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 A Ciudad Nevada.

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Alehyss

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Dic 19, 2014 12:22 pm

Ella parece pretender estar muy segura de sus palabras. Sus comentarios me resultan algo prepotentes, aunque supongo que ambas podemos jugar al los faroles. De todos modos podría devolverle las preguntas. "¿Crees que podrías escapar de un líder de Brontë?, porque esos son nuestros refuerzos.", o quizás podría mencionar a Madame, que seguramente tenga seguidores capaces de moverse entre las calles de la ciudad sin demasiado que envidiar.
Pero no lo hago. Creo que si llevase hasta ahí el farol y saliese mal no sería capaz de salir de él. Si me provocase y me invitase a mostrarle cómo los líderes vienen en nuestra ayuda no podría cumplir con ello. Y ni siquiera Polka parece ahora en na situación muy positiva.
Quizás actuar por mi cuenta no esté bien. Recuerdo aún el problema que casi ocasiono en Ignis por precipitarme, y las palabras del líder Darvenwish. No obstante, la guía de hoy parece menos capaz de protegernos. Y ya han caído algunos.

-De acuerdo -digo finalmente, sin parpadear, sin dejar de mirarla, manteniendo la tensión-. Haz que se detengan.

Hago, mientras tanto, un gesto a Massen, buscándola furtivamente, llamando su atención. Le dedico entonces un gesto de advertencia, mostrándole un momento la palma extendida, aunque no digo nada, como indicándole que se detenga un instante. Aunque no que baje la guardia.
Elektra está más lejos, pero tampoco parece estar asediando de la misma forma, y también quiero que ellos cedan.

-Necesitamos llevarnos a los heridos -murmuro, tensa.

Esto es delicado. Hay demasiada gente herida como para que los que están bien los carguen, por lo que lo mejor sería sacar primero a los más graves y que alguien se quede en último lugar para encargarse del que esté en mejores condiciones para asegurar que los primeros tienen tiempo de salir. Arriba debería haber guardias, todavía. Ellos podrían encargarse de llevar a los heridos a un lugar seguro incluso si no saliese todo lo bien que se espera, pero lo principal es dejar a salvo al mayor número de activos posible.

-Yo me llevaré al último. Dejaréis un espacio entre vosotros y nosotros para que podamos proceder, y no lo abandonaréis hasta que el último haya salido. Yo seré la última.

No les daré la espalda mientras el resto recoge a los heridos. Me encargaré de advertir a mis compañeros si alguno se mueve o realiza alguna acción sospechosa, para evitar que simplemente acaben con nosotros mientras no estamos atentos. En cuanto hayan salido todos, saldré yo.
A ver si respeta eso que dice de que no quiere herirme.

Al menos, si al final decide traicionar su promesa, solo yo saldré mal parada, y habré dado tiempo al resto de salir.
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Elektra

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Lun Dic 22, 2014 5:50 pm

Otro golpe... Ugh... Me llevé la manó a la cabeza, que volvía a estar desnuda de nuevo -la mano- al haber soltado a Jaogín. Me estaba cansando, quizás aún no estaba preparada para combatir contra esa mole. Mis ataques físicos no lograban alcanzarla, y mi magia no era lo suficientemente fuerte.

El crujir de la piedra de mis muros era ahora lo único que escuchaba, además de los ruidos que hacían el resto de mis compañeros. Alehyss y Massen seguían en pie, era lo único que podía ver, porque no quería distraerme.

- No te resultará tan fácil escapar - solté el comentario con una cara risueña, no confiaba para nada en mis Pervatias, y ni si quiera pretendía que me escuchase la caeruleus, pero no podía darle el lujo de saber que se me habían acabado las armas por ahora. Si al menos pudiera coger a Jaogín.

Detrás del Pervatia que la caeruleus estaba intentando tumbar creé otro, esfrozándome para hacerlo un poco más largo, para que el agujero que quedase al derrumbarse la primera no le permitieseescapar con tanta facilidad.

