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 Sala de entrenamiento

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Anna

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Sep 30, 2015 2:30 pm

Hoy estoy algo ojerosa. De todos modos entro en la sala, aparentemente preparada para entrenar, o al menos ataviada para ello. Nada más haberlo hecho me acerco a las armas y busco un rato, terminando por decidirme por un puñal pequeño. Dejo ir un bostezo que termina en resoplido y termino por sentarme en un lateral, con la espalda pegada a la pared. Dejo el arma ante mí, en el suelo, e inspiro hondo, buscando concentración.

-Haxsîr -invoco, o lo intento, aproximando la mano al arma. Pero no sucede nada a reseñar.

Niego un poco y me llevo la mano al tabique nasal, frotándolo un poco y cerrando los ojos. Cuando los abro tengo un brillo de determinación diferente. Invoco un sakröm y atraigo el arma, tras lo que asiento, conforme. Entonces lo repito, "haxsîr", esperando que ocurra lo contrario. Es como invertir los polos de mi cuerpo.
Las primeras veces no ocurre nada, pero después escucho una especie de quejido del metal, cuando se arrastra suavemente por el suelo. De todas formas, es apenas un poco, demasiado poco, por lo que he de concentrarme para tratar de mejorar esta marca.

Es muy fácil hacer las cosas a las que uno está acostumbrado, pero a veces lo más sencillo se vuelve complicado por el mero hecho de ser diferente. Muchas veces la gente se cierra en banda a nuevos retos. Solemos ser nosotros mismos los que nos ponemos las barreras.

Termino por levantarme, frunciendo un poco el ceño, y por enfrentarme con una mirada desafiante al objeto que tengo ante mí, en el suelo. Es ligero, es metálico y debería ser sencillo.
Me alejo varios pasos y lo atraigo con un sakröm, como si quisiera asegurarme de nuevo de que funciona, aunque ya lo ha hecho antes. Y ahora, que lo tengo cerca, casi junto los pies, tengo que alejarlo de mí.

-Haxsîr -pronuncio otra vez, y el puñal se arrastra apenas un par de centímetros.

*se queda*
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Adain

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Sep 30, 2015 11:03 pm

Según entro a la sala de entrenamiento veo que no estoy solo, me recompongo un poco y sonrío ligeramente.

-Hola, Anna, buenas noches. -Inclino ligeramente la cabeza a un lado, todo amabilidad y modales. Normalmente entrenando me gusta soltarme un poco pero tendré que controlarme. Nada de soltar burradas si me hago daño.

Le doy un momento la espalda y me acerco a la zona de las espadas y cojo una, con rapidez saco un puñal de mi manga, que aparece en mi mano como si siempre hubiera estado ahí.

-Hacía mucho que no coincidía con nadie aquí, intentaré no estorbarte. -A lo mejor coincidiría más si no me pasase los días escaqueándome...

Tras una ligera reverencia a modo de saludo echo una mirada para buscar una zona donde pueda no meterme en sus ejercicios.
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Anna

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Edad : 24
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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Sep 30, 2015 11:18 pm

Me quedo un buen rato, sin darme cuenta, concentrada en mi ejercicio. Al principio apenas consigo repeler el puñal, que se arrastra por el suelo, e intento mezclar siempre sakröms por el medio para atraerlo, como si con ello me recordase continuamente que tengo ambas capacidades. O al menos esa, concretamente.

Cuando Adain entra le dedico una sonrisa y un gesto de saludo, pero apenas me distraigo un instante. Algo de sudor me perla la frente, aunque en principio el esfuerzo físico es nimio.

-Haxsîr -repito, en voz baja.

El puñal sale despedido hacia adelante, a ras del suelo, deslizándose con relativa fuerza dos o tres metros, y en el jadeo que dejo ir se me escapa también una sonrisa satisfecha. Miro entonces a Adain, que me ha hablado, con expresión curiosa.

-¿Ah? ¡Ah!-. Asiento y lluego niego-. Tranquilo. Acabaré enseguida-. Me quito las gafas y me seco la cara con la manga. No me las vuelvo a poner-. Además, ocupo poco espacio -añado.

Tras lo dicho, vuelvo a mirar el puñal y lo atraigo con un nuevo sakröm. Se desliza hacia mis pies primero, y luego consigo atraerlo del suelo a mi mano sin agacharme.
Suspiro, cansada pero contenta.
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Adain

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Sep 30, 2015 11:33 pm

Me quedo un momento observando, completamente hipnotizado por lo que hace, como encerrado en mis pensamientos pero sin pensar nada.

-Vaya, eso es bastante impresionante... -Agito la cabeza y vuelvo en mí. -Quiero decir, se nota el esfuerzo que estás poniendo en el entrenamiento, -añado apresuradamente, de un modo más formal. Se notaba que estaba aún entrenando pero aun así...Si bien no me gustaba sabía valorar la magia cuando la veía.

Agito la mano suavemente para negar.

-Tranquila, tampoco necesitaré demasiado espacio, tómate el tiempo que quieras, no quisiera ser el culpable de hacerte parar. -Tras una reverencia y una sonrisa medida me doy la vuelta y con un rápido vistazo localizo una zona despejada.
Busco con la mirada la caja con el puñetero duende. Tendré que verme las caras con él, eso sí que me molesta.


*se aleja un poco para no molestar*
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Anna

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Edad : 24
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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Sep 30, 2015 11:38 pm

Niego enseguida, algo azorada, cuando hace referencia a lo que he estado haciendo.

-No es nada -me apresuro a decir-. Solo ha sido el primer día. Espero que de ahora en adelante vaya mejor -le explico. Estoy algo ruborizada debido al ejercicio. La magia también cansa-. Pero ya he terminado. Así que mucha suerte.

Me acerco a las armas de palacio y dejo el puñal que he estado usando para entrenar en su sitio. Contemplo un momento a Adain, curiosa, pero no está haciendo nada. Finalmente me acerco a la puerta y le dedico una sonrisa.

-Buenas noches.

Le dedico una sonrisa encantadora y un gesto de despedida. Luego abandono la estancia, dejándolo entrenar solo.

*se va*
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Johan

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Sep 30, 2015 11:41 pm

Johan entra tranquilo, con las manos en la nuca. Acaba de encontrarse con Anna en los pasillos, y la ha saludado. Y ahora, en la sala, se encuentra al aether que por darle fuego casi quema el bosque: Adain.Le dedica una sonrisa tranquila y un gesto de cabeza, pero, sin hacerle mucho caso, se acerca a la zona en la que seguardan unos muñecos de entrenamiento de madera con forma humana y, tras elegir uno, lo acerca a rastrás a la puerta.

-Venga, buenas noches -dice al aether, abriéndola.

Vaya horas para que estén todos entrenando. Aunque, desde luego, Johan no puede decir mucho a ese respecto, ya que él mismo es uno de ellos.

*se va*
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Adain

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Edad : 26
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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Miér Sep 30, 2015 11:58 pm

La figura aparece ante mí. He decidido fijarme más bien poco en su aspecto, me da algo de mar rollo lo de un clon mágico que está programado para atacarme.
El duende tiene instrucciones precisas: algo peor con las armas que yo, equilibrado en los demás aspectos y sin magia. No quería más trucos raros.

Observo un instante a mi atacante, que sostiene una espada (cosa que también pedí), antes de que este se lance contra mí; en una mano la espada, en la otra un puñal.
Cojo aire y frunzo el ceño, concentrado, intentando olvidarme de que hay nadie más en la sala. Esto no es una reunión, no es una fiesta, aquí no hay normas, sólo dos espadas. Bueno, y un puñal. Venga, da el primer paso bicho mágico…

El atacante se lanza rápidamente contra mí, de frente, con la clara intención de atravesarme de lado a lado. Desvío con la espada y me muevo a un lado, para esquivar mejor el embiste. Controlo el filo de mi atacante con el puñal al tiempo que lanzo un tajo hacia él con la espada. Consigue liberar su arma y parar mi golpe, retrocediendo de un salto y poniéndose en guardia: ahora me toca a mí.

Noto el agarre del puñal más débil, sé que no resistiré un golpe como lo haría con la espada, y aunque de una mala podría lanzarlo como último intento de ataque no es la idea aquí. Ahora tengo que aprender a defenderme con dos armas. Ataco, lanzándome de frente con la espada, fintando, y atacando por un lado, asegurando la defensa con el puñal. No soy especialmente bueno fintando pero mi velocidad y agilidad lo superan ligeramente, el duende a elegido bien, aunque es cierto que en combate no tengo por qué tener tanta suerte necesito más poder hacer estos movimientos que estar luchando más enserio.

El clon esquiva y lanza un golpe bajo, que freno con el puñal y aparto con la espada, antes de lanzarme de nuevo con la idea de darle en el costado. Gira, de la misma forma que había hecho yo, me atrevo incluso a pensar que imitando mis limitaciones y errores. Bien, bien…eso me ayudará a ver qué hago mal… Bien sea copiándome o coincidencia repite mi jugada en mi contra, pillándome con la defensa baja. Salto hacia atrás, propulsándome con las alas hacia delante una vez toco el suelo, no dándole un respiro, lanzándome en ese mismo momento contra él, apartando la estocada con la que quería haberme dado y apuntando a su cuerpo con el puñal.
Estoy muy cerca, pero creo que le he desviado, podría darle. Para mi sorpresa, se agacha, haciéndome pasar por encima, lanzando un tajo a mis tobillos, aprovechando el propio giro con el que me esquivó. Un rápido aleteo salva mis pies de ser separados de mis piernas pero pierdo el equilibrio ya que la urgencia del salto me hace calcular mal.

-Para un momento. –Exclamo a la figura. Echo un vistazo a mi espalda. En el fondo que sea un puñal no me ayuda mucho más que si fuera otra arma. Es práctico, siempre llevo un par encima, pero visto lo visto creo que no influye demasiado qué tipo de arma sea y creo que podría aprovecharme de eso. Además, en plena batalla podría haberme quedado sin puñales pero haber encontrado otra arma…Para una emergencia…

Cojo un hacha pequeña, notablemente más grande que el puñal pero aun así con más alcance y resistencia. Será como usar un escudo con el que se puede atacar de darse la oportunidad…

Vuelvo a decirle al duende que ataque y repito la operación (tampoco sé muchas más técnicas de combate).
Noto casi al instante la diferencia de peso y equilibrio, pero parece que no me cuesta mucho  adaptarme. Es más fácil parar los golpes, una vez recibo un par de ellos es más sencillo frenar sus estocadas y desviar los golpes. Me noto más pesado, eso sí, acostumbrado a usar armas más ligeras. Debería probar con más, con armas de más alcance, tal vez el próximo día...

El clon no deja de intentar darme, obviamente, y yo de repelerlo y de intentar lo mismo. La verdad es que este bicho sabe equilibrar bien lo que se le pide. Más que entrenar combate he conseguido centrarme más en la técnica y de alguna forma canalizar la adrenalina y la concentración de estas situaciones en planear más mi estrategia. Puede que después de todo esté aprendiendo por fin a hacer algo más digno de un guerrero.

Tras unos minutos más noto los brazos demasiado cansados como para seguir, en caso de necesidad podría pero ahora mis movimientos son pesados y lentos y pronto el clon me sobrepasa y me cuesta hacer más que defenderme. Lo hado detenerse y apagarse o extinguirse o regresar o lo que se diga a estos bichos cuando dejan de hacer marionetas de magia.
Viéndome sólo en la sala me permito estirarme todo lo largo que sor, abriendo las alas y soltando un ruido de placer al notar los músculos relajarse. Empiezo a plantearme si limitarme a una ducha, si un vuelo nocturno me vendría mejor que un baño.

Una vez mi cabeza se asienta tras el combate vuelven a mí los sucesos de hace un momento.
Anna se fue y un momento después…esto…



*coloca las armas que ha usado*


...

Con todo en su sitio suspiro satisfecho y me echo hacia atrás el pelo, algo pegajoso ahora que el sudor empieza a evaporarse. No veo el momento de llegar a la duch-

Me giro lentamente una vez me doy cuenta de lo que ha pasado. Miro a la puerta con los ojos entrecerrados y abro la boca lentamente, lleno de frustración contenida para no estallar en un grito. ¡El chico piscis ha...! No grité pero la tensión era palpable incluso en el exterior.

Pero obviamente ya no estaba.

Idiota de mí…



*fin de escena*
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Jue Oct 01, 2015 1:33 pm

Aún falta para la hora de la comida, y lo aprovecharé entrenando. No puedo decir que estos días esté perdiendo el tiempo. Ya estaba en forma, pero me siento tan activa que creo que podría enfrentarme a cualquier reto En vez de ir a Aqua hubiese preferido una misión, pero la elección no es mía a ese respecto. No parece que haya trabajos que me llamen la atención, y los más recientes ya han sido tomados por otros.

Una de las cosas que más lamento ahora mismo es no poder enfrentarme a más de un rival a la vez. Estaría bien contar con un compañero o con dos duendes. Una pena.

-Quiero un enfrentamiento con Massen Dew. Serio -exijo, con tono grave.

La hubiese llamado a ella, pero no la encontré por la mañana. Su copia me valdrá, pero sé qué Massen lo hubiese disfrutado más.

El combate es explosivo desde el principio, como esperaba de Massen, aún tratándose de una copia. Es una rival digna en todos los aspectos, pero la magia es su punto fuerte, y eso me viene bien. Aprovecho sus hechizos, veloces y peligrosos, para poner en práctica lo que he estado entrenando últimamente. Me obliga a moverme de un lado a otro, con una agilidad apremiante, y he de reducir al máximo el tiempo entre cada impulso e impulso, porque un segundo cambiaría todo el combate a su favor.
Los ataques me rozan la cara, los brazos, el cuerpo... El ritmo, frenético, no permitiría reaccionar a muchos. Aquí hasta los ojos engañan, como dijo Corbin, y hay que basarse, además, en ese instinto que te guía en mitad de la lucha.

Evito un ataque saltando a la derecha, precisa, y enseguida me impulso hacia delante, a por ella, pero en mitad del movimiento me veo obligada a rectificar porque viene una nueva ofensiva. Toco el suelo un momento y consigo, de una acrobacia, evitarla y reducir distancias, pero un nuevo ataque sigue con el asedio, y para esquivar ese he de impulsarme hacia adelante pero a ras del suelo y, apoyándome en las manos, impulsarme de nuevo para levantarme antes de caer. Me obliga a saltar hacia una de las paredes, pero al alcanzarla me impulso hacia Massen con especial fuerza y colisiono contra ella, haciendo que ambas caigamos al suelo para iniciar el forcejeo.
El ataque de la kusarigama choca contra un sólido baadha, pero el rodillazo en su rodilla es inesperado. Trato de entrarle por distintos frentes, pero es una rival complicada. Al final logra alejarse, aunque cojea mínimamente, y empieza de nuevo el baile. Al menos el tiempo en tierra ha servido de reposo.

Salto, me impulso, me agacho y me lanzo a donde sea necesario. Estoy gastando demasiada energía, pero es lo que quiero perfeccionar: necesito que me sirva en combate, ya me encargaré de utilizarlo apropiadamente cuando lo domine.
De todos modos, a veces me alcanza, y me obliga a separarme más cuando lo ha hecho. Al cabo de un buen rato jadeo, como ella, y ambas nos miramos de lejos. Me siento magullada y he recibido un golpe especialmente fuerte en el hombro izquierdo que se inflamará.
Encadeno una nueva serie de saltos para evitar sus ataques mientras me acerco. A menor distancia más importante es ser precisa, porque menos rango tengo para esquivar.

Tras una pequeña treta consigo engañarla y penetrar en sus defensas, haciéndole un corte profundo en la garganta, pero recibo, por acercarme demasiado violentamente, la mitad de su hedri, que me manda hacia atrás con violencia, dejándome sin aire.
Me las arreglo para aprovechar el impulso y dar una pequeña voltereta hacia atrás en el aire para caer de pie, en lugar de hacerlo de espaldas, y con una rodilla hincada en el suelo toso, cubriéndome el vientre.

-Fin del combate -declaro.

Ha sido suficiente. Quizás demasiado.
Me yergo y roto el hombro, dolorida. Guardo mi arma.

Uf...

*se va*
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Adain

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Jue Oct 01, 2015 5:10 pm

El ruido del metal resuena por toda la sala de entrenamientos según el clon mágico este y yo nos lanzamos ataques el uno al otro.

Llevaba ya un rato entrenando. Había pedido lo mismo de la vez anterior, un poco más violento, más rápido, con la intención de poner en práctica lo que había aprendido ya. En una mano la espada, en la otra, varias armas de tamaños similares que había ido encontrando por la estancia. En el fondo la forma de actuar con ellas era la misma, un poco a modo de escudo, así que sólo quería acostumbrarme a esta variedad por si se diera un caso de necesidad en la que no pudiera elegir el arma que usar en medio de un combate.

Los ataques se sucedían casi sin descanso, aunque parecía que empezaba a recuperar un poco del fuelle que había ido perdiendo las últimas semanas. Psicológicamente me relajaba, era una situación continua de peligro, aunque fuera simulado, era como que me impulsaba y me ayudaba a despejar la mente en vez de a evadirme del mundo. Me mantenía centrado y tranquilo, y eso estaba bastante bien.

Lancé un ataque a un costado protegiéndome al tiempo con esta otra arma que había cogido, una especie de tenedor grande o tridente pequeño, no sé. Me daba problemas a la hora de frenar los golpes pero a veces conseguía agarrar el filo del atacante durante un momento para darme un par de segundos para lanzar un corte con mi espada.

Hice parar un momento a la copia mágica para recuperar el aliento y me eché el pelo hacia atrás mientras miraba la amplia selección de armas que se presentaba ante mí. Decidí que era el momento de intentar enfocarlo de otra forma, con armas más grandes que la espada.

Un arma con mayor alcance o peso sería especialmente complicada ya que mi habilidad se centraba en la espada y tendría que aprender a equilibrar ambas o el arma nueva sería mi principal preocupación haciéndome luchar como un completo novato (es decir…más de lo que soy ahora…Ya casi se me cae la espada por cogerla mal…).

Cogí una lanza, al menos creo que era una lanza, yo a esto lo llamaría lanza, y la observé detenidamente. Es decir, no había mucho que observar, era un palo con un pincho en la punta, pero miré lo que pesaba y cómo era la punta y esas cosas. Era más alta que yo y obviamente más grande y pesada que cualquier arma que haya usado hasta el momento. Como mínimo va a ser gracioso de ver.

Reinicio el combate y no tardo en notar la diferencia. Para empezar de que se usa muy muy muy diferente. La cojo más hacia el centro, con la idea de equilibrar el peso, pero no puedo usarla a penas para atacar y como defensa…Más bien lo mantiene alejado. Lanzo ataques barriendo el frente con la idea de darle o de despejar el camino y me lanzo tras él con la espada. Cuando la para vuelvo a usar la lanza y la cercanía le hace que le cueste más esquivarla pero eso implica que tengo que volver a despejar, acercarme, intentar atacar y una y otra vez.

Me estoy cansando. Es muy obvia la diferencia y la forma de usarla es mucho más de distancia que la espada por lo que deduzco que esto estaría bien de verme arrinconado con varios atacantes.

-Haz que sea algo más difícil. –Exclamo a la caja, quitándome el sudor con el brazo de la espada (cualquiera levanta el de la lanza hasta la frente).

Al momento el clon vuelve con más decisión, por lo que vuelvo a barrer con la lanza para alejarlo y tomar yo la iniciativa. Para mi sorpresa se aparta a un lado y no gano tanto espacio como me habría gustado. Lanza un ataque que paro con la espada y vuelvo a mover la lanza para alcanzarlo u obligarle a alejarse.
Se agacha.
Mierda.
Igual ahora es un poco demasiado más difícil.

De alguna forma sabe de lo que no soy capaz, como de frenar el movimiento de la lanza para alcanzarle aun agachándose. Ahora mi costado está descubierto, por lo que giro del todo para recibir su ataque con la espada, rotando sobre los talones. Pierdo ligeramente el equilibrio pero nada preocupante. Retrocedo un par de pasos antes de usar la lanza una vez más, consiguiendo apartarlo y ponerlo al alcance de la espada.

Según pasa el tiempo me noto más y más cansado y la lanza, que ya era pesada, se me va haciendo más imposible de mover. Ahora casi la cojo por la mitad, perdiendo parte del sentido de su alcance. Finalmente veo que la estoy usando más a modo de escudo que como apoyo a la espada, por lo que detengo el combate. Está claro que no es algo con lo que pueda derrotar a un ejército, pero a lo mejor con esta técnica consigo hacerme un hueco para escapar de uno.

Recojo las armas, me aparto el sudor...casi de forma mecánica. Me siento relajado, sintiendo aún la adrenalina del combate. Veo que fuera brilla el sol y puede que no haya muchos más días así (sobre todo después del final de verano lleno de lluvias que habíamos tenido) así que me dirijo al baño rápidamente, decidido a aprovechar el buen tiempo.



*se va*
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Johan

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Jue Oct 01, 2015 6:33 pm

Johan entra tranquilo, con las manos en los bolsillos, preparado para otro día de duro trabajo. Se mueve un poco por la sala, sin buscar nada en particular, calentando el cuerpo y lanzando algunos golpes aleatorios al aire. Ya ha traído el muñeco con el que entrenó el día anterior, y en ese momento le interesa un rival un poco más "vivo".

-Quiero un enfrentamiento -pide al duende. Se queda callado, pensando. ¿Y contra quién?-. Alguien de mi estatura, más o menos. Y de fuerza normal. Solo quiero probar unos agarres. Nada agresivo.

Aparece la chica del piano. Vaya sorpresa. Johan sonríe y la saluda, pero no es nada más que una copia. Luego se acerca a ella. Cree que han tenido el suficiente contacto como para que ninguno se sienta violento por unos cuantos agarres.

-Con permiso -le dice, mientras la rodea.

Comienza a practicar lo que previamente hizo con el muñeco. Le sujeta primero los brazos, a la espalda, asiéndoselos con fuerza, bloqueando los codos. Le pide que se mueva, que intente escurrirse, y él la mantiene agarrada. Tiene que luchar contra las contorsiones y algunas patadas, pero no le molesta. Va probando diferentes ángulos, diferentes fuerzas y presiones, diferentes resistencias a los golpes de ella.
Es más fácil cuando le agarra los brazos, porque es más fuerte, y consigue inmovilizarle una pierna con la suya, pero entonces pierde estabilidad y ella lo tira en el forcejeo. La estabilidad es importante.

Al final no es tan difícil, no es tan distinta de un muñeco. Por eso Johan da un paso más y pide que se oponga no solo cuando ya está agarrada, sino también al agarre. Ahí tiene que luchar con ella, que intenta escapar de sus manos, y lo encuentra mucho más complejo. Entra en juego la rapidez, la agilidad y la estrategia. Tiene que amagar agarres y cambiar de objetivo a medio camino, u obligarla a esquivar un golpe para luego, al pasar a su lado, atraparla. Y entonces ella intenta soltarse.
Consigue agarrarla con una llave, retorciendo su brazo, y de ahí pasa a la cintura, que abraza con fuerza mientras ella tira de él. Pero no la suelta. Tiene que inmovilizarla.
Es una cuestión de fuerza o de saber hacerlo.

Varias veces se le escapa y tiene que ir tras ella. Eso le hace pensar que lleva tiempo sin verla, y que era una chica maja. Espera que no sea una de esas que murieron.

Johan acorrala a la chica del piano, a su copia, contra la pared. Ella intenta escabullirse por un hueco, pero no se lo permite. Se acerca más a la pared, a ella, que sigue buscando salidas, y le atrapa las manos entre las suyas, sin soltarlas. Tiene que pensar que no la soltará aunque se resista, y cuando ella se debate traba el cuerpo, sin dejar que lo desplace.
Siente un leve cosquilleo en la entrepierna y sonríe de lado. Pero además de eso aprieta con más fuerza, bloqueando los movimientos de brazos de la chica, obligándola a doblar los codos con la fuerza. Así perderá más dominio, y la pared, a su espalda, le cortará el paso, quitándole las opciones de escapar.

El chico alza las cejas, entretenido. Luego ríe, para sí, y niega. Solo es una copia.

La suelta y deja que escape.
Se queda un rato más repitiendo ejercicios o buscando nuevos puntos que la inmovilicen si el agarre es apropiado. Es divertido, es interesante y una buena forma de moverse. Pero al final Johan decide que quiere un cigarro.

Cinco minutos más, se dice. Y luego parará.

*fin de escena*
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Anna

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 02, 2015 1:41 pm

Hoy llevo hasta puesta la coraza, incluso. Miro a ambos lados cuando entro en la sala de entrenamiento, que está vacía. Inspiro hondo, incómoda, y cierro la puerta detrás de mí. He dejado a Lino descansando en la habitación.
Traigo también mi escudo, a la espalda. Lo deposito en el suelo y hago lo que hice con el puñal la primera vez que vine: con un haxsîr, trato de repelerlo, aunque eso implique que se arrastre un poco por el suelo, rallándose. No me sale mal, desde el principio se mueve, y voy consiguiendo ampliar ese movimiento con la repetición. El escudo pesa más que un puñal, o que los clavos, pero no parece ser un problema.

Finalmente lo recojo del suelo y me lo acomodo en el brazo izquierdo, con cierta torpeza. Me cubre desde el pecho hasta la mitad de los muslos, y si me lo pongo delante me tapa toda la zona.
Parezco un tanto intranquila mientras me acerco a la caja.

-¿Podría solicitar un enfrentamiento, por favor? Alguien con espada, por ejemplo. ¿Podría ser Inger, aunque se haya ido?-. La copia aparece a mi espalda y esbozo una sonrisa suave, pero incómoda-. Solo quiero practicar un hechizo, así que no me ataques muy en serio, por favor.

La copia se acerca y comienza con el ataque. Involuntariamente interpongo el escudo entre ambas, y me cuesta mirarla fijamente mientras ataca. Se mueve mucho mejor que yo, y eso hace que enseguida esté acorralada contra la pared, sin poder dar un paso atrás. Alzo entonces la mano derecha, frunciendo el ceño.

-¡Ha... haxsîr! -exclamo, tratando de imponerme un poco, y su espada, que se acerca, arrastra su mano hacia atrás, con violencia.

Me sorprendo un poco de la reacción y el hechizo cesa. La copia de Inger no se sorprende y viene de nuevo, como si nada. Pero ahora ya no retrocedo, en parte porque no tengo a donde ir.
Ella no es todo lo hábil que sabe ser, y a mí se me nota más cómoda por eso. Lo suficiente como para plantarle algo de cara. Empiezo a repeler sus ataques con haxsîr, que afectan directamente a su espada, aunque muchas veces no apunto de la forma correcta y no logro repelerla bien. En esos momentos me valgo del escudo, como puedo, y una vez la veo pasar peligrosamente ante mi cuello y torcerse sola, y se me escapa un gemido asustado cuando comprendo lo que ha pasado.

Es evidente que me cuesta proseguir tras eso, pero logro recomponerme cuando ella vuelve, y seguimos con el intercambio. Aprendo que puedo repelerla desde más lejos de lo que creía, y cuando, en un hechizo especialmente fuerte, le arranco la espada de la mano, soy un poco más consciente de las capacidades que puedo explotar.
Termino por detenerme y me doy cuenta de que e tiemblan un poco las piernas.

-Suficiente -digo, casi como en una súplica, y la copia desaparece.

Respiro algo agitada y me llevo una mano al cuello, dejando ir un suspiro. Me froto los ojos, bajo las gafas, y me dirijo a la puerta.

*se va*
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Johan

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 02, 2015 10:07 pm

Otro día más en el que Johan encuentra las ganas para moverse un poco. Ha estado practicando agarres con Rina, pero ella ha preferido picotearle las manos en vez de pedirle amablemente que se retirase, así que solo le queda el duende. Saluda su caja nada más entrar, como si ya fuesen conocidos.

-Hoy dame un combate cuerpo a cuerpo. Sorpréndeme -le dice, animado.

Aparece ante él el tipo enorme de pelo rojo al que vio una vez, Rick nosabecuántos, y Johan alza las cejas y menea un poco la cabeza, acercándose al guerrero. Un primer puñetazo en la cara lo lanza al suelo de espaldas, aturdido como no lo ha estado en mucho tiempo.

-... ¿No tienes otra cosa...? -pregunta, sin perder la sonrisa, aunque con los ojos algo húmedos.

El hombretón se convierte en Corbin, el claritas de las termas, armado con dos puños de metal aterradores. Johan, aún en el suelo, enarca una ceja. Niega un poco. Ya le sangra la boca.

-¿A alguien normal desarmado? -inquiere, como petición más precisa.

Aparece él mismo. Vaya una ironía, se dice. Se levanta, algo mareado. Pues ya empieza perdiendo. Se sacude la ropa un poco, de todas formas, pero el otro yo, más fresco, ya se está lanzando a por él.
Le cuesta mucho cogerse el ritmo, y más aún "cogerse", que es lo que quiere. Se lleva algunos golpes más en lo que intenta atraparlo para agarrarlo, y acaba dándose cuenta de que si no le planta más cara no va a conseguir nada en absoluto. Al final intercambian patadas y puñetazos con su copia, que le responde con destreza. Él también sería muy hábil si su rival hubiese encajado antes el puño de un mastodonte.

Le cuesta encontrar la oportunidad, per en cuanto le pasa un brazo por el cuello y lo atenaza ya no lo suelta. Tienen la misma fuerza, pero él ha estado grabándose a fuego en la mente cómo hacer las cosas, y logra inmovilizar a la copia, al mentiroso.

-Qué serio -le dice, con desdén, mientras el otro se revuelve.

¿El otro quién? ¿Cómo debería llamarlo?

Lo suelta y sigue el combate. Vuelven a estudiarse, pero el otro ataca enseguida, y se ve obligado a defenderse.
No le gusta. No le gusta que sea su cara la que le viene de frente. Porque no es él. Es su falso yo.
Otro más. Le enfada un poco.

Logra cogerlo algunas veces e inmovilizarlo, evitar que escape, y aprovecha esos momentos para castigarlo con algún golpe. Como están luchando de verdad le es más difícil cogerlo, pero se centra en eso, y acaba por ser posible. Y cada vez más fácil. Parece que el otro no aprenda, pero él sí aprende. Aprende y mejora. Cada vez le cuesta menos capturar al otro, inmovilizarlo y hacerse superior.
Al final, atenazándolo, lo lleva contra una pared y le pega la cara a la piedra, golpeándolo.

-No eres más que una copia -sisea, con una sonrisa algo oscura-. Fin de el combate.

En los brazos le queda el hueco de su rival, que ya no está. Ha desaparecido.

Estira un poco y luego se marcha.

*se va*
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Zacharyas

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 02, 2015 11:49 pm

Era casi el mejor lugar del palacio, y Zacharyas no sabía por qué no había pensado antes en él para aquello. Quizás porque era dolor falso y el dolor falso le gustaba menos que el verdadero. Pero no estaba mal, pensó, de todas formas. Era dolor, y seria bastante fiel al real. Aunque, por lo que sabía, las copias no gritaban. Quizás era para evitar conductas como la suya, y a Zacharyas le parecía una pena. Era perder parte de la perspectiva. No conocía a alguien por completo si no sabía cómo gritaba. Era como dejar la intriga para luego, por otra parte...

Pidió un guerrero, uno para luchar, uno que no le tuviese miedo y se enfrentase a él, aunque aquel guerrero podía ser cualquiera. Resultó ser una caeruleus delgada de pelo lila y largo. No la conocía y le dio igual. No le hacía falta. Las sombras la harían temer a la oscuridad en la que veía.

Solo usaría cements, decidió, aunque era complicado, porque ella era rápida e iba armada. Terminó por tener que detenerla con baadhas, algunas veces, pero no tardó en darse cuenta de que todo lo bien que ella empezaba decaía pronto. Parecía cansarse rápido, y se aprovechó de aquello.

Con un cement podía tenerla donde quisiese: la sombra la seguía, era parte de ella, y la hostigaba mientras ella lo buscaba a él. Y a veces incluso dejaba que los ataques de la chica lo alcanzasen por el placer de sentirlos contra la piel.
No se detenía. Zacharyas no se cansaba ni cuando se cansaba. Zacharyas no temía al dolor. Zacharyas disfrutaba de las escenas que a la mayoría le resultaba más grotescas.

La tiró al suelo con uno de los cements, haciendo que su sombra la golpease en las piernas en mitad de una carrera, y allí la envolvió, haciéndose con su cuerpo, golpeándola, envolviéndola hasta oírla crujir, imaginando que se descomponía bajo aquella capa de oscuridad como si fuesen los jugos gástricos de una gran bestia negra.
Se le cayó la espada y no dejó que la alcanzase. Ella intentó levantarse, pero le golpeó los brazos con la pierna y le pisó la cabeza contra el suelo, y desde allí, controlando su cabeza, atacó a los ojos con la sombra, arrancándolos, y de verde brillante pasaron a rojo.

Una sonrisa enloquecida le bailaba en la cara, como si se encontrase en mitad de un ritual extraño. No veía con claridad, y de los cements pasó a las manos, y la golpeó y la estranguló y le arrancó con las uñas la piel de la garganta mientras jadeaba de gozo, emocionado. Le faltaban los gritos.
Entonces le abrió la boca por la fuerza, aunque le quedase poca, e invocó un cement en su interior, donde todo era sombra, y la arrasó por dentro.

EL cuerpo desapareció de pronto, sin que él dijera nada, dejándolo desorientado.
Se quedó allí un buen rato sin comprender qué había pasado hasta que comprendió que debía irse.

*se va*
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Vest

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Jue Oct 08, 2015 10:34 pm

La muchacha abrió las puertas teatralmente, quedándose un momento en el umbral.

-Esta es la sala de entrenamientos. -Se hizo a un lado para que las hermanas entraran, mirando a su alrededor. No hubiese estado de más habernos encontrado con alguien entrenando pero bueno. Que se lo imaginaran.

-Hay todo tipo de armas y aparatos. Podréis entrenaros en lo que queráis, aunque también podéis aprovechar los terrenos del palacio o algún otro espacio que os parezca cómodo. -Puso los brazos en jarra, mirando alrededor. -Mientras no os pongáis a tirar con arco contra las mesas del comedor... ¿Está a la altura de tus expectativas? -Dijo sonriente a la hermana mayor. No dejaba de sospechar de ella, sus palabras en la biblioteca le habían sonado un poco raras, fueran hermanas o no.
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Zaih'ra

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Jue Oct 08, 2015 10:44 pm

Tras el gesto de mi hermana en la biblioteca intenté calmarme y mostrarme menos huraña, aunque parecía que aquella actitud fuese la mía habitual, y no algo fruto de los devenires de la vida. Siempre había sido seria, pero no hasta aquel extremo. Me sentía humillada constantemente, como si cada sonrisa a mi alrededor me perteneciese, pero no por simpatía, sino por burla. Y aquella mujer sonreía mucho. No obstante, busqué mostrarme seria, no ofendida. No había hecho nada para ofenderme.

Entré delante y observé la enorme sala mientras ella, Vest, nos explicaba lo que ya podía ver. Los armarios, las armas acumuladas... Todo me llamaba la atención. Asentí, internándome algo más en el sitio. Un lugar tan grande como aquel hacía que me sintiese un poco pequeña. Recordaba a las dimensiones que uno imaginaba cuando en las historias se hablaba de castillos y mansiones. Pero aquella no era la residencia de unos ricos.

Me volví hacia las dos. Mire a Pris un momento antes de dirigirme a la otra.

-Desde luego, impresiona -reconocí con sequedad-. Supongo que hace falta mucho espacio para que mucha gente entrene.
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Pris

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Jue Oct 08, 2015 11:47 pm

Pris entró en la sala con los brazos bien abiertos, casi bailando, en la enorme sala. La verdad, sonaba de maravilla. Se paseó por la sala, curioseando, hasta llegar al arsenal, al que se asomó. La verdad, estaban servidos. Se preguntó si los recursos para la magia serían buenos. A Pris le gustaba la magia.

Se volvió hacia las dos flamma y sonrió a su hermana.

-Qué buena pinta, ¿eh? -comentó.

Luego volvió a pasearse, acercándose a Vest de nuevo. Aquello estaba bien, pero ella no podía mostrar interés especial delante de su hermana. Al menos, hasta que se acostumbrase a tenerla por allí. Esperó a que Vest las dirigiera de nuevo.
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Vest

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 09, 2015 12:04 am

-Bueno, antes de seguir seguro que querréis ver esto. -Se acercó a la caja del duende y le dio un par de toques con los dedos. -Magia punta.

Se alejó un par de pasos sonriente, a sabiendas de lo poco común que les podía resultar.

-Sácame a mí. -Dijo a la caja. Una copia de ella misma apareció a un par de metros de ella, en guardia, esperando más instrucciones para el entrenamiento. Se giró con una sonrisa amplia, afilada, como esperando la reacción con algo de orgullo.

La muchacha se pasó una mano por el pelo en un movimiento rápido, como presumiendo.

-Esto hay en Bronte, un registro de copias de guerreros para practicar con quien quieras cuando quieras. Personalizado.-La muchacha miró su copia con una sonrisa, torciendo un poco la cabeza; le había crecido mucho el pelo. -Guárdala, gracias, ya han visto de qué va esto.

Se giró sonriente.

-¿Seguimos?

De alguna forma le emocionaba tener algo así en el palacio para su propio uso.
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Zaih'ra

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 09, 2015 12:14 am

Seguí a Pris con la mirada y estuve a punto de decir que siguiéramos cuando se acercó de nuevo a la puerta, pero entonces Vest encontró que el momento era el oportuno para mostrarnos algo más, y aquello sí llegó a hacerme alzar las cejas con sorpresa. No comprendía cómo funcionaba, pero nunca había visto cosa semejante.
Alterné la vista entre las dos mujeres. Seguía sin parecerme la mejor indumentaria para el combate, y menos aún duplicada, pero el artilugio no dejaba de ser sorprendente.

-Sí parece algo a lo que sacarle provecho -admití, asistiendo seria a la desaparición de la copia de la mujer. Todavía miré la caja un momento más, indecisa-. Sí, claro... -terminé por murmurar.

¿Un registro de copias de guerreros? ¿Solo guerreros?
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Pris

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 09, 2015 12:46 am

Pris se dio la vuelta cuando Vest llamó su atención de nuevo. Abrió los ojos como platos al ver la copia que había hecho aparecer. Eso sí que resultaría interesante de probar. Silbó, admirada, aunque tratando de que su actitud pareciera poco interesada.

-Vaya, vaya, y tan bien equipados -canturreó. Se acercó a su hermana de nuevo y se abrazó a su brazo, sin dejar de sonreír-. Será útil, ¿verdad? Te servirá bien.

Volvió al mirada a la otra chica, pendiente de qué más pudiera tener que decir. Desde luego, había escogido bien a su guía.
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Vest

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 09, 2015 1:00 am

La muchacha se puso una mano en la cadera y alzó la otra, como adornando sus palabras. Ninguna de las dos parecía querer mostrarse muy emocionada pero le daba igual, a ella le parecía igualmente fascinante.

-Muy bien equipada y provechosa. -Comentó mirando despreocupada alrededor. -Ahora depende del uso que le deis. -Y pasó andando entre ellas, con el vestido ondeando, con una ligera sonrisa.

Observó con curiosidad la tierna escena fraternal y les indicó que iban a seguir. A lo mejor la pequeña lograba camelarse a la mayor.

-Bueno, aún quedan unas cuantas cosas de ver, iremos rápido, supongo que las mazmorras y así nos las podemos saltar.-Bromeó.

Empezaba a tener hambre pero el comedor tendría que ser su última parada. Aun así apretó el paso sutilmente.



*Fin de escena*
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Frikka

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Dom Oct 11, 2015 12:42 am

La copia de Des es un buen aliciente para entrenar. No es que la odie, ni nada parecido, pero nunca me he enfrentado a ella. Esta noche es tan buen momento como otro cualquiera, ¿no? Entrenar con nuevos adversarios siempre es divertido.
La verdad es que para parecer tan señoritinga, la tía, se mueve bien. Pero nadie se mueve mejor que Frikka en este sitio. Bueno, depende de en qué contexto... ¡Que da igual!

Salto a un lado, evitando con facilidad uno de esos flagrares suyos que parecen enviados a Ventus y contraataco con un âchnam, que, evidentemente, le cuesta más esquivar. Si es que done hay calidad, se nota.
Venga, bonita, acércate. Mi katana te espera.

*fin de escena*
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Anna

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Dom Oct 11, 2015 9:04 pm

Saco un par de dianas de uno de los armarios y las coloco en el fondo de la sala, la una al lado de la otra, para después alejarme de ambas notablemente. No he traído a Lino, que aún se asusta un poco si ve magia. Suele portarse bien si lo dejo solo en el taller un tiempo, mientras no sea demasiado.

Comienzo el entrenamiento. Invoco un châxsio en cada mano y apunto con uno a cada diana, dejándolos ir. No alcanzo el centro ni de cerca, pero sí la superficie, por lo menos. Preparo otro hechizo, esta vez solo uno, y busco algo más de concentración a la hora de marcar mi objetivo: la diana de la derecha. El resultado es más satisfactorio. Repito el proceso un par de veces más y luego retrocedo, volviendo a intentarlo desde más lejos.
En mi gesto, además de concentración, se ve un sutil cansancio.

*fin de escena*
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Johan

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 16, 2015 9:09 pm

Una finta es una mentira, por lo que a Johan debería dársele bien. Eso se dice cuando toma la decisión de entrenar un poco. Ha estado rehuyendo a la gente y no ha enviado más cartas. Es cierto que su existencia actual es algo más aburrida, pero Johan sabe estar solo; Dardo y Rina son compañía suficiente.

Calienta y se ejercita un rato, sin un propósito aparente, y luego se hace con uno de los muñecos de madera y empieza a golpearlo, ligero, encadenando golpes despacio, fluyendo. Ya entrará en calor y se pondrá más en serio.
A Johan le cuesta mucho ponerse en serio si no está motivado, y también le cuesta motivarse si no hay algo detrás de dicha motivación. No le gusta hacer esfuerzos en vano.

*se queda*
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Ayne Stalon

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MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 16, 2015 9:22 pm

Julia quería entrar, y para Ayne no era tan sencillo como decirle que no. Así que dejó que abriera la puerta. Y entró con ella. Y allí había un chico azul peleando con la madera, y eso le hizo mucha gracia a Ayne, y soltó una risita.

Y corrió hacia Julia, que se adelantaba decidida, para detenerla. Con mimos y caricias y susurros, explicándolo todo. Pero Julia miraba al chico.

-Mira cómo baila -señaló, con una sonrisa, hablando al oído de su pequeña-. Es un guerrero, como papá y mamá. Un día vendremos a que aprendas tú también.
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Johan

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Edad : 23
Mensajes : 356

MensajeTema: Re: Sala de entrenamiento   Vie Oct 16, 2015 9:31 pm

Johan lanza una patada alta, sin muchas ganas, alcanzando al muñeco por detrás de la nuca, enganchándolo, y con un giro de cuerpo lo tira al suelo. Es muy sencillo, porque está quieto. Entonces se vuelve, alzando las cejas, con la voz que suena. Y lo que ve lo hace alzarlas más todavía.

Es una chica parvus. Con un bebé.
El chico se echa la coleta a la espalda con la mano y salta un par de veces en el sitio, dedicándoles una sonrisa a ambas, curioso.

-Vaya -dice al fin, y ladea un poco la cabeza-. Qué curioso.

Por las palabras de la parvus, entonces... ¿Es una hija de guerreros? A Johan le parece divertido ver que no pierden el tiempo.
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