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 A Ciudad Nevada.

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Alehyss

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Lun Nov 03, 2014 2:39 pm

Lo alcanzo. Al instante siguiente, al ver las consecuencias de mi ataque, me tenso un momento. No esperaba eso. No contaba con sangre, y por la abundancia diría que no es un simple corte superficial. No obstante, ahora hay más bien pocas posibilidades de volver atrás y decidir buscar otra parte de su cuerpo para lanzar mi golpe. Creo que si pudiese hacerlo hubiese elegido la cabeza. Por desgracia para ambos, no obstante, dudo que la cabeza hubiese sido tan eficaz, ya haya sido esperado o no.
Sería muy fácil rematarlo ahora. Solo tendría que volver a atacar, y estoy segura de que podría mantener la frialdad hasta dentro de mucho tiempo. Estoy segura de que aguantaría el contenido de mi estómago aunque él suplicase ahora, "por favor, no me mates", con la mirada asustada de aquel que va a morir. Aunque luego me afectase, creo que ahora podría soportarlo.
No obstante, ese tipo de cosas crueles que alguna vez he hecho, aunque no movida por mis propios deseos, es algo que me gusta evitar siempre que me sea posible. Y de la misma forma que Madame en su momento me ordenó no dejar testigos, aquí nos piden lo contrario: capturar a las personas que podamos; rehenes.
Podría decir dos cosas ahora. Una que quiero cumplir mi trabajo tan a la perfección que incluso arriesgaría mi vida, poniéndome más en peligro, al no abandonar al muchacho a su suerte, y a una muerte probable teniendo en cuenta la situación. La otra sería, sin embargo, que me asustan las consecuencias de mis actos hoy, aquí, y que estoy harta de lidiar con las consecuencias de mis actos. ¿Qué estigma me dejaría su muerte? Más allá de que pueda ser usado como rehén o no.

-¡¡DEW!! -me oigo gritar, llamar, y la busco con la mirada, haciéndole un gesto fugaz, llevándome la mano a la garganda, simulando un veloz corte con el dedo, y luego mirando al chrysos.

Lo siento, chico.
Me acerco sin remilgos, buscando golpear su cabeza contundentemente con la parte más baja del mango de la hoz, como quien golpea con una piedra. Espero que quede inconsciente, y ya estoy preparada para sujetarlo si pasa, aunque cuento con las posibles variaciones de mi plan. Hay que ser flexible.
No creo que atacase de todos modos, en su situación.
Una vez Massen llegue yo quedaré libre.

La situación es la que es. Me hubiese gustado que no fuese esta, pero ahora mismo es así, y no hay más. No hay posibilidad de no estar aquí, y entonces mi objetivo será salir de aquí con vida, en el mejor estado físico posible y, a poder ser, con la mayor parte de mis compañeros posible. Supongo que por mucho que me esforzase al principio de mi llegada a Brontë por alejarme y ser fría, siempre he sido alguien que se ha apoyado en otros. Quizás, obviando a Massen, podría pasar por la inexistencia de las otras personas que luchan a mi lado en este lugar, pero por algún motivo me molesta de todas formas. Y ya no es cuestión de asegurar mi supervivencia tratando de contar con el máximo número de efectivos de mi parte. Es algo más. Algo más moral.
Es algo como que me siento parte de esto, de alguna forma. He llegado a sentirme parte de algo. Y entonces no puedo desentenderme, sin más, de estas personas.

Esto resulta irrelevante, de todas formas. Porque en la toma de decisiones estoy yo sola.
Yo no soy del tipo de personas que hacen locuras. Soy, más bien, del tipo de personas que evalúan riesgos y actúan en consecuencias. No me gusta llamar la atención sobre mí misma. Me gusta más pasar desapercibida hasta el final, para poder decidir si ataco o si huyo, o qué hago, con la máxima libertad que puedo obtener.

Todos parecen tan ocupados... Las chicas, Elektra e Inger, lo van llevando, de momento. Follow ha caído al suelo. Dena está siendo atacada y ha dejado sola a la aether con la que iba.
La aether con la que iba...

Ella había dicho algo aquella noche, ¿verdad? La gente a su cargo... ¿Son estas personas? ¿Es esa chica?
Quizás esto sea una locura. Y yo no soy del tipo de personas que hacen locuras. Lo ideal sería ir a apoyar a mis compañeros, pero lo cierto es que todo el mundo parece en apuros ahora mismo.

La aether es una buena elección. Me lanzaré a por ella. No quiero repetir la misma jugada de antes, porque no puedo permitírmelo. Además está desarmada, así que presto atención a sus gestos porque es muy probable que sea maga.
Mi intención será, de todos modos, acercarme lo máximo posible a ella y golpearla cuerpo a cuerpo, lanzando un rodillazo hacia su vientre aprovechando el impulso del acercamiento, porque ya he visto que Dena reacciona cuando atacas a sus compañeros. A menor distancia más posibilidad de que falle, supongo, aunque yo corra más peligro por los ataques de la aether. Así que debo mantenerme pegada a ella lo máximo que pueda.
Es un riesgo. Ya he sufrido el fuego de la flamma, y no querría repetirlo.
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Massen Dew
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Lun Nov 03, 2014 3:33 pm

Resultaba de lo más desesperante ver cómo nada de lo que hacía tenía el menor efecto. El piscis parecía decidido a ignorarme, independientemente de lo que hiciera contra él. La flamma, al menos, reaccionó al ataque, y aunque la guarda pudo aprovechar mi intervención para atosigarla un momento, pronto se cubrió, quedando fuera de nuestro alcance. Tenía, pues, un enemigo que me ignoraba y una enemiga a la que no podía alcanzar. Y, viendo que había ganado algo de tiempo para la guarda con respecto a la flamma (y que ellos podían ganar algo de tiempo para mí) y que Polka parecía desenvolverse bien contra el piscis (hasta que no contara con algún apoyo más parecía evidente que no podría hacer nada por ayudarla), me dirigí hacia un tercer enemigo.

Aquella aether no parecía en absoluto peligrosa. Parecía, de hecho, estar preguntándose cómo era posible que hubiera acabado en una situación como aquella, tan ajena a ella. No estaba lejos de mí en absoluto, y aunque no quería subestimarla, parecía más accesible que sus compañeros. No daba muestras de resultar una molestia en el combate más que para sus compañeros, pero eso no significaba que dejarla fuera de combate no fuera necesario. Habíamos ido en busca de rehenes, después de todo.

Y entonces, en un momento fugaz, justo antes de que me hubiera lanzado contra ella, una voz me hizo cambiar mi objetivo y me volví como un resorte. No hubiera sabido decir si fue la voz, el tono o el nombre por el que me llamaba lo que afectó mi eficacia, pero el hecho fue que mi respuesta fue inmediata. Aún estaba asimilando el mensaje de Alehyss y mi cuerpo ya se había movido para llevar a cabo su petición. Estaba cerca, después de todo, así que en un momento el chrysos había quedado a mi cargo. Y, al instante, comprobé la herida para saber si convenía usar un fuuchi o un fuuruchi y apliqué el hechizo adecuado a su cuello, antes de dejarlo finalmente en el suelo, asegurándome de haber curado los daños. Queríamos rehenes, pero vivos.

A partir de aquel momento tenía dos factores que cuidar: uno, mantener a mi cargo al chrysos, asegurándome de que no escapaba ni me atacaba, pero también de mantenerlo ileso; otro, mantenerme atenta al resto del combate e intervenir en caso de necesidad. Un movimiento un poco más allá llamó mi atención. Follow estaba en problemas. Sentí una leve opresión en el vientre. Debía mantener mi posición, pero también atacar si tenía oportunidad de hacerlo.