Me giré entonces al escuchar a Alehyss, ¿qué había pasado? ¿Nos íbamos ya? Volví a mirar al muro de piedra, escuchando el crujir tan particular de la piedra. Fuera como fuera, debía mantenerme en guardia hasta el final.
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Narrador

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Miér Ene 07, 2015 8:05 am

Ambos ataques de Massen impactaron en sus objetivos, provocando dos reacciones diferentes. Así, mientras la claritas se encogió hacia delante, al tiempo que retrocedía unos pasos, el aether, que durante un instante había bajado la guardia tal vez por la fatiga o por la extrañeza al ver a su compañera flamma hablar con el enemigo, cayó sobre su costado derecho en el suelo, soltando un fuerte quejido. Al escuchar a su compañero, la claritas, notando aún las rodillas doloridas, volvió la cabeza hacia él, gritando, al tiempo, el nombre del hombre; su gesto se había transformado en uno de irreprimible preocupación, y movida por ella, envió un Stráritas hacia Massen, lanzándose al momento hacia su compañero, sin esperar el resultado de su ofensiva ni respuesta a su propio grito.

Dentro de la jaula de tierra, la caeruleus seguía intentando romper las murallas que ahora se alzaban alrededor suya. Sus hechizos se sucedían sin descanso, encadenándose unos tras otros contra un mismo punto de la pared, fuertes, logrando dibujar grietas en la primera de las superficies, y solo se detuvieron al escuchar la voz de la claritas. Fue tan solo un segundo de pausa, no obstante, y tras él, sus hechizos se volvieron más agresivos, su expresión se llenó de pronto de una rabia no vista antes, y un grito exasperado salió de su garganta.

En la zona más próxima a la entrada, Polka se veía arrinconada, retrocediendo cada vez más, acercándose más a la pared que tenía detrás, mientras se defendía de las consecutivas ofensivas del piscis rival, al que, salvo por las contadas ocasiones en las que dirigió una rápida mirada a la puerta de entrada, no perdía de vista. No obstante, ambos parecían cansados: sus respiraciones eran irregulares y sonoras, sus movimientos resultaban más toscos que antes, y en el caso de Polka, su magia parecía menos poderosa que al inicio de combate, mostrándose las barreras más endebles y los escasos conjuros ofensivos más básicos. En un momento dado, el rival aprovechó un mal movimiento de la piscis para golpearla con fuerza, haciendo que la mujer cayese al suelo. Fue entonces cuando la claritas corrió hacia el aether, y también cuando la flamma, obedeciendo a las palabras de Alehyss, se volvió hacia los suyos; la joven aether, a su espalda, clavó entonces sus enormes ojos azules en Alehyss, confusa, asustada, pero con un rastro de desconfianza en el gesto.

—¡El combate se ha terminado! ¡Basta! —gritó la flamma, alzando su temblorosa voz aguda por encima del resto. Sus ojos se posaron durante un segundo en la figura del piscis, que se había vuelto al escuchar la voz de su compañera; Polka, desde el suelo, también la observaba con los ojos entrecerrados. A su vez, los ruidos dentro de la prisión de tierra cesaron, también, y dentro de ella, la caeruleus frunció el ceño, alzando la vista hacia donde, al otro lado, estaba la flamma.

Dena tragó saliva, bajando un poco la cabeza, sin apartar, pese al sutil temblor que la recorría, la vista del piscis.

—Dejad que se vayan. Luego nosotros nos iremos, sin bajas —continuó. Las pequeñas convulsiones de su cuerpo parecían ser el único movimiento de la sala, de pronto sumida en una tensa quietud—. Hemos llegado a un acuerdo. Si todos lo seguimos, no habrá nada que lamentar.

Había, pese a su aspecto pequeño y frágil, que parecía anunciar una fuerte ruptura, cierta firmeza en la muchacha, un rastro de liderazgo tanto en su voz como en su mirada, fija en el hombre que, desde el otro lado de la sala, la observaba, aun con irregular respiración, con extraña calma.  

