante. Una vez la mujer vio la intención en él de contar una historia, permitió, por fin, que la lección empezase.

Corbin no tuvo oportunidad de hablar al principio. Era ella la que hablaba, explicando los ingredientes de que disponía y las posibilidades que le ofrecían. El claritas atendió a todos los detalles, y cuando ella le preguntó qué quería hacer, se decidió sin dudarlo por una poción isotónica de Gallon. En lo que ella preparaba los ingredientes, Corbin comenzó su historia.

Narró su llegada en barco a la isla y su puesta en marcha por el lugar mientras calentaba los 150 ml de agua. Para cuando añadió el asfódelo espinoso, ya estaba presentando a sus compañeros de viaje, y parecía haber logrado el interés de la anciana. Dio detalles de todos ellos, aunque sin revelar ninguno de los trucos de escena que había aprendido mientras habían viajado juntos. Mientras revolvía su mezcla a fuego lento, explicó la relación de la troupe con Tormenta de Fuego, y cómo, sin él saberlo, lo habían envuelto en la misión de recuperarla para el grupo.

Mientras molía los brintalfitos y el latónico humeante, con bastante brío, Corbin procedió a explicar los dos enfrentamientos que habían tenido lugar cuando encontraron a la mujer. Confesó sin reparo que Fortuna lo había ayudado en su combate, y que Tormenta lo había detenido sin problemas, pese a todo. Vertió el polvo homogéneo, lo removió y puso a fuego medio, y comenzó entonces a moler el dábano.

Para cuando llegó a ese punto, en su historia se enfrentaba al extraño animal de caverna, que no le daba mayores dificultades. Le habló entonces, mientras vertía el líquido blanco en el bote que ella le había proporcionado, de la noche de despedida y de cómo lo festejaron. Tras añadir los polvos de dábano y agitar bien la mezcla, Corbin vio su poción terminada. Por petición de la mujer, dio detalles acerca de su despedida, y hasta añadió que seguía en contacto con ellos.

Corbin decidió dejar ahí la historia. No había incluido ningún detalle referente a su misión, así que no había por qué continuar. En lugar de ello, agradeció a la mujer sus lecciones y se despidió, para después abandonar la sala.

*Se va*
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Cierzo

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Edad : 26
Mensajes : 859

MensajeTema: Re: Aulas   Jue Abr 16, 2015 11:38 am

Entré en la sala con completa normalidad, y me presenté del mismo modo. Y todo iba bien hasta el momento en que di mi nombre. Fue entonces cuando la mujer, de pronto, abrió los ojos con interés y empezó a preguntarme si era yo el buen Cierzo del que le habían hablado. La perplejidad no me duró más de un momento, antes de darme cuenta de a qué venía aquella reacción.

-¿Debo entender que Gerald ya ha pasado por aquí? -pregunté.

Y, por supuesto, así había sido. Lo que supuso que, antes de que pudiéramos entrar en materia, la mujer estuvo un buen rato parloteando sobre Gerald y lo que él le había contado. Desde luego, no era lo que me esperaba. ¿Qué le había hecho para que ella se comportase así? Por lo visto, la edad de la mujer daba igual a la hora de encandilarla.

Cuando por fin conseguí que se centrara en lo que nos tocaba, continuó introduciendo algún que otro comentario sobre él mientras me mostraba sus ingredientes y me proponía las opciones. Quizá tendría que preguntarle luego qué había pasado entre ambos, porque...

Pedí entonces que me ayudara a realizar un antídoto ovejero, y me hizo saber que nada era gratuito. Algo incómodo aún por la situación, estaba a punto de informarle de que tenía dinero para pagar cuando, en lugar de ello, me pidió una historia. Tuve que hacer grandes esfuerzos para no arquear una ceja. Aquello explicaba su buena relación con Gerald. Una mujer que quería escuchar y un hombre que se moría por ser escuchado. Una buena combinación, desde luego.

Accedí, dispuesto a contarle, ya que estaba tan interesada, alguna anécdota con Gerald, pero según empezaba, las cortaba todas: Gerald ya le había hablado de esto, y de aquello, y de lo otro. Quería una historia nueva. Al final, decidí centrarme en una historia en la que Gerald no apareciera mencionado, ya que en las que tomaba parte ya estaban tan explotadas. Con perdón de la señora Tita, que tanto parecía haberle cogido el gusto.