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Nov 07, 2014 11:56 pm

Mi golpe da en mi adversario, pero parece que apenas se mueve hacia atrás antes de que sienta un fuerte golpe en la nuca que me hace caer.

Por un momento todo se nubla y siento un fuerte mareo que me obliga a quedarme pegado al suelo. Cuando por fin voy abriendo los ojos y moviéndome, intento ponerme de pie rápidamente para volver al combate.

Cuando estoy a cuatro patas siento el calor de una masa de fuego que se forma algo más allá en la sala y me cubro la cara con el brazo, instintivo. Busco con la mirada al enemigo más cercano y encuentro al aether de antes a mi derecha, todavía suficientemente cerca. Antes de que se fije en si puedo o no moverme me quedo en el suelo a gatas, intentando parecer todavía desorientado y al momento lazo un par de aquaerums a sus piernas. Alguna de ellas debe de poder aprovechar el momento.
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Elektra

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Dom Nov 09, 2014 11:21 pm

Escuché un grito y rápidamente giré mi mirada hacia la piscis, desorientada. No tuve tiempo para contemplar la excena, pues la oscuridad había inundado de nuevo la sala. De nuevo los olores se empezaron a concetrar y un nudo en mi garganta no hacía más que crecer. Impulsivamente retrocedí hacia atrás con jaogín apuntando hacia delante -en la misma dirección en la que estaba la caeruleus-.

Tenía que mantener la calma.

- Terra Der - Un muro de piedra se crearía a mi derecha, así limitaría las zonas por las que la enorme mujer podría atacarme.

Sin prisa pero con el pánico de que mi enemiga pudiese estar ahí continué caminando hacia atrás hasta donde pude. Otro Terra Der se crearía entonces a mi izquierda, y con Jaogín apuntando hacia delante. Si cuando recuperase la visión la tenía en frente de mí, no dudaría en clavárselo en su estómago.
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Inger

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Lun Nov 10, 2014 1:19 am

De nuevo, la claritas esquivó mi ataque con facilidad, como si aquello no le costase demasiado, y aquello constató lo que ya sospechaba antes: para golpearla necesitaría que se desconcentrase. Con esa certeza en mente, pronto armé mi defensa: en cuanto vi que volvía amagar un lanzamiento, me preparé para esquivar los puñales, optando esta vez por retroceder, veloz, impulsándome un segundo, con el objetivo de caer fuera de la trayectoria de sus armas. Una vez hubiese tocado suelo, optaría por un cambio de estrategia: en lugar de buscar golpearla con la espada, intentaría cegarla, pronunciando un garves que podría darme unos segundos de ventaja sobre ella. En caso de que mi hechizo funcionase, me lanzaría contra ella, dispuesta esta vez sí a atacarla con la espada: mi objetivo sería su torso, pero no amagaría un ataque demasiado duro. No en vano, lo que buscábamos eran rehenes, no muertos.

fdr. xqxqxqxqxqxqxqxq me metí en mi misión.
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Narrador

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Lun Nov 10, 2014 3:49 pm

Massen no tuvo inconvenientes para curar al chrysos herido, que yacía vivo pero inconsciente, pues a su alrededor nadie parecía prestarle atención: tanto sus enemigos como compañeros estaban demasiado ocupados con sus respectivos combates como para reparar en su presencia, y eso le permitía a la piscis observar lo que a su alrededor estaba ocurriendo.

Las defensas de Elektra hicieron que la caeruleus, que con seguridad se había decidido a atacarla, cambiase su estrategia. La mujer, al ver los muros de tierra, pareció no recular, sino esperar, aprovechando que ella misma ya había cegado a la parvus. Observó los movimientos de la parvus, con un amago de sonrisa en el rostro, y esta vez, en lugar de lanzarse a por su enemiga, optó por usar la magia. Así, cuando Elektra recuperó la visión, pudo ver el Frugô que la caeruleus había invocado dirigiéndose a su brazo armado.

El garves de Inger logró cegar a su adversaria, que retrocedió entonces, con una mueca dibujada en el rostro y los ojos apretados, cubriéndose con los brazos. En la mano derecha todavía tenía un puñal, que probablemente antes hubiese optado por lanzar y que ahora parecía reservar para una posible defensa. Así en cuanto la caeruleus se lanzó contra ella, la claritas, que aunque todavía sentía cierto pico en los ojos había recuperado la visión, logró interponer aquel puñal entre el filo de la espada de su enemiga. Al momento, con la mano libre lanzó un Ëiminn luxt al pecho de Inger.

El ataque de Follow logró impactar en su enemigo, que entonces se estaba enfrentando a la guarda y que no pudo hacer nada para evitarlo. El aether se sorprendió durante un segundo, segundo que los hombres de Aqua aprovecharon para atacarle, imitando la ofensiva que habían utilizado anteriormente contra la flamma. No obstante, esta vez, el grueso del ataque fue interceptado por el fuerte baddha que el aether conjuró, logrando que a su piel solo llegasen los hechizos. El hombre se encontraba ahora ante una disyuntiva: parecía evidente que no podía enfrentarse a Follow y a la guarda a la vez, y debía escoger entre una de las dos partes. Al final, optó por continuar con la guarda, ignorando al piscis, considerando que su magia no era tan poderosa, recordando que Follow, a fin de cuentas, estaba desarmado. Así, el hombre lanzó dos fuertes Kha'Ze, uno detrás de otro, logrando con la potencia de su magia que dos de los cuatro hombres quedasen inconscientes en el suelo. Los otros dos, sin embargo, aun cansados se mantenían en pie, y no dudaron en continuar sus ofensivas.

Al ver venir a Alehyss, la aether retrocedió, asustada. Parecía aun más pequeña y desorientada ahora que la flamma la había abandonado, y se movía con torpeza, sin saber qué hacer, tratando de esquivar los combates que se desarrollaba a su alrededor. Le temblaban las manos, y los labios, y cuando Alehyss lanzó el rodillazo, la chrysos pudo ver cómo los huesudos brazos de la aether se sacudieron con fuerza al tiempo que invocaban un baadha.

La barrera de la muchacha probablemente tuviese como objetivo detener el ataque de la chrysos. Sin embargo, el golpe de la chrysos fue interceptado con un fuerte hechizo de la flamma, que también derribó la barrera de su compañera, haciéndola retroceder, con los brazos levemente heridos, quemados. Aquello no parecía, sin embargo, importarle a la flamma, que ahora volvía a cubrirla, acercándose, veloz, a la chrysos, lanzando un nuevo hechizo, un Ferbo, contra el brazo armado de la chrysos. Los brazos, donde los puñales de la guarda se habían clavado, todavía le sangraban un poco; no parecía que hubiese terminado de curarse, si es que eso era lo que había hecho dentro de aquella barrera.

Ajenos a lo que ocurría a su alrededor, Polka y el piscis continuaban con su combate. Ninguno de los dos parecía dar muestras de debilidad, aunque el piscis parecía encontrarse menos cansado físicamente que la mujer, aun a pesar del constante gasto de energía que le suponía mantener el vivo el cuerpo de agua. Sería complicado intentar acoplarse a ese combate, tanto para los miembros de Brontë como para el enemigo.

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Massen Dew
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Mar Nov 11, 2014 11:27 am

Era hasta surrealista, a aquellas alturas, pero nadie parecía haberse fijado en mí en lo más mínimo. Había interactuado con tres de los siete enemigos a los que nos enfrentábamos, y a punto había estado de encarar a una cuarta. Alehyss me había llamado en voz alta. Me había desplazado de un lado a otro. Y, pese a todo, parecía invisible para ellos. Resultaba humillante, en cierto modo, aunque era una ventaja que no me convenía desaprovechar. Si conseguía dar ventajas a mis compañeros sin necesidad de fijar los ojos enemigos en mí tendría una fantástica libertad de actuación.

Y, viendo que el chrysos que había quedado a mi cargo estaba inconsciente, eché un rápido vistazo a mi alrededor. Prefería no alejarme de él si podía evitarlo, tanto por mantenerlo vivo como por mantenerlo cautivo. Por suerte, mis capacidades de ataque a distancia me permitían cumplir este objetivo al mismo tiempo que servía de apoyo a mis compañeros. Y había dos combates en los que quería prestar apoyo.

Follow se había levantado y seguía a su enemigo, incansable. Era un alivio ver que podía seguir adelante. Y, pese a que contaba en aquel momento con el apoyo de la guarda, era evidente que seguía sin suponer un problema excesivo para el aether. Así pues, dirigí mi primer aquaerum conjurado contra él. Mi objetivo exacto eran sus alas. Desde mi posición, podía incluso intentar atravesarlas, y con ese objetivo le di al hechizo la forma que había practicado a partir de la sugerencia de Jun, haciéndolo girar para aumentar su capacidad de impacto. Las alas de los aether parecían un punto delicado de su cuerpo, y se decía que contenían su capacidad mágica, así que eran un punto de ataque interesante. Además, aquello podía suponer, como mínimo, una distracción que ayudaría a la perjudicada guarda y a Follow a ganar ventaja sobre él.

Mi segundo objetivo también tenía alas. No había olvidado a la poderosa flamma, ni tampoco a la joven que había querido reducir en su momento. Y Alehyss estaba sola contra ambas, de pronto, sin haber tenido tiempo de reducir a la menos peligrosa para concentrar toda su fuerza en la poderosa maga. Y, viendo que la flamma se había interpuesto entre ambas, centrando su atención en Alehyss, dirigí mi segundo aquaerum contra la cabeza de la aether, buscando desvanecerla. El golpe no tenía fuerza suficiente para matarla, pero sí para generarle una contusión que, esperaba, la desmayaría. Si ese no era el caso, al menos la aturdiría; probablemente centraría en mí su atención y podría terminar de reducirla. Aquello facilitaría a Alehyss centrarse en un objetivo que, por lo visto, requería toda su atención.

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Alehyss

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Jue Nov 13, 2014 8:47 pm

Tiene miedo. Es débil. No es una tapadera. O al menos eso parece viendo su expresión. Siempre queda la opción de que sea una actriz excelente, pero en esta situación tampoco es que pueda decirse que ninguno sea un buen objetivo. Al menos hemos reducido a uno, pero no me siento como si llevásemos la venta. Y esto es, evidentemente, porque nosotros lo llevamos peor. La ventaja numérica con la que empezamos empieza a resultar un chiste. No me resulta muy cómoda esta situación.
Y entonces todo empeora.

No puede ni defenderse sola. Antes de que tenga la oportunidad de probar la resistencia de su hechizo yo misma soy alcanzada por otro, que me arranca un gruñido, tanto por el dolor y la sorpresa como por la frustración. Intento recomponerme cuanto antes, no me puedo permitir estar desprotegida, y menos visto lo que sucede si dejo de prestar atención a Dena por un momento. Ya es la segunda vez.
Está a todo, por lo que veo. O quizás solo está a lo que está, pero resulta eficiente. Preferiría tenerla de mi lado, sinceramente. Por varios motivos.

En cuanto veo que ataca de nuevo no me lo pienso un momento. Tengo que hacer algo. Pero me siento insegura acercándome. Quizás en el cuero a cuerpo sea inferior, quizás pudiese acabar con ella de un par de golpes certeros, no lo sé. Pero no puedo. No puedo recortar esa distancia sin más. Ella me ataca, y yo tampoco estoy preparada para recibir sus golpes. No cuento con una resistencia elevada, prefiero evitar los ataques. Y puede servirme un rato, pero alguna vez tendré que atacarla si quiero salir de aquí.
Mi primera opción, por tanto, es lanzarme hacia la izquierda, saltando cuanto puedo, para rodar por el suelo con el impulso y alejarme un poco más de sus hechizos. Tengo que buscar un recoveco, un nuevo ángulo, una forma de entrar. Pero ella está atenta, ella sabe dónde estoy. Esto no es ningún ataque sorpresa, joder.
Tiene que haber una forma. Tiene que haber un punto débil. Pero esa chica está demasiado protegida y con el chrysos no puedo contar ya. Está inconsciente, lejos de mí.

Elektra e Inger van aguantando. Follow parece haberse recuperado. Massen de momento sigue bien también. La guardia cae. Y Polka... Polka está ocupada.
No puedo contar con nadie para sobrevivir. Solo conmigo misma. Esto no es un juego. Es la vida o la muerte. Y yo no voy a morir aquí. No está en mis planes. No me importa improvisar si es necesario, pero esta no es la forma.

Cuando traicioné a Lyam me sentí culpable. Tanto que traté de hacer cosas por él que no hubiese hecho en otra situación, para enmendarme, por vergüenza, para no ser acusada de nada. Incluso ahora veo rivales y al mismo tiempo soy capaz de comprender que no son personas cualesquiera.
Ella es Dena. Así la llamó aquel día. Parecía alguien importante para él. Es alguien importante para él, ¿verdad?

Esa aether es importante para ella. La protege como protegía al chrysos. ¿Y Lyam?
¿Cómo de importante es Lyam para ella?
¿Y yo?
¿Cómo de importante puedo ser yo para ella?

Su magia es poderosa. Tengo que evitarla. Como sea.
Como sea...

-¡¿Quieres matar al hijo de Lloyd?! -le grito, desafiante, buscando su mirada para sostenerla y evaluarla.

La desesperación es real, de alguna forma.  No quiero morir aquí, y haré lo que sea para evitarlo. Aunque sea convertirme en madre, algo que nunca ha entrado en mis planes, hasta la fecha. A mis oídos suena ridículo, improbable, imposible. Pero quizás me sirva para aturdirla un instante, para evitar sus ataques o para que no pueda evitar la risa y quede desprotegida. Me da igual, porque dudo que la situación pueda, necesariamente, empeorar por una mera frase. Y me basta un segundo de duda, me llega un momento, para... ¿Para qué?
Ni siquiera sé si resulta lógico. No es un momento en el que pensar sea fácil, y espero que eso no la deje analizar. ¿Y analizar qué? Soy fértil. Es perfectamente posible. No sé si él lo es, pero las posibilidades de que no lo sea y ella lo sepa me parecen despreciables.

No me gusta el teatro. Pero quiero acabar con esto. Me da igual quién sea ella. Me da igual qué haga de su vida. Nos están reduciendo, y no creo que su piedad llegue a la nuestra. Pero si hay la mínima posibilidad de salir con vida, me da igual fracasar.
Mi vida va primero. Lo siento, Brontë. Lo siento, pero no soy tan altruista como para sacrificarme por unos jodidos delincuentes a no ser que hayan violado a mi madre, y no la vi hace mucho: está perfectamente.

¡¿Quieres salvar a esa niña?! ¡Pues hazlo! ¡Sálvala! ¡Protégela! Yo haría lo mismo con Massen. Me la llevaría a rastras del peligro si lo viese necesario. Pero eso no significa que vaya a aceptar la muerte porque te entienda. Si vas a matarte prefiero degollarla antes a sangre fría, si es que esa visión puede llegar a paralizarte.
Pero prefiero no arriesgarme, no acercarme.

Esto es una locura. No debimos haber venido tan poco preparados. ¿Dónde están los refuerzos? ¿Dónde están los arqueros?

Este enfrentamiento no parece estar yendo bien. Pero yo le sostengo la mirada, esperando, preparada para moverme si me ataca de nuevo, por si no me cree, o por si, de todas formas, opina que el aborto es la mejor opción.

Jadeante, trato de aprovechar todo lo que pueda para recomponerme, para respirar, para descansar si me es posible. No ha terminado. El combate no ha terminado.
Hasta que estemos vivos y fuera de aquí, lejos de aquí, no me sentiré segura.
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Dom Nov 16, 2014 11:42 pm

La luz se hizo de nuevo. Lo primero que pude ver fue la caeruleus sonriente a una distancia considerable. Una parte de mí estaba empezando a odiarla. Su sonrisa la delataba, había lanzado un conjuro contra mi, venía hacia mi brazo. Intenté evitarlo haciendo un giro con mi cuerpo entero hacia el lado contrario del que venía el hechizo. Llevaba el abrigo que nos había dado, quizás amortiguaría un poco el golpe, pero prefería no arriesgarme a ello.

En caso de que el golpe me alcanzase, un Tûriètt calmaría mi brazo para luego dirigirme hacia ella. Eso sí, por mucho dolor que me causase no permitiría que Jaogín cayese de mis manos. Mi intención era salir corriendo hacia la caruleus, con mi tridente apuntando hacia ella. Cuando estuviesemos a una distancia media, o en caso de que me cegase de nuevo, lanzaría a Jaogín hacia ella y volvería a retroceder hacia atrás, invocando en frente de mí un nuevo muro de piedra.

Me estaba viendo un poco atrapada en este combate, algo tenía que cambiar si no quería que mis compañeros me ayudasen en mi labor. Yo no era menos que nadie.
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Lun Nov 17, 2014 2:46 pm

Y de nuevo, volví a fallar con mi ofensiva, a pesar de que esta vez sí había logrado acercarme lo suficiente como para poder hacerle algún tipo de daño. La claritas comenzaba a resultarme bastante desagradable, ya no tanto por que consiguiese evitar todas mis ofensivas, sino por la expresión casi tranquila que parecía tener en todo momento.

Al ver que detenía mi golpe, por mi mente pasó la idea de continuar la ofensiva, presionándola de alguna forma; sin embargo, al ver cómo se disponía a atacarme, y la dirección que parecía que tomaría el mismo ataque, rectifiqué y, en lugar de lanzarle yo misma un hechizo, busqué apartarme con rapidez hacia la derecha, retrocediendo al tiempo que me desplazaba, poniendo una relativa distancia entre ambas. Si lo lograba, buscaría atacarla al momento, intentando cegarla de nuevo y lanzándome al momento contra ella; si el hechizo llegaba a golpearme, esperaba que no lo hiciese en el pecho directamente, sino en algún costado: ambas partes estaban protegidas por la ropa encantada que el líder claritas nos había dado, pero creía que un impacto directo en el pecho sería mucho más perjudicial que uno en el costado.

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Mar Nov 18, 2014 3:44 pm

A pesar de la velocidad con la que reaccionó la caeruleus, el golpe de la claritas logró impactar en su pecho, probablemente por la corta distancia a la que se encontraban. Gracias a la capa que llevaba puesta, el golpe no fue tan doloroso como podía haberlo sido, pero sí provocó que la caeruleus se quedase sin aire durante un instante, desestabilizándola entonces. Aprovechando la pequeña ventana que había conseguido, la claritas lanzó un nuevo Ëiminn luxt al pecho de la joven, seguido de un nuevo puñal.

Gracias a la distancia que había entre ambas, Elektra logró esquivar el hechizo de su enemiga, que simplemente optó por esperar la ofensiva de Elektra, adoptando una posición defensiva de tal forma que la espada le cubriese el pecho. Con la mano libre, lanzó un nuevo garves, cegando a su adversaria, que optó entonces por lanzar su tridente y retroceder, formando un muro de piedra. La caeruleus, al ver venir el arma, se lanzó hacia a un lado, veloz, logrando apartarse casi por completo de la trayectoria del arma, que pese a todo logró arañarle, con una de sus puntas, el brazo izquierdo, rompiendo la tela que lo cubría. Pese al agudo dolor, la mujer se lanzó contra su enemiga, ahora desarmada, buscando golpearla por el flanco derecho.

El primero de los ataques de Massen logró impactar contra las alas del aether, que entonces estaba demasiado enfrascado en su combate contra la guarda como para percatarse del hechizo. Dado el punto del impacto y la propia fuerza del hechizo, el aether notó un fuerte dolor, que le hizo detenerse un instante, desestabilizándolo, proporcionándole a los dos miembros de la guarda un momento para atacarle. Como consecuencia, y de la misma forma que había ocurrido anteriormente con la flamma, los hechizos y puñales de los hombres impactaron en el aether, obligándolo a retroceder.

Alehyss logró esquivar el ataque de la flamma, que parecía dispuesta a seguir atacarla, desentendiéndose un momento de la aether. Ya se había preparado para una nueva ofensiva cuando escuchó las palabras de la chrysos, que la hicieron detenerse en seco, con las cejas ligeramente alzadas y los labios entreabiertos, sorprendida, confuso de pronto. Fue en ese momento cuando el golpe de Massen impactó contra la aether, que había conjurado una barrera que no logró contener el ataque de la piscis, pero que sí logró restarle fuerza, salvándola así del desvanecimiento. La flamma, que hasta entonces había permanecido estática, con la mirada fija en Alehyss, sin saber qué hacer, miró entonces a Massen, frunciendo el ceño. Pero tampoco entonces atacó, sino que retrocedió un poco, sin darles la espalda ni a Alehyss ni a Massen, acercándose así a la aether, buscando cubrirla de alguna forma con su menudo cuerpo.

—¿Eres Alehyss Lester? —inquirió, apenas separando los labios. Señaló, con la derecha, a Massen, sin apartar la mirada de la chrysos—. ¿Quién es ella?

No parecía dispuesta a atacar, pero tampoco parecía desconectada de su situación por completo. Permanecía alerta, preparada para defenderse y para proteger a la aether.

—¿Dónde y cómo está él?

Detrás de su espalda, la aether las observaba con confusión, el ceño levemente fruncido y la cabeza ligeramente ladeada. Seguía temblando, seguía asustada.

A su alrededor, el enfrentamiento seguía, ajeno a la pausa de aquella zona.
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Massen Dew
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Mar Nov 18, 2014 7:44 pm

Mi ataqué contra la aether impactó en el lugar adecuado, pero una barrera creada por ella impidió que fuese tan eficaz como yo lo habría querido. De todas formas, no podía insistir en aquel momento, ya que la flamma volvía a cubrirla. No quería dejar sola a Alehyss, y no pensaba hacerlo, pero tenía muchos flancos a los que atender. Así, sin llegar a perderlas de vista, y considerando que Alehyss había ganado algo de tiempo con aquella confesión (al respecto de la cual me gustaría hablar con ella luego), las dejé estar por el momento.

Tenía al chrysos a mis pies, vigilado, tanto para evitar daños como ayudas dirigidas a él, y también para asegurarme de que no despertaba e intentaba atacar. Pero la mayor parte de mi atención se centraba en el aether. El hechizo había servido para dar algo de fuerza a la guarda, pero era un grupo mermado y no quería correr riesgos.

Dispuesta a ayudarlos, envié un primer hechizo a los tobillos del aether (esperaba que los nuevos ataques de la guarda me hicieran pasar, una vez más, desapercibida). Cayera o no al suelo, pensaba enviar un segundo hechizo a su cabeza, con el mismo fin que todos los que (hasta ahora sin éxito) había estado lanzando a sus compañeros: desvanecerlo.

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Alehyss

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Nov 21, 2014 3:49 pm

El breve silencio que llega a hacerse desde que pronuncio mis palabras hasta que recibo una reacción se me hace un tanto tenso. No puedo evitar mirar a todos lados en miradas fugaces, furtivas, esperando que en cualquier momento alguien caiga sobre mí buscando aprovecharse de mi debilidad.
Pero no es así.
No de momento.
De hecho, lo que he dicho parece haber paralizado a Dena, Dana o como quiera llamarse. Y me da una oportunidad de ataque, pero si me abalanzase ahora todo lo que ganaría sería romper el escenario que me he creado. Y es un problema, porque se me da mejor luchar que el teatro, en mi opinión.
Justo entonces llega un ataque de Massen. Quizás no sea el mejor momento para ello, pero por suerte no provoca tampoco un aluvión de ataques sobre nosotras. Temía que algo así también hubiese deshecho la ocasión.
¿Ocasión para qué?

No puedo evitar un amago de sonrisa a la pregunta de la flamma. La verdad es que, evidentemente, está informada. Resulta un tanto escalofriante esa sensación. Solo con decir que estoy en estado ya sabe mi nombre. Me hace sentir algo incómoda. El hecho de que me conozcan, quiero decir. Al fin y al cabo es un riesgo para mí.
Hubo un tiempo en el que podía mantenerme a salvo a ese respecto.

-Así es -murmuro, sin embargo, sin alzar mucho la voz, pero permitiendo que ella me escuche. Ladeo ligeramente el rostro para mirar a Massen cuando la señala, en un gesto rápido-. Es una compañera -digo, sin más, volviendo a mirarlas a ambas, seria, en una tensión que me permitiría atacar en cualquier momento, pero sin mostrar signos perfectamente agresivos.

No entregaré el nombre de nadie si puedo evitarlo. Ya que tengan el mío me resulta desagradable.
No sé qué datos revelar. No me importa qué signifique esta chica para Lyam. La cuestión es que es peligroso hablar demasiado. Pero este juego lo he empezado yo, así que tengo que manejarlo.
Si consigo salir de aquí con vida y por mi propio pie, con compañeros a mi lado en un estado similar, creo que sentiré que he cumplido. Pero no me vale si eso significa que buscarán datos sobre nosotros para ir a por nuestras familias, o algo semejante.

-Está bien -. Ya sabes dónde. Intento no alzar mucho la voz. No quiero que nadie más que ella, y por desgracia la aether, me escuche-. No sé si sabrá siquiera que estamos aquí-. Supongo que así se explicaría que no esté, por ejemplo-. Lo que sé es que no le gustaría que esto acabase mal. Para nadie-. Ni para ti, ni para mí, ni para el niño que supuestamente crece en mi interior. Aunque solo de pensar en la posibilidad podría llegar a ponerme algo nerviosa. No en esta situación, sin embargo. Hay otros motivos para estar alerta que la maternidad-. Estoy segura de que estarás de acuerdo.

Lanzo una fugaz mirada a la aether. Me extraña que de verdad parezca tan débil. Sigue pudiendo sorprenderme, claro, pero desde que la juzgué por primera vez, pensando que quizás ocultase una fuerza terrible, ha, de hecho, demostrado que en principio su apariencia no engaña.
Pero no es así con el piscis que se enfrenta a Polka. Y el resto de mis compañeros parecen en problemas. Hemos perdido a la mitad de los refuerzos...

Quizás consiga ganar, al menos, un poco de tiempo mientras hablo. Si Massen puede apoyarlos e, incluso, ayudar a reducir a uno o dos de los adversarios que nos quedan entonces puede que sí salgamos bien parados.
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Elektra

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Mar Nov 25, 2014 7:27 pm

A pesar de tener los guantes sentía las manos desnudas, me faltaba algo que acababa de dejar pasar. Una vez más, la oscuridad me impedía contemplar el panorama que estaba sufriendo. Una vez más, estaba en peligro, y debía buscar una estrategia para seguir con vida.

Quedarme quieta era la última de las opciones, en mi estado lo último que debía hacer. El primer objetivo era recuperar la visión. El segundo, si podía, a Jaogín. Estaba rodeada por dos lados de mis propios muros, aunque no llegaban a juntarse, dejando una pequeña rendija en lo que era la esquina, por la que esperaba poder pasar sólo yo -y no ella-. Tenía bastante claro dónde estaban, porque era lo que había visto justo antes de que la caeruleus me cegase. Me acerque de espaldas hacia la esquina. Tenía que ponerme en el peor de los casos -que ella estuviese en frente de mí acercándose-. Me aseguraría entonces de colocarme en la esquina e invocar de nuevo un Pervatia. Conocía bastante bien, el anchor de las barreras que creaba, y si no había calculado mal, la barrera impediría el paso de la caeruleus. Aún así, intentaría escabullirme lo más rápido posible por el hueco de la esquina.

Con un poco de suerte ya habría recuperado mi visión y podría buscar a Jaoguín. Si sintiese algún peligro o al recuperar la vista me viese en peligro, lanzaría instantáneamente un Baadha que me protegiese del peligro.
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Inger

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Mar Nov 25, 2014 9:24 pm

A pesar de mi velocidad, no logré esquivar el hechizo. Al notarlo contra mi pecho sentí cómo se me iba el aire durante un segundo, y retrocedí, buscando recuperar el aliento, alejándome durante un instante de lo que ocurría a mi alrededor, un poco desorientada. No pude evitar preguntarme cuánto me hubiese dolido de no haber contado con la capa, pero no tuve tiempo para darle alguna respuesta a mi propio pensamiento, pues al momento la claritas lanzó un nuevo hechizo seguido de un puñal. Mi mente reaccionó con toda la rapidez posible, y busqué apartarme, veloz, desplazándome hacia la izquierda, cubriéndome el pecho al mismo tiempo con el brazo libre.

En otra ocasión, probablemente hubiese intentado atacarla yo misma con magia, pero resultaba evidente que ella era más veloz y mejor maga que yo, y me preocupaba más evitar su puñal, ya no tanto el hechizo, que conseguir golpearla.
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Mar Nov 25, 2014 9:59 pm

La velocidad de la caeruleus sirvió para desviar el impacto de los ataques de la claritas, pero no fue suficiente como para que estos no acabasen golpeándola. La cercanía existente entre ambas muchachas, unida al segundo de desestabilización de la caeruleus y a la velocidad de reacción de la claritas, fue suficiente para que tanto hechizo como puñal se clavasen en su vientre, a la derecha, cerca del costado. La claritas sonrió entonces, satisfecha, mostrando todos los dientes, y al verse sin una adversaria se tomó un segundo para observar a su alrededor, buscando como una depredadora. Vio al aether contra los guardias, a la flamma frente a la chrysos, y a pesar de que le sorprendió la tranquilidad, la calma y quietud en la que su compañera se había sumido, pronto descubrió algo que captó su total atención.

De los hechizos de Massen, solo el primero llegó a impactar contra los tobillos del hombre, logrando desestabilizarlo y dándole así una nueva oportunidad a la guardia para cargar contra él. El hombre logró defenderse de una parte de ellos, pero de nuevo, varios de los proyectiles de los hombres lograron golpear su cuerpo, arrancándole un gruñido. No fue suficiente, sin embargo, para tumbarlo, aunque al responder a las ofensivas de sus enemigos uno podía entrever cierto cansancio. Buscando terminar con rapidez de alguno de ellos, el aether volvió a arrojarle un hechizo a Follow, al que el hombre entendió como el más débil de los tres enemigos que tenía ante él, haciendo que este se desplomase.

El segundo de los hechizo de la piscis fue detenido por la claritas, que con la mayor velocidad posible se interpuso entre el ataque y el hombre, conjurando una barrera endeble por el poco tiempo de reacción que tuvo para hacerla que sin embargo sí sirvió para reducir la potencia con la que el aquaerum impactó en su propia cabeza. La mujer pareció desestabilizarse un segundo, pero pronto se preparó para iniciar el combate contra la muchacha, aferrando con fuerza un nuevo puñal y amagando con lanzarlo.

Al ver las defensas de la parvus, la caeruleus se detuvo en seco y aguardó, planteándose qué hacer, todavía con el arma fuertemente asida y la mano libre dispuesta para conjurar algún hechizo. Por el rabilo del ojo, vio mover a su adversaria, que ya había recuperado la visión y que parecía dirigirse hacia el tridente. Veloz, la mujer se volvió hacia ella y lanzó un nuevo garves, volviendo a cegar a la parvus, y acto seguido, envió un Echnâ a la cabeza de la parvus, buscando desvanecerla.

La flamma no parecía tener intenciones de atacar a Alehyss, al menos no de momento. Se mostraba, aunque preparada para defenderse, atenta a sus palabras, y sus ojos apenas se apartaban de la muchacha, a la que parecía examinar. Detrás suya, la aether miraba a su alrededor nerviosa, sin saber qué hacer, pero a la flamma parecía no importarle.

—Lo que dices es gracioso teniendo en cuenta que nosotros no somos los que han iniciado esto —respondió, seria. Torció una sonrisa—. Por otro lado, probablemente sí sepa que estáis aquí. —Parpadeó; ladeó la cabeza hacia la derecha—. No lo conoces tanto, ¿verdad? —Se mordió el labio inferior un segundo—. Aunque coincido en que no él querría que las cosas terminasen mal para ti, ni para tu compañera la niña ni para mí, por qué no incluirme, te sorprendería saber cuántas de las personas que están aquí dentro le importan menos que nada.

Le temblaban los dedos, y los labios y la voz, aunque se esforzase por ocultarlo, también. Tragó saliva, se mordió el labio inferior.

—No quiero hacerte daño. Ni a ti ni a la niña. Pero si vuelve a atacarnos, ten por seguro que lo haré. —Inspiró—. ¿Tú qué quieres, qué haces aquí? ¿Vas a atacarme?
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Massen Dew
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Miér Nov 26, 2014 2:39 pm

De nuevo, los ataques ayudaban a la guarda, que atosigaba al aether sin conseguir tumbarlo. Sus fuerzas, de todas formas, debían estar mermadas debido al continuo de ataques; se había enfrentado a Follow en solitario, combate del que no tenía detalles, pero sí sabía que había recibido un buen número de ataques tanto por mi parte como por la de la guarda después de eso.

En cualquier caso, aquello dejó muy pronto de ser asunto mío, y me vi obligada a centrarme en un nuevo enemigo: la claritas de Inger que, comprobé de un vistazo, no estaba en las mejores condiciones. No perdí tiempo contra la claritas; necesitaba aprovechar su momento de inestabilidad para atosigarla y marcar el ritmo del combate.

Dirigí, pues, un primer aquaerum, que hasta su intervención estaba planeado para asegurar que el aether quedaba fuera de combate, de nuevo a su cabeza. De esa forma le impediría mantenerme en su campo de visión, poniendo una preocupación mayor que mi propia figura ante sus ojos. En lo que se cubría de mi ataque, tendría un fantástico momento para lanzar otro aquaerum a sus piernas que la mantuviera inestable.

-¡Inger! -llamé.

No podía desplazarme hacia ella, ya que estaba en pleno combate y custodiando al chrysos, pero era evidente que necesitaba ayuda. Si ella tenía la fuerza para acercarse a mí y cubrirme un momento, quizás pudiera curar sus heridas y permitirle unirse de nuevo al combate. Pude ver caer a Follow un poco por detrás de la claritas, pero ni podía acercarme a él en aquel momento ni estaba segura de su estado. Confiaba en que la guarda pudiera encargarse del aether por el momento.

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Elektra

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Jue Nov 27, 2014 3:13 am

Lo sabía, no sería tan fácil alcanzar a Jaogín. Lo tenía ahí delante y no permitiría la retirada llegada a ese punto. Sus intenciones eran claras -las de siempre, de hecho-. Antes de perder la vista, me lancé hacia mi tridente sabiendo que el traje que llevaba amortiguaría un poco más mi caída -de todos modos nunca me había dolido demasiado caerme, menos cuando había alguien para presenciarlo-. Acto seguido, preparada para cualquier ataque, invoqué un nuevo Pervatia con mi mano izquierda, cualquier barrera entre nosotras era bienvenida.

En cuento asegurase a Jaogín entre mis manos -intentando hacerlo lo más rápido posible- saldría corriendo hacia atrás, deshaciendo el camino y guiando mi camino con la mano vacía, ayudándome de la barreras de piedra. Me colocaría esta vez en la esquina por la que había escapado, sin llegar a adentrare en ella -sólo necesitaría recupear la visión-. Un segundo Pervatia entonces volvería a cercar el camino. Si la caeruleus quería enfrentarse a mí, tendría que dar un largo rodeo para llegar a mí, y yo estaría allí, esperando, porque cualquier señal de su presencia serviría como detonador para lanzar a Jaogín contra ella. A ver si esta vez lograba herirle una pierna, o atravesarle el estómago. Cualquier cosa para ralentizarla estaba bien.
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Alehyss

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Jue Nov 27, 2014 10:18 pm

Al menos esto me da la posibilidad de pensar con frialdad, de contemplar lo que sucede y poder trazar algo que sirva en mi cabeza. Aunque, por desgracia, diría que eso tampoco está siendo muy eficiente. Porque si me muevo, si doy órdenes de ataque, si hago cualquier cosa que implique una ofensiva contra nuestros enemigos, Dena lo sabrá, y entonces volverá a atacar. Y será una cosa más a tener en cuenta.
Al menos por ahora puedo tener controlados sus ataques y avisar a tiempo si los retoma o hace algo sospechoso.
Supongo que será mejor tirar por ahí... No quiero haberme puesto a charlar en vano.

Me mantengo serena. Es lo mejor que puedo hacer. Aunque no es la situación que más lo facilita.

-No le veo ninguna gracia -comento, respondiendo a sus palabras completamente seria. Es evidente que ha sido una forma de expresarse, pero no me importa-. Nosotros solo hemos hecho una incursión, pero actuamos en reacción a vuestros actos. No trates de atribuir la culpa a otros.

No respondo a su pregunta sobre Lyam. No me importa si lo conozco tanto o no. La cuestión es que ella actúa como si yo fuese sincera. Que siga pensándolo. Eso está bien. Mientras pueda tirar por ahí creo que puedo ser suficientemente útil.
Aunque, obviamente, no puedo confiar yo misma en ello. Bastante me arriesgo, en mi opinión, mostrándome relativamente vulnerable, visible.

-Yo he venido aquí en una misión -. Hablo rápido, no quiero perder un segundo. Tampoco alzo mucho la voz para evitar que nos oigan los que nos rodean, aunque en general parecen bastante ocupados-. Me gusta cumplir con mi objetivo, pero por encima de ello está mi seguridad. No soy tan noble como para sacrificar mi vida por un encargo. Y tampoco quiero hacer nada que Lloyd me pudiese echar en cara-. Mantengo la serenidad. No puedo dudar. Aunque no me llevo una mano al vientre porque creo que ya quedaría sobreactuado.

Oigo el grito de Massen. Al desviar fugazmente la mirada puedo entrever a Inger. No puedo pararme en ella, pero es evidente que a cada segundo que pasa las cosas empeoran.
Tenemos más bajas que ellos.
Y Polka... Polka no parece estar ganando ventaja, tampoco.

-No te atacaré porque tengo mucho que perder tanto si me atacas como si mueres -declaro finalmente, con firmeza-. Pero protegeré a mis compañeros y a mí misma. No me voy a cruzar de brazos mientras muere nadie.

Debo mantener la tensión, pese a todo. Porque que se muestre así no implica que ella no vaya a atacar. Y tengo que estar preparada para reaccionar.
Tiene que verse. Ella tiene que notar que estoy preparada.
Esto no es una charla amistosa, desde luego.
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Miér Dic 03, 2014 9:33 pm

La velocidad de reacción de Massen sirvió para que sus dos ataques impactasen contra su enemiga, que no tuvo tiempo para conjurar una barrera lo suficientemente fuerte como para defenderse; la desestabilización que el primero de los aquaerums le provocó a la claritas también sirvió para que Massen acertase con su ataque, al verse su enemiga desorientada durante unos segundos, mermadas así su velocidad y agilidad. Los dos ataques de la piscis no sirvieron, sin embargo, para tumbarla, y después de que el segundo aquaerum rompiese la endeble barrera que había formado, la claritas lanzó un débil Dhill öh hyo contra la piscis, probablemente buscando detener las ofensivas de Massen.

Pese a su falta de visibilidad, Elektra optó por continuar su carrera hacia el tridente, logrando hacerse con él. El hechizo de la caeruleus, pese a todo, impactó con fuerza en su cabeza, pero no fue suficiente como para que la parvus perdiese el conocimiento. Acto seguido, Elektra conjuró un pervatia, protegiéndose de cualquier otro posible ataque, y la caeruleus se detuvo, tranquila, preparada para una nueva ofensiva, a que su enemiga decidiese moverse. En cuanto saliese de detrás de la pared, le lanzaría un nuevo Echnâ. La caeruleus mantenía el semblante calmo con el que había iniciado el combate, y más que buscar terminar rápido con su enemiga, parecía estar probándola, estudiando sus habilidades.

Mientras tanto, el aether, aunque cansado, parecía estar ganando poco a poco terreno a la guardia. Los dos hombres, que anteriormente ya se habían enfrentado a la flamma, no estaban en sus mejores condiciones; los daños y el cansancio eran evidentes, y los ataques que se sucedían iban perdiendo potencia lentamente. Dos fuertes Kha'Ze lanzados por el aether sirvieron para tumbar a uno de los hombres, dejándolo solo contra un único hombre, que, al igual que él, resollaba, agotado.

—¿Y cuáles son nuestros actos?—preguntó la flamma, con voz temblorosa pero agresiva, frunciendo el ceño. Se mordió el labio inferior un segundo antes de responder, tal vez buscando terminar el temblor—. ¿Acaso lo sabes?

Apretó la mandíbula.
Pese a su tono de voz, a la atención que le prestaba, a la tensión con la que la observaba, la flamma no parecía tener intenciones de atacar a Alehyss, sino que parecía interesada en sus palabras. No interrumpió a Alehyss de nuevo, y esperó a que la chica terminase de hablar para decir, con la misma velocidad con la que la chrysos había hablado, lo siguiente:

—No quiero atacarte. Pero al igual que tú protegeré a mis compañeros. —Parpadeó varias veces, rápido—. No deberíais haber venido, no deberíais estar aquí. —Tragó saliva—. Estáis perdiendo; vais a perder.

La miró un segundo, en silencio; los labios y las manos le temblaban, y sus pupilas se movían con rapidez, nerviosas, tal vez.

—Prometo no haceros nada, prometo dejaros escapar si dejáis al chrysos aquí. —Alzó un poco las cejas—. Pactemos. No quiero hacerte nada.

Sonaba extrañamente sincera.
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Miér Dic 03, 2014 9:54 pm

Aún a pesar de mis constantes ataques, la claritas hizo amago de intentar mantenerme el ritmo, cosa que no pensaba permitirle. No hubo pausa entre los que vi acertar y los que siguieron, ya que no tenía un instante que perder. A la esfera de luz que me envió respondí con mi siguiente aquaerum, el que, de nuevo, iba a dirigir contra ella. Si lo interceptaba, vista su capacidad mágica, era poco probable que consiguiera llegar hasta mí.

Con la otra mano, prácticamente al momento, invoqué un nuevo aquaerum hacia su cabeza, de nuevo tratando de dejarla fuera de combate. Lo hice todo en movimientos rápidos, segura de lo que hacía, ya que llevaba repitiendo la misma estrategia desde el comienzo de la batalla. Y pensaba insistir hasta que funcionase. Mi intención era seguir con aquella línea de ataques hasta que consiguiera dejarla fuera de juego; después de todo, era evidente que había conseguido, hasta el momento, romperle el ritmo.

Inger no contestó a mi llamada, lo cual dejaba su estado en condición dudosa. En aquel momento, sin embargo, no podía ocuparme de ella. Todo lo que podía hacer era seguir atacando a mis enemigos hasta deshacerme de ellos, y entonces ocuparme de mi compañera.

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Dom Dic 07, 2014 11:59 pm

Cada vez percibo menos movimiento de nuestra parte. La tensión crece. Como lo que estoy haciendo no funcione habré perdido un tiempo muy valioso que podía haber pasado ayudando a mis compañeros. Sin embargo, consigo evitar temblar, y la única agitación de mi respiración o pulso es la habitual de una situación como esta.
Ella parece en desventaja a ese nivel, porque ella sí tiembla. Pero, de nuevo, eso no me garantiza absolutamente nada. Lo que me ha demostrado no se anula con temblores.

-¿Crees acaso que importa que lo sepa o no? -contraataco, con firmeza-. ¿No es evidente para ti que lo que haces va en contra de lo legal? ¿Te sorprende ser perseguida, acaso?

"Estáis perdiendo. Vais a perder."
No necesito mirar a mi alrededor otra vez para ver lo evidente. De momento Elektra aguanta, pero Inger ya ha caído. Massen no aguantará sola apoyando a todos. Y yo tampoco puedo dar la espalda a unos para atacar a otros. Nos superan en números, y por muy presuntuosa que quiera ponerme siempre he sabido que yo sola no puedo hacer frente a tantos enemigos. Y menos cuando ya me he revelado, cuando no puedo ir furtivamente por detrás.

-Cuando la gente se ve en peligro de muerte puede hacer verdaderos estragos -siseo, manteniéndome tensa, alerta-. Quizás nos veas débiles, pero estoy segura de que todavía podemos plantar cara un rato más. Y mientras tanto el edificio será rodeado. Solo éramos la avanzadilla. ¿Crees acaso que mandarían a tan pocas personas sin tener un seguro de que habría forma de deteneros si esto salía mal?

Necesito generar presión antes de que la suya pueda conmigo. O con los míos, más bien. Inger está mal, Follow está mal. El resto estamos.

Su pacto me hace ver una salida, claro. Pero no es tan simple como eso. Tenemos varios heridos con los que cargar. En cuanto les diésemos la espalda podrían matarnos, capturarnos. No es un trato que se pueda aceptar con total confianza.
Aprieto la mandíbula un momento.

-Pero yo no quiero morir para que se active el plan B en el que entran y os masacran -declaro, con tono sereno-. Nos llevaremos al chrysos. No vamos a hacerle nada, no vamos a herirlo. Lo hemos salvado, pero necesita más atención médica de la que hemos podido darle. No debe de ser más que un novato, ¿verdad? Nadie será duro con él, pero contentará lo suficiente como para que no vayan tras vosotros. No habrá bajas -murmuro, manteniendo la serenidad, con tono veloz, apremiante, sin apartar los ojos de los suyos-. Brontë no solo cuenta con guerreros. Los líderes nos respaldan -termino diciendo.

Si se niega aún tengo una última baza, aunque con ella la tasa de éxito será menor. Lo principal es sacarnos a todos con vida, aunque se sacrifique la misión.
Es mi máxima. No me gusta cargar con la muerte de compañeros. Me gusta menos que el fracaso.


FdR- Siento la tardanza, se me cruzó el noken por el medio ):
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Miér Dic 17, 2014 1:29 pm

Apreté la mandíbula fuertemente, la cabeza me retumbaba por todos lados, había recibido un golpe bastante contundente, pero no iba a dejarme vencer.

- Tûriètt - susurré para mí misma, aplicando el hechizo con la mano que tenía libre.

Había logrado aferrarme a Jaogín de nuevo, necesitaba pensar en algo nuevo. Mi estrategia anterior se había visto arruinada por culpa del golpe, y lo único que escuchaba en esos momento eran voces las cuáles no alcanzaba a entender.

La caeruleus ahra mismo estaba rodeada por mis pervatias, tal vez si lograse... Preparé a Jaoguín para ser lanzado en cualquier momento al mismo tiempo que me levantaba del suelo y, sin pensarlo ni un segundo más, corrí hacia el único lugar por el que podía atacar a la caeruleus, sólo necesitaría medio segundo para caalcular dónde lanzar mi tridente, ella no tenía muchos sitios para escapar. Justo después de mi lazamiento, un cuarto pervatia cerraría el cuadrado, y la dejaría encerrada - y quizás atravesada también-.
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Dic 19, 2014 1:49 am

El primero de los aquaerum de Massen sirvió para detener el débil ataque de la claritas, aunque no fue capaz de impactar en la muchacha. Tampoco el segundo llegó al objetivo deseado, sino que esté golpeó uno de los brazos de la claritas, quien, al ver venir ambos conjuros, había convocado una barrera incapaz de soportar los aquaerum y se había cubierto la parte frontal cabeza con el brazo izquierdo, desplazándose a su vez hacia a un lado, evitando de esta forma que el impacto del hechizo la afectase tanto como el anterior. Inmediatamente después, la claritas intentó una nueva ofensiva, esta vez empleando uno de sus puñales, el que lanzó con la derecha hacia la cabeza de la piscis, en lugar de la magia.

El ataque de la caeruleus, que durante el tiempo que Elektra estuvo escondida detrás de las paredes se mantuvo atenta a cualquier movimiento, impactó en la cabeza parvus, desestabilizándola y haciendo que la trayectoria que su tridente tomaba no fuese su deseada. El arma de la muchacha no llegó a impactar en su enemiga, pero la parvus sí logró crear la barrera que cerró el cuadrado donde tanto la caeruleus como Jaoquín quedó encerrados. La caeruleus, sin embargo, no parecía preocupada, y nada más verse encerrada comenzó a lanzar una serie de hechizos contra los muros, buscando romperlos.

El combate del guarda y el aether llegó a su fin cuando este último logró tumbarlo con un nuevo Kha'Ze. Pese a la victoria, el hombre no parecía aliviado, y en su semblante, cansado, se podía apreciar cierta preocupación. Al verse sin enemigos, el hombre miró a su alrededor, buscando a sus compañeros, topándose entonces con la flamma y la aether, que se mantenían quietas, cerca de Alehyss.

—¿Y tú crees que no lograríamos escapar de todos esos hombres? ¿Crees de verdad que no seríamos capaz de vencerlos? —La flamma había alzado el tono, y con él el temblor de su voz. Pese a todo su cuerpo mantenía esa tensión, esa agresividad con la que había iniciado su conversación con la chrysos—. ¿Que no sabemos cómo movernos por la ciudad, que no sabemos cómo huir de aquí? ¿En serio crees no lo lograríamos?

Frunció el ceño.

—¡Mira a tu alrededor! Te estoy dando la oportunidad de dejaros ir de aquí a todos vosotros con vida. No hemos matado a nadie; si aceptáis, podréis iros.

La miró fijamente. Al escuchar las siguientes palabras de la chrysos, dejó ir una risa despectiva.

—¡Oh, claro! No le haréis nada. ¡Eso dicen todos! —Negó con la cabeza—. No, no podéis llevároslo. Es nuestro: nosotros lo curaremos. Dejad al chrysos con nosotros. Nadie os hará nada —repitió. Parpadeó—. Lo prometo. —Hablaba, de pronto, con un tono de voz mucho más bajo, y casi parecía suplicar—. Por favor. No quiero hacerte daño.

A unos metros de ellas, el combate entre Polka y el piscis parecía estar acercándose también a su final. El piscis, a pesar de los esfuerzos, parecía estar ahora arrinconando a la guarda, que se defendía como podía de las constantes ofensivas del hombre.
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Massen Dew
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Dic 19, 2014 10:52 am

Por más que intentase acortarlo, parecía que la única opción era un combate de desgaste para aquella mujer. Ver el campo de batalla en tan malas condiciones a mi alrededor, en lugar de desmoralizarme, me servía para aunar fuerzas, con aquella extraña disposición a suplir todo lo que no pudieran hacer otros.

Mis movimientos seguían buscando velocidad y precisión por encima de todo lo demás. Cuando, pese a mis esfuerzos por atosigarla, lanzó el puñal hacia mi cabeza, sencillamente me agaché y, en el mismo gesto, lancé el aquaerum con el que pensaba seguir golpeándola. Si no llevaba mal las cuentas, dos habían estallado en su cabeza (que había demostrado una dureza encomiable), uno había golpeado sus piernas y otro acababa de impactar en el brazo. Dada mi nueva postura hacia el suelo y que no tenía tiempo ni intención de ponerme a hacer virguerías, lancé con rapidez el siguiente de nuevo contra sus rodillas, sin intención de darle tregua.

De mi otra mano, apenas un momento después, salía otro aquaerum, discreto y veloz, en dirección a la cabeza del aether, que parecía no saber muy bien qué hacer después de quitarse a la guarda de encima. Dada mi posición, la trayectoria del hechizo era clara, en una diagonal ascendente, buscando tumbarlo. No parecía que le hubiera sentado bien enfrentar a tantos enemigos a un tiempo.

Aunque, por supuesto, mi objetivo principal era la claritas, a la que pensaba seguir hostigando.

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A Ciudad Nevada.
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