El primero de los golpes vino del interior de la prisión de piedra, y logró formar una nueva grieta en la superficie; el segundo, un fuerte Nargüen, desde el suelo, impactó en las piernas del piscis, haciéndolo trastabillar. El tercero y el cuarto nacieron de la propia puerta, de las manos de dos nuevos guardias llamados por la piscis, y golpearon el cuerpo de la flamma, haciéndola encogerse sobre sí misma. El quinto salió de las manos del piscis rival, y sirvió para que la líder de la guardia quedase definitivamente inconsciente al chocar contra este contra su cabeza. El sexto brotó de las manos de la propia flamma, y golpeó a los dos nuevos guardias.
El combate se ponía en marcha de nuevo, pero ahora los guerreros contaban con una ventaja: a pesar de las bajas en su propio equipo, ahora contaban con refuerzos, con un caído y con un rival lo suficientemente agotado en el otro bando. Además, fiel a lo que había dicho, la flamma no parecía tener intención de atacar al menos a uno de los guerreros de Brontë, y avanzaba, asiendo con la mano libre a la aether, buscando salir del lugar.

fdr. no sé si estará muy bien escrito, pero la idea es que todo, hasta que la claritas lanza el hechizo&corre y la flamma habla, sucede al mismo tiempo.
*tenéis más acciones en este turno porque todos han tenido más acciones en este turno.
*en caso de que alguien quiera mencionarlo, el nombre del aether es guillem.
*lo creáis o no, se está terminando de verdad, I promise.
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Massen Dew
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Miér Ene 07, 2015 1:20 pm

En aquella ocasión, ambos hechizos dieron en el blanco. Cuando vi que el aether caía por fin al hostigamiento, mi cuerpo reaccionó automáticamente hacia la claritas, lanzando un aquaerum a su cabeza cuando ella se volvía a llamar a su compañero. Fue lo último que pude hacer antes de, un momento después, una luz cegadora me obligase a soltar un gemido y cubrirme los ojos con el brazo, en un intento vano de huir del hechizo, que hacía que me dolieran los ojos.

Viéndome inválida por un momento, me eché al suelo para cubrirme con el chrysos; era lo más seguro que podía hacer en mi situación, hasta que tuviera información suficiente para ponerme en marcha de nuevo. Pude oír hablar a alguien mientras estaba ciega, y cuando alcé la vista de nuevo encontré cierta quietud en el ambiente. Miré un momento a Alehyss, y luego a la flamma y al resto, reubicando la localización de cada uno. ¿Qué acuerdo? ¿Quién había llegado a ningún acuerdo? Volví la vista hacia Inger, preguntándome si tenía alguna oportunidad de llegar hasta ella y cerrar su herida. También busqué a Follow, aunque parecía evidente que no podía hacer nada por él; no tenía ninguna herida que yo pudiera cerrar, así que no me quedaba más remedio que dejarlo donde estaba por el momento.

La respuesta de los compañeros de la flamma me dejó claro que no había acuerdo alguno que seguir, y que tomarme la libertad de acercarme a Inger no era una opción, pues suponía dejar a mis compañeros con una unidad menos frente a unos enemigos que no parecían ponerse de acuerdo para detener el combate. La irrupción de dos nuevos guardias en la sala me hizo terminar de decidir qué quería hacer.

FdR- A partir de esta parte del post tengo varias opciones dependiendo de lo que haya conseguido el primer hechizo de Massen.
-Suponiendo que el aquaerum al principio del post no ha conseguido tumbar a la claritas:


Me volví de nuevo a mi enemiga, que se hallaba junto a su compañero caído, y lancé un nuevo aquaerum contra ella, buscando aprovechar la atención que ofrecía al aether para dejarla fuera de combate. Si un hechizo no era suficiente para ello, continuaría como hasta entonces, lanzando contra ella un hechizo tras otro, aunque tratando de mantener el sentido general de la batalla. Si conseguía tumbarla, avanzaría hasta ambos para asegurar su estado, como había hecho con el chrysos, y continuar contra los que quedaban.