Una vez le ofrecí una introducción de la historia, que, por suerte, le era desconocida, me dejó comenzar a trabajar, con los oídos atentos a mis palabras y los ojos fijos en lo que hacía. Me prestó los medidores para calcular la cantidad de agua que debía hervir, y mientras tanto, yo procedí a hablarle del vendedor de telas que me había contratado para acabar con los animales que se habían metido en su almacén.

La mujer tuvo que interrumpir mi historia cuando procedía a añadir los ingredientes al agua hirviendo, declarando que mi velocidad no era suficiente. Aproveché los cinco minutos de cocción fuerte para continuar con la historia, narrando cómo me había enfrentado a las desagradables criaturas. Pasado este tiempo, añadí el agua restante, y no tardé en ver la expresión de desagrado de la mujer ante el humo que salía, de color grisáceo. Me informó entonces de que no había salido bien, y de que lo repetiríamos.

Llegamos a hacer tres pociones antes de que se diera por satisfecha. En ese tiempo, tuve tiempo de contarle todos los detalles de mi misión, así como lo que más tarde había averiguado. Su única conclusión fue que lo mejor sería que Gerald me acompañase la próxima vez. Aceptando su consejo y tras agradecer su trabajo, me despedí y abandoné la sala.

*Se va*
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Kyoti

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Edad : 23
Mensajes : 277

MensajeTema: Re: Aulas   Vie Abr 17, 2015 9:10 am

Kyoti entra en la sala con cierta timidez, aunque de hecho, el encontrar la cara que encuentra le hace esbozar una pequeña sonrisa. No tarda en presentarse ante ella, manteniendo un tono suave pero claro (los ancianos tienen a veces problemas de oído), y permite que ella le explique qué es lo que van a hacer allí.

Kyoti, que atiende a las explicaciones, se bloquea un poco ante la idea de tener que contar una historia. Él no tiene buenas historias. Aunque quizás hay una que... Acaba por aceptar, y muestra sus líquidos de wilro como prueba de lo que va a contar. Al parecer, la mujer los reconoce al instante. Quizás eso sea prueba de que empieza con buen pie.

Kyoti atiende a las explicaciones de la mujer con respecto a ingredientes y posibles pociones. El chico ya conoce algunas de las plantas que le muestra, pero la mayoría resultan completamente nuevas para él. Cuando ella pregunta, él escoge para trabajar el emulsionador Bafk, y pronto ha de ponerse manos a la obra.

Mientras el agua hierve, Kyoti narra su llegada a Humus. O a lo que supuestamente es Humus. El chico no había estado allí antes, así que no puede saber si lo que vio fue el paisaje habitual del continente o una mezcla con Fulmen, que no estaba muy lejos del lugar. Le hace gracia narrar, de hecho, la recolección de ingredientes para pociones. Parece muy adecuado en su situación.

Añade el asfódelo y remueve. Habla de talco y de caracoles. Habla de su vuelta a la casa. Y añade la beladonna triturada. Habla de la lluvia, habla mucho de la lluvia. Y, mientras el líquido deja de ser líquido y remover se vuelve más y más difícil, Kyoti habla con detalle, incluso algo animado, de su encuentro con los wilros. Tiene tiempo de dar detalles en lo que el resultado enfría, en realidad. Tiene tiempo de responder a preguntas. Después, por fin, el espesante queda frío, y ella le indica cómo embotellarlo.

No es hasta que no ha resuelto todas sus dudas sobre la historia que lo deja marchar. Kyoti, satisfecho, da las gracias y se marcha.

*Se va*
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Lloyd

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Edad : 26
Mensajes : 2032

MensajeTema: Re: Aulas   Vie Abr 17, 2015 8:07 pm

El chico hacía tiempo que había oído hablar de la lección que se estaba impartiendo en las aulas, pero no se había acercado hasta ahora por diversos motivos. A pesar de lo contradictorio que pudiese parecer teniendo en cuenta el tiempo que había tardado en acercarse, elaborar pociones era algo que, si bien no solía mencionar o pensar, le llamaba la atención. No tenía ni idea de cómo prepararlas, principalmente porque no sabía absolutamente nada de herbología, pero sí podía admitir que le despertaba más que curiosidad. Por algún motivo, así, antes de saber nada de ellas, pensaba que sería similar a cocinar algo, y como cocinar era algo que le gustaba, había presupuesto que elaborar pociones también le gustaría. Después de haber leído sobre pociones en uno de los libros de la biblioteca, algo en él se había convencido de que, al menos, era un proceso parecido, y quizá por eso se presentó junto a Tita con más ánimos que los que venía mostrando desde hacía unos días.

Tenía la cara aún bastante destrozada, y cuando sonrió con cierta timidez a Tita nada más entrar notó cómo le dolía un poco, pero pronto dejó de pensar en ello y en concentrarse en las palabras de la anciana, prestándole absoluta atención. Había decidido preparar el antídoto ovejuno, y por las explicaciones de Tita no parecía demasiado complicado; aun así, se aseguró de haber entendido todos los pasos antes de decidirse a empezar la elaboración.

Mientras medía los primeros 200 mililitros necesarios, pensó en qué podía contarle. Intentó, primero, narrarle alguna de las incursiones a Ignis, pero no tardó en descubrir que ambas historias ya habían sido contadas, así que se tomó unos segundos más para pensar.

Resultaba de alguna forma algo patético que lo único interesante para la mujer que se le ocurriese que podía contar terminase con él con un montón de heridas, derrotado en combate por Alehyss o con las costillas rotas gracias a Alehyss. Aquel también era un detalle gracioso, ¿verdad? Todo era muy gracioso realmente. Frunció el ceño. Realmente, si era sincero, sí tenía ganas de contar aquella maravillosa historia donde su confianza en la chrysos sirvió para que acabase siendo torturado, porque, bueno, en fin, es que era gracioso hasta morir. Y tenía no solo golpes, sino drama, sorpresas y traiciones y quizá hasta alguna cosa más, vamos, era una historia con todas las letras (él no lo diría pero acabó llorando al final, como uno hacía con las historias así como muy buenas, ¿no?). Pero al final decidió que, bueno, quizá no estuviese de humor para contar algo así. Y no quería ser descortés ni nada, así que se decantó por su viaje a Aqua con la chrysos, porque, en fin, si al final había acabado ahí todo hecho polvo había sido culpa suya por no haberse armado. Fin.

Para cuando empezó a narrar cómo desembarcaron en Aqua, ya se encontraba pesando los 100 gr de Afódelo Espinoso necesarios para la elaboración de la poción (había intentado llenar su silencio con algunas preguntas más sobre la poción para que, bueno, no creyese que la estaba ignorando, y también se había disculpado un par de veces por lo mucho que le estaba costando decidir qué contar). Los 50 gr de Latónico Humeante los pesó mientras describía a ambos aspirantes a líderes de la tribu y el ambiente en el que se encontraban, y los 25 gr de Tarlúnica mientras explicaba cuál era el motivo por el que los habían requerido (se guardó, eso sí, sus protestas hacia el hombre al que representaba, porque no quedaba muy bien y ya bastante mal iba a quedar al final).

Con los ingredientes ya pesados y seleccionados, el siguiente paso era calentar los 200 mililitros de agua separados, por lo que la puso al fuego mientras narraba el combate. No era, realmente, una historia demasiado larga, y tampoco era precisamente interesante en el sentido de que, bueno, la mayor parte de la historia estaba centrada en la pelea, pero intentó que no sonase aburrido para que Tita no perdiese el interés.

El agua comenzó a hervir, y él narró entonces el punto de inflexión del combate o el momento en el que él fue muy idiota y decidió que, oye, no me voy a armar a pesar de que ella sí lo haga. Echó los ingredientes de golpe y mientras esperaba a que pasasen los cinco minutos que debían pasar con el agua a fuego fuerte, fue contando cómo la pelea se volvió más agresiva por parte de ambos y preparando los 250 mililitros restantes. Una vez pasaron los cinco minutos, echó el agua helada en el caldero, y aguardó a ver si el vapor adquiría el color rosado necesario. Mientras, terminó de contarle a Tita su derrota.

No quedaba mucho que hacer ni que contar. Con la poción ya hecha, quedaba el embotellamiento de la misma. El chrysos decidió hablarle del collar que le habían dado a Alehyss por vencer, pensando que, quizá, a la mujer le llamaría la atención.

—Lamento que no haya sido especialmente interesante —terminó por decir, cuando ya habían no quedaba nada que hacer.

Permaneció, por algún motivo, un tiempo más hablando con la mujer, mostrándose en todo momento amable.

*se va*

fdr. ¿?¿?¿?¿?
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Ben

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Edad : 22
Mensajes : 601

MensajeTema: Re: Aulas   Mar Abr 21, 2015 12:41 pm

Ben entró en la sala con su sonrisa habitual, y saludó a la anciana con un gesto respetuoso. Ben había asumido desde siempre que cuanto mayor era una persona más sabia podía ser, y que los viejos eran los que daban los consejos más acertados. Por eso, llegaba a darle reparo entretener a la mujer, pero al mismo tiempo se sentía confiada de lo que podría sacar de aquel lugar.

Claro que, por supuesto, había que pagar. Aquello no sorprendió a Ben, que sabía que todo tenía su precio. Asintió, considerando que, por lo que iba a obtener, bien podía ofrecer una historia que valiera la pena. Si algo había marcado a Ben en su estancia en Brontë había sido la forma en que había conseguido que un pueblo entero la escuchara. Una vez declaró que le hablaría de una gran revolución, la mujer aceptó a explicarle qué había traído para ella. Después de la pequeña sesión teórica, Ben escogió el antídoto ovejero para trabajar, y pronto se ponía manos a la obra.

No tardó en descubrir que no tenía mucha complicación. En lo que ponía a hervir el agua, comenzó su historia, que pronto consiguió todo su entusiasmo. Así, trató de enfatizar la situación que contaba con la preparación, echando el asfódelo, el latónico y la tarlúnica y marcando con ellos, según ella misma dijo, la fuerza del pueblo. Subir el fuego también tenía un significado. La unión de esa fuerza, la forma en que consiguió llevarlos a un mismo lugar, a tomar una decisión que los concernía a todos. Y cuando el humo rosa ascendió, Ben lo señaló como una victoria de la revolución, que había dejado alguna que otra mancha de sangre, un precio pequeño a cambio de lo obtenido.

La mujer, que la ayudó a embotellarlo, parecía algo sorprendida con el relato. Ben aún tardó un poco en irse, porque ella había cogido carrerilla con la historia y la mujer hacía preguntas, animándola a dar detalles. Para cuando se despidió, se iba con su poción y con una sonrisa de oreja a oreja, más que satisfecha.

*Se va*
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Frikka

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Edad : 22
Mensajes : 1354

MensajeTema: Re: Aulas   Miér Abr 22, 2015 2:09 pm

No he hecho una poción en mi vida, ni me he planteado hacerla. Sin embargo, no soy tan imbécil como para rechazarlo si me lo ponen en la cara, así que ea.
Saludo a la mujer, una pobre vieja de estas que te hacen pensar en la fugacidad de la vida, a golpe del salido militar reducido ese que le he copiado a Ben. Enseguida inicio una charla animada, que no es que las viejas me encanten pero tampoco soy una maleducada que las desprecia. Y menos si voy a recibir algo.

No tardo mucho en elegir lo que quiero, tras atender a sus explicaciones. Para mí que con la poción isotónica de Gallon podría sentirme más segura. Siempre desfallezco tan pronto...

-Así que quiere una historia -comienzo, pensativa, en lo que voy disponiendo los ingredientes-. Pues ha dado con una persona que, no es por presumir, se ha movido bastante-. Lo primero es medir las cantidades para ir apartándolos y no estar luego contrarreloj, así que me centro en ello-. Una vez estuve en Humus y subí a lomos de un bicho volador que...-. Me interrumpe y alzo las cejas. ¿Ya se la han contado? Pues qué marrón. Hago un mohín, pensativa, en lo que mido el agua-. A ver que piense otra cosa... Ese Gerald siempre en medio. No sabe no quedarse con el protagonismo de todo-. Comienzo a moler los brintalfitos con el lacónito en lo que ella me pregunta un poco más por lo que estoy diciendo. ¡Pero si no he dicho nada!- Bueno, ya lo conoce, ¿no? Le gusta ser el rey de la fiesta. Es así desde que lo conozco, desde que llegué. Aunque por aquel entonces no tenía esa pinta tan oscura. La verdad es que yo creo que...-. Ey, que me estoy embalando con la vieja y no era eso lo que venía a contar. Niego varias veces y vacío los polvos que he mezclado en un plato. ¿Qué es ahora? Ah, calentar el agua. A eso me pongo. Tiene que hervir, ¿no?-. Si pregunta por Gerald tendrá historias por todas partes: que si se lió con esta o se acostó con aquella, que si se peleó con tal, que si viene y va... Aún el otro día lo pille con una en las termas...-. Alzo las cejas cuando pregunta-. ¿Conmigo? Oh, no, no... Yo nunca...-. El agua ya hierve, así que echo el asfódelo espinoso y bajo el fuego, comenzando a remover en silencio.

A ver... Le podría decir lo de las islas, pero la verdad es que es una historia desagradable de recordar. Termino por mirarla de reojo, con gesto cavilante. Si es que...

-Bueno, realmente sí... No nos acostamos, eh -advierto, saltando al momento-. Solo fue...-. Revuelvo un poco más-. La cosa es que somos colegas, ¿sabe? Y no voy a dejar que me pierda el respeto como a todas. Ya bastante poco me tiene...-. ¿Qué mierda le estoy contando a la puta vieja?-. Tampoco es que sea yo aquí la más popular -reconozco-, pero mejor eso que humillarse. He conocido a un chico en el pueblo que parece que me va detrás, pero no tengo yo la cabeza para esos rollos-. Y nunca mejor dicho-. Ya la última vez que tuve uno pues...-. Me encojo de hombros y echo el polvo que he preparado, removiendo hasta que se disuelva por completo-. Era un chico de aquí, de Brontë. Un guerrero muy simpático, pero no volví a saber de él. De verdad que a veces parece que esté gafada-. ¿Qué toca ahora? Fuego medio y moler el dábano. Muy bien. Me pongo a ello-. Una vez hasta una amiga se enfadó conmigo porque me encontró abrazando al que era su novio. Yo me había desvivido por ayudarlos, que estaban pasando de problemas, pero solo me vio así, fuera de contexto, y la escena que montamos en el comedor que se la cuente el servicio, que a mí me da hasta vergüenza acordarme-. El dábano ya está. Atiendo a lo que tengo que hacer ahora y pillo el bote para vaciar en él la pócima, aún sin terminar-. Todo se arregló al final -aclaro-. Tenemos una noche de chicas pendiente, así que supongo que no fue más que un arrebato. Nunca debería ponerse un tío por delante de una amiga, aunque supongo que entiendo que pasase-. Añado el polvo de dábano en el bote, lo cierro y lo agito bien, pensativa-. No es que haya venido yo aquí a eso, claro. Pero a veces una se siente un poco... necesitada de afecto, por así decirlo. Hubo un tiempo en el que me sentía bastante sola-. Pero mi carácter tampoco es muy afable y...-. Bueno, ¿está así bien? Sí que se me ha hecho corto -reconozco, mostrándole la poción. Ella la examina y asiente conforme-. Bueno, entonces ahora toca la historia. Quizás la de mi primera misión en...-. Me dice, sin embargo, que en lo que a ella respecta puedo seguir hablando como hasta ahora. Y bueno... Con la de cosas que he visto por ahí, creo que puede ser interesante.

-También hubo una vez que me dormí en los establos y...

*fin de escena XD*
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Rick

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Edad : 27
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MensajeTema: Re: Aulas   Jue Abr 23, 2015 12:29 pm

Saludé a la amable señora, Tita, nada más entrar, presentándome, cómo no, como Rick Dehnel, guerrero de Brontë de sus comienzos. Pronto estaba agradeciendo su interés en formar a los guerreros y, por adelantado, el tiempo que me dedicaría.

Comenzamos por los simple, porque me explicase los ingredientes y las diferentes pociones que me ofrecía. Yo le pregunté, mientras tanto, cómo le había ido el viaje, interesándome por su estado y o que había visto. Las mujeres de su edad solían ser encantadoras, y pronto descubrí que su caso no era muy diferente. Daba buen pie a la charla, y me sentía tremendamente cómodo con ella.

Enseguida decidí lo que quería. La poción isotónica de Gallon me ayudaría a no quedarme nunca sin fuerzas. Comenzamos pues con la preparación de todo. Yo debía pensar una historia que contarle, por supuesto, pero no se me ocurrían cosas suficientemente nobles.
Terminé por hablarle de Ciria Mënlhoc, la joven a la que había tenido que escoltar, y de su padre, un hombre que no prestaba mucha atención a los sentimientos de una hija.

En lo que pesaba todo y ponía el agua a hervir le conté mi llegada a la residencia Mënlhoc, que resultaban ser conocidos de la familia y me habían solicitado concretamente a mí como guerrero indicado para llevar a cabo la obra. Entre una cena lujosa se me explicó la situación del compromiso de la cena, y mi deber, que parecía sencillo, era cuidar de ella.
Molía los brintalfitos con el latónico humeante, buscando que la mezcla fuese homog... énea mientras le contaba la partida con la joven, una dama algo altiva y muy joven que se había mostrado taciturna desde el principio, nada agradada por mi presencia. E iba con nosotros una mujer, también, que la tenía a su cuidado. No parecía una travesía difícil, desde luego, pero yo, como le dije, no tardé en saber hasta qué punto lo era.

Cuando el agua empezó a hervir eché el latónico y comencé a remover a fuego lento. Fue ahí cuando llegamos al ataque que hubo a mitad de camino, en el que las cosas se torcieron. Había pensado que aquello era un complot, porque, aunque primero había pensado que eran unos bandidos, pronto se habían vuelto contra mí incluso la mujer y Ciria, que se habían reunido con los hombres misteriosos.
Resoplé divertido, comprobando que la mezcla tuviese ya el color blanco brillante para echar los polvos de brintalfitos y latónico y remover de nuevo, con cuidado, para que se disolviesen.

-Al final era una historia de amor -le expliqué-. La verdad es que era un problema, porque las uniones de nobles son, muchas veces, completamente absurdas, basadas en las uniones de familia y el dinero antes que en lo demás. De hecho, yo mismo hace poco recibí una carta de mis padres...

Pasé entonces a contarle lo de mi no compromiso con Nýa Cogo, imposible para mí debido a mi relación con Lea. También le expliqué indignado que mi padre no me había respondido tampoco a la carta enviada, seguramente por su enfado.

Una vez está disuelto lo dejé a fuego medio y pasé a moler el dábano, que era el último ingrediente. Me recordó entonces ella misma que había dejado una historia a medias, y enseguida la continué, tras una sonrisa y una disculpa, explicándole que, lejos de asustarme por tenerlos a todos contra mí, me enfrenté a ellos, pero con palabras. Propuse que diésemos la vuelta y regresásemos a la casa, y yo mismo hablaría con el padre y daría mi visto bueno sobre el joven Ärasu.

Cuando la mezcla estuvo lista Tita me indicó que la eche en un bote, y una vez dentro vertí el polvo de dábano y agité la mezcla hasta que... se mezcló. Parecía que ya estaba listo. Pero a mí me faltaba contarle todavía cómo había hablado con el señor Mënlhoc y conseguido que él, a su vez, hablase con su hija y solucionasen el problema.

-Un padre debe escuchar a sus hijos, es algo que he aprendido acon el paso de los años-. Parecía que la poción estaba bien. Le sonreí, agradecido por la explicación-. ¡Y hablando de hijos! -dije entonces-. ¡No tengo ninguno, pero una vez cuidé de uno que...!

*fin de escena*
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Jun

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MensajeTema: Re: Aulas   Jue Abr 23, 2015 12:50 pm

Cuando llego la mujer está a punto de ponerse a recoger. Me siento mal enseguida, y estoy a punto de darme la vuelta antes de que me haya visto, pero ella se vuelve antes hacia mí y acabo dedicándole una sonrisa algo apurada. Por suerte responde, y me indica que me acerque con un gesto. Hago una breve reverencia y entro por completo en la habitación acercándome a ella y presentándome con la pizarra. Parece que enterarse de que soy mudo no le hace mucha gracia, y algo he oído de que cambia las enseñanzas por historias.
Me lo pienso un momento, pero acabo por ofrecerle el amuleto. A fin de cuentas no hay mucha más opción.

Incluso ella, que es mayor y habrá visto de todo, parece sorprendida con el efecto de este. Es por ello que decido que sé lo que contar. En lo que ella me va ofreciendo y explicando las opciones yo estructuro la historia en mi cabeza, de forma que cuando nos hemos puesto a ello, voy a elaborar el emulsionador Bafk.

Le explico que iba con Lluvia, y se me borra un poco la sonrisa, por lo que acabo contándole quién es Lluvia, por si no ha venido, y confesando que recientemente me ha dicho que quizás se vaya de aquí. Siendo una de mis mejores amigas me fastidia bastante, y las cartas no parecen tan agradables como el poder verla. Sin embargo, acabo centrándome pronto en la misión.

Mido el agua y la pongo a calentar. En lo que tarda, que tardará, voy pesando los 50 gramos de asfódelo espinoso y los 250 de hojas de beladonna, que trituro en lo que el agua todavía no hierve, con tranquilidad. Y mientras tanto le cuento que fuimos al templo de Fulmen, lo increíble que era y la extraña situación en la que nos pusieron antes de mandarnos al bosque. Parecía un problema sin solución, y de todos modos nos pusimos en marcha.

Cuando el agua hierve echo el asfódelo, removiendo constantemente, atento a la mezcla, en lo que esta se va volviendo de color blanco, pero no dejo de transmitirle la información. Porque lo del bosque sí que fue raro. Primero los árboles parecían nacer de forma extraña, muy tupidos o abriéndose de pronto, y el día iba y venía, como si las horas no tuviesen sentido. Y los animales hablaban. Y luego pasaban cosas raras, como lo del ala de Lluvia, o os ojos por el cuerpo... Desde luego, no puedo decir que aquel día hubiese sido normal.

Al cabo de dos minutos echo las hojas trituradas en la mezcla, y me entretengo unos segundos en ver cómo se hunden. Comienzo a remover, y veo que tengo para rato. Subo el fuego y no dejo de remover mientras sigo hablando.

El truco estaba en los amuletos, al final. Señalo el que ella lleva, con una sonrisa divertida, transmitiéndole entonces algunas imágenes, complementando con ellas la explicación de lo que pasó aquel día. Se sorprende un poco, claro, pero es que es normal.

Le cuento la resolución, la persecución de la mujer por el bosque y cómo al final, ya en el templo, pudimos encargarnos de que fuese detenida. Una primera misión muy movida, a fin de cuentas. Pero... muy corta.
El agua está a medio resumir, todavía, y tengo que esperar a que la mezcla se enfríe antes de embotellarla. Dudo un momento, pero acabo por hablar un poco más. Si tengo tiempo podré contarle nuestro reciente viaje a Ventus, y cómo iré a Aqua con Alehyss porque le estoy desarrollando un arma con ella, y cómo conoceré a la familia de Massen sin que ella venga. Y me gustaría que viniese, ya que es su familia, porque nunca he viajado con ella, pero parece que tiene otras cosas que hacer y no está interesada.
Quizás, le confieso, es que tenemos niveles tan dispares que yo echaría abajo sus misiones. Ella es muy fuerte y segura, y yo ni siquiera sé cómo fui capaz de hacer lo que hice.
Aunque Alehyss también es fuerte... Pero supongo que ella no tiene ese afán protector que tiene Massen.

Me quedo hasta que la poción está fría y puede embotellarse, y luego la ayudo a recoger las cosas, ya que la he retrasado, y me ofrezco a llevárselo todo un trecho. No es que me quede mucho más que contarle de Brontë, creo, pero las pociones es un tema que siempre me interesó y al que nunca me he dedicado. Es que yo soy más de inventos, le comento. Una vez, por ejemplo, en el taller...

*fin de escena*
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MensajeTema: Re: Aulas   Jue Abr 23, 2015 1:47 pm


Gracias a las visitas de los guerreros, la anciana Tita pudo reunir un buen número de historias interesantes, y tan solo a cambio de unos pocos ingredientes, todos ellos bastante comunes. A partir de entonces, podría difundirlo todo, desde los mayores logros a los más escandalosos cotilleos, allá donde sus pasos la llevasen. Las historias de Tita no tardarían en extenderse como parte de los rumores de Brontë, todas ellas aderezadas con las aportaciones personales de la entrañable mujer.

*FIN DEL EVENTO*

FdR.: A partir de ahora, los personajes participantes tendrán:

Mejora en reconocimiento de ingredientes de pociones (reconoce los ingredientes más comunes que se usan en la elaboración de pociones; nivel básico):
 

Mejora básica en elaboración de pociones (es capaz de elaborar pociones de nivel básico):
 

Emulsionador Bafk:
 

Antídoto ovejero del Doctor Flinter:
 

Poción mataniños de Vlandar, la Bruja:
 

Poción isotónica de Gallon:
 

Gracias por participar.
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