-Suponiendo que el aquaerum al principio del post ha conseguido tumbar a la claritas:

Una vez dos de mis enemigos hubieron quedado fuera de combate, debía servir de apoyo a quienes quedaban en pie. Debía evaluar a mis compañeros. Elektra seguía enzarzada en su combate singular con la caeruleus, así que la dejé encargarse de ello. La flamma y la aether trataban de buscar una salida. Dado que había sido la flamma la que había propuesto detener el combate y que estaba siendo hostigada por los recién llegados, que no estaban desgastados por el combate, decidí que aquella tampoco era la mejor opción.

Mi única opción era, pues, el piscis. No me hacía demasiada gracia, teniendo en cuenta que había conseguido tumbar a Polka, pero no podía permitirme dudar de mis capacidades. No me encontraba tan cansada como él, eso era evidente, y aunque también había demostrado ser mucho mejor mago que yo, tenía que intentar sacar ventaja de mi estado. Quizás no pudiera tumbarlo como a sus compañeros, pero tal vez consiguiera hostigarlo hasta que considerara que le convenía más buscar una forma de salir de allí, o desgastarlo algo más. Lancé, pues, un aquaerum al centro mismo de su espalda, buscando empeorar su ya fatigada respiración.

Quedaban tres soldados arriba. Si tenían las mismas capacidades que los que nos habían acompañado, dudaba que nos sirviera de mucho su ayuda, pero dado que aquel acuerdo (si de verdad lo había habido) había fallado, no tenía más remedio que continuar con el combate.

Por otra parte, la vida de mis compañeros caídos peligraba más cuanto más se alargara el combate, así que, si veía la oportunidad, debía tratar de acercarme a alguno de ellos. Aunque no podía evitar pensar que Follow era más importante, parecía evidente que era a Inger a quien debía intentar ayudar en primer lugar. Y cuanto antes. Por el momento, hice amago de desplazarme, aunque sin llegar a hacerlo. La respuesta de mi enemigo definiría lo que tenía que hacer.

FdR2- Espero que se entienda, porque me parecería lógico que no fuera así. Cualquier duda, just let me know.

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Alehyss

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Ene 09, 2015 2:49 pm

La situación sigue resultando caótica. No obstante, me mantengo firme en todo momento. Espero a lo que Dena dice, espero a lo que pase después de que hable. Massen no parece haberse detenido por mi gesto, quizás ni lo ha visto. Pero de todos modos espero a que la flamma hable para decidir cómo proceder a partir de entonces.

Dena no habla como si se impusiera, aunque lo que dice suena como lo que hemos acordado. Pero, de todas formas, mantengo los ojos en los que me rodean, examinando sus gestos. Porque durante un momento el combate ha cesado, y puedo oír las respiraciones agitadas de aquellos que interrumpen la lucha.

Pero eso no es todo. De pronto, nuevos ataques emergen. Cuando comprendo que han llegado refuerzos solo puedo pensar que no podían haberlo hecho de peor forma, en peor momento. Si he conseguido que nos dejen ir, quizás ellos consigan que nos maten de todas formas.
Polka no tarda en quedar inconsciente. Dena parece querer salir de aquí con la aether que la acompaña.

No puedo dejar que el agobio crezca. Yo no puedo perder la frialdad. Debo analizar la situación. Debo pensar, no moverme por emociones del momento.
Si me meto en la lucha es posible que lo poco que quede del trato se rompa. Si Dena vuelve al combate con la aether serán dos más. Si se van tendremos posibilidades, aunque no sé qué sucederá con el piscis que ha derrotado a Polka.
Si no me meto en la lucha ni hago nada ahora que tenemos apoyo, es posible que perdamos la posibilidad de salir de aquí. Aunque realmente todo es relativo y el resultado no se sabrá hasta que se sepa, mi obligación es seguir la opción que más posibilidades de supervivencia genere.

Inger.
Nada más quedar libre, lo primero que hago es buscar a Inger, acercándome lo más rápidamente que puedo, sin perder de vista el entorno, comprobando pulso y temperatura, sin pararme demasiado en las heridas, aunque comprobando la pérdida de sangre. Si la veo en muy mal estado, si creo que no aguantará mucho más, llamaré a Massen, que es, según creo, la más apta para tratar con heridos ahora mismo.
En caso de que de momento parezca aguantar bien, la acomodaré fugazmente en el suelo para ir junto a Elektra enseguida. La rival que tenía parece a punto de escapar del encierro que mi compañera le ha dado, y espero que mi presencia le dé la ventaja suficiente como para dar fin al combate con ella.

De todos modos, aunque esté preparada para atacar y plantar cara a todo aquel que decida atacarme, lo ideal sería evitar los enfrentamientos a partir de ahora. Que parase. Que los refuerzos nos ayudasen a cargar con los heridos, que superan a los sanos ahora mismo.
Si alguien más cae, no tengo claro cómo saldremos todos de aquí. Pero no es apropiado pensar en eso hasta que el combate cese por completo. No pienso permitir que me ataquen por la espalda mientras cargo con alguien.

No es que crea que no podemos ganar. No es que me esté rindiendo. Pero sé que el piscis y Dena son peligrosos. Si ellos deciden volver al combate es muy posible que la situación empeore.
No soy tan heroica como para arriesgar mi vida por cumplir con una misión. No tengo miedo, pero sí un fuerte instinto de supervivencia que me dice que lo más inteligente ahora es salir de aquí, mientras estemos vivos.
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Elektra

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Dom Ene 11, 2015 11:04 pm

Sonreía, había conseguido tomarme un descanso después de jugar al pilla pilla con la caeruleus, que seguía atrapada en la jaula de piedra. De vez en cuando se oía algún que otro crujido en la roca, disminuyendo así el valor de vida de mis hechizos. Entonces todo se silenció, la voz de una de las chicas enemigas pedía que todo acabara, me giré, sin dejar de mirar de reojo la jaula. Mis compañeras Massen y Alehyss seguían en pie; sin llamar la atención, me quedé ahí, esperando a que alguien actuase.

Un nuevo sonido rompió el silencio, dos de los guardias entraron en el escenario, ¡qué oportunos! El ruido, y la acción se reanudó. Por lo que a mí respetaba, debía silenciar a mi presa de una vez por todas. Me acerqué de nuevo a la jaula. Parecía que seguía atacando a la misma pared, y eso que aún quedaba otra de refuerzo -tenía para rato-.

Era hora de apretarle las tuercas a la caeruleus. Me agaché para tocar el suelo con mi mano derecha. Susurré un pervatia -así no se lo esperaría-, uno más de tantos, para que brotase dentro de la caja paredes. Esperaba arrinconarla entre dos muros, emparedarla, dejando así un espacio muy limitado entre la pared que ella estaba golpeando y la que yo acababa de conjurar -calculando más o menos su posición para no dejar mucho hueco o demasiado poco-.

Miré un segundo de lado, Alehyss se estaba acercando.
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Narrador

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Miér Ene 14, 2015 3:02 am

A pesar de la entrada en escenas de los dos guardias, los guerreros pronto pudieron ver cómo sus enemigos no tardaban en adaptarse a la situación. Aprovechando los dos efectivos hechizos que la flamma había lanzado en contra de los recién llegados piscis, el piscis enemigo lanzó él mismo otros dos, haciendo que ambos hombres cayesen al suelo; se notaba furia y poder en los movimientos del hombre, que tan pronto como vio el momento de debilidad de los guardias abandonó el lugar, sin detenerse o preocuparse por el resto de sus compañeros. Aún desde el suelo, los hombres lanzaron nuevos hechizos, dirigidos a la flamma, que de nuevo volvió a valerse de una barrera para defenderse tanto a ella como a la aether, asegurándose así la seguridad de ambas, pero desaprovechando en su avance una oportunidad para atacar a ambos hombres, que se pusieron en pie entonces.

El primero de los ataques de Massen no logró tumbar a la claritas, que aprovechó el momento en que había cegado a la piscis para correr hacia su compañero, mareada, desorientada por el golpe que había recibido, pero en pie. Durante el corto periodo de calma, la claritas se mantuvo arrodillada al lado de su compañero caído, y a pesar de que oía las palabras de la flamma, sus ojos no se apartaban del cuerpo del claritas, al que inútilmente trataba de despertar. Parecía que se hubiese olvidado repentinamente del combate, y probablemente por eso el segundo golpe de Massen impactó contra ella, con fuerza. haciendo que se inclinase hacia delante, dolorida. El siguiente de los hechizos también impactó en su cuerpo, pero tras notar el segundo, pronunció un potente clair em yack que cegó a todos los guerreros. Aprovechando la pequeña ventaja que tenía ahora, la mujer, tras entender que no podía llevarse al aether con ella, se puso en pie, tambaleándose, y comenzó a alejarse de la pequeña, a acercarse a la salida. Se mantenía en guardia; no parecía capaz de enzarzarse en un combate, sus pasos eran más torpes que antes, su respiración más agitada, y había un temblor recorriéndole el cuerpo, pero tampoco parecía dispuesta a dejarse atrapar, al menos no fácilmente, preparada como estaba para responder con hechizos defensivos o cegadores a las ofensivas que se lanzasen contra ella.

El pervatia de Elektra arrinconó aún más a la caeruleus, que pese a todo continuaba atacando a la pared de piedra que tenía delante, donde las grietas comenzaban a transformarse en pequeños huecos. Aún cuando el clair em yak de su compañera hizo efecto, la mujer continuó atacando el muro, logrando, finalmente, romperlo; le quedaba aún otro más, delante.

Alehyss se encontró con una Inger inconsciente, con un puñal clavado en el vientre, a la derecha de este, cerca de un costado; la herida sangraba, pero el propio puñal evitaba que la pérdida fuese mayor. Aunque inconsciente y sangrando, todavía parecía que aguantaría, así que la chrysos se acercó a la parvus.

Cuando los presentes recuperaron su visión, la situación apenas había variado, al ser la claritas la única que se había atrevido a desplazarse; así, la mujer se encontraba a unos escasos metros de Massen, preparada para defenderse, la flamma y la aether se mantenían a una distancia de los guardias, ambos ya de pie, y la caeruleus seguía encerrada dentro de la prisión, con una única barrera frente a ella, esta vez.

fdr. dudas, quejas y demás, ya sabéis dónde.
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Massen Dew
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Ene 16, 2015 1:56 am

Si había tenido alguna duda de hacia dónde dirigir mis acciones, cualquiera de ellas quedó disuelta en el momento en el que vi cómo las cosas se desarrollaban a mi alrededor. Por una parte, la huida del piscis suponía un problema menos del que ocuparme; ya había asumido que estaba por encima de nuestro nivel, así que verlo desaparecer era más un alivio que un contratiempo. Por otra, Alehyss había ido a ocuparse de Inger, lo cual me libraba a mí de tener que hacerlo.

Quedaba, pues, la claritas, la maldita claritas a la que no conseguía tumbar. Su ebrain aitchbrëa volvió a hacerme perder algo de tiempo, aunque cuando recuperé la vista pude comprobar que su avance no era muy rápido. Los guardias seguían en la salida, pero dudaba que fuera buena idea dejar contra ellos a la claritas, por muy tambaleante que estuviese, junto con la poderosa flamma y la aether, por débil que hubiera demostrado ser también esta última.

Viendo que a mis espaldas solo quedaban caídos, presos o compañeros, aproveché para avanzar hacia el aether y, por tanto, también hacia ella. Mientras avanzaba, lancé contra ella nuevos hechizos, tratando de frenar su avance. Dado su aspecto, no parecía capaz de resistir demasiado ya, así que hice todo lo posible por detenerla antes de que volviera a cegar a todo el mundo de forma tan molesta.

-¡Claritas, no des un paso más si quieres evitar la muerte de Guillem! -amenacé cuando había llegado a la altura del aether. Vista su reacción ante su compañero caído, quizás aquella fuera buena forma de mantenerla a mi alcance-. ¡Aseguraré la vida de los dos si te entregas, pero puedes olvidarte de volver a verlo si intentas escapar!

Entre amenazas, me esforzaba por no dar tregua. Tenía dos caídos en mi poder: el aether, en aquel momento a mi lado, y el chrysos, al que había dejado a mi espalda, no muy lejos de Alehyss. La única que seguía en pie de su grupo tras nosotros era la caeruleus, a la que Elektra mantenía atrapada, así que no parecía muy probable que perdiera a mis cautivos.

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Alehyss

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Ene 16, 2015 3:21 am

Reviso a Inger con la mayor velocidad posible. Realmente solo encuentro una herida destacar, lo que resulta un alivio, aunque sea tan grave como esta. A veces, por tener un golpe importante, una herida que a primera vista resulta muy grave y hace que uno quede inconsciente, se pasan por alto otros más peligrosos. Muchas veces una herida sangrante puede parecer más que un golpe en la cabeza, pero resulta siendo este el que causa secuelas o es letal.
No obstante, en el caso de Inger parece ser la herida de puñal la principal preocupación, aunque no esté exenta de otras heridas y cortes. Lo malo, en esta situación (y lo bueno, al mismo tiempo), es que es el el propio puñal lo que corta la hemorragia, por lo que no sería bueno arrancarlo hasta tener claro que se podrá proceder con la cura por lo que, tras tomarle una vez más las pulsaciones, comprobar el charco de sangre que delate la pérdida de la misma y poner los dedos ante sus labios para controlar la respiración decido que, realmente, no hay mucho que pueda hacer ahora. Si me pusiese a trabajar en la herida y fuese interrumpida el resultado podría acabar siendo mucho peor.

-Aguanta un poco -murmuro, apartándole un poco los mechones de la frente y apoyando la mano en su mejilla, comprobando la temperatura.

Recorro entonces la sala, seria. Elektra parece llevarlo como siempre, aunque controla la situación más que cuando yo hablaba con Dena. Massen, por su parte...
Su labor es algo que ya valoraré personalmente más tarde. No diría que necesita especial ayuda ahora mismo, pero tampoco creo que la desprecie.
Son dos menos ahora que el piscis se ha ido y el aether ha caído. Y, aunque he podido comprobar que la habilidad de Dena es grande, la claritas no parece ahora mismo en su mejor momento. Podría decir, entonces, que ahora mismo están en desventaja. La situación se ha dado la vuelta.

Me resulta extraño, por otro lado, que el piscis se haya ido dejándolos aquí. Parecía ser capaz de valerse por sí mismo para generar grandes daños. Estoy segura de que entre él y los que quedan en pie, ahora que Polka está fuera de combate, hubiesen podido, por lo menos, controlar un poco mejor la situación. Pero se ha ido. Y eso se me hace sospechoso. De la misma forma que hemos tenido refuerzos nada indica que no pueda suceder lo mismo con ellos.

Me acerco hasta Massen, sin perder de vista el entorno. Es como si debiese esperar un ataque sorpresa viniendo de cualquier sitio de un momento a otro. De camino compruebo un momento el estado del chrysos, que ya lle. Mientras ella se dirige a la claritas, yo me agacho junto al aether en un movimiento veloz, procediendo a registrarlo en busca de algún arma o artefacto peligroso que pudiese usar en caso de despertar, aunque parezca poco probable. Asimismo, el dar con ello quizás serviría para mejorar nuestra capacidad combativa ahora mismo.

En cuanto termine el registro, que procuraré hacer guiándome principalmente por el tacto para evitar tener que apartar la vista de la situación, acudiré definitivamente junto a Massen, armada, a fin de apoyarla en lo que sea necesario en caso de que la respuesta recibida no sea la esperada.
No voy a lanzarme contra la claritas sin más, pero cuento con la posibilidad de un ataque venido de ningún sitio, o con una repentina muestra de fuerza o la vuelta del piscis, por ejemplo. No quiero mantener la violencia: Inger está mal y tenemos más heridos; debemos irnos. Si Massen o yo salimos heridas, o las dos en el peor de los casos, no sé si habrá forma de salir de aquí. Podría haber gente esperando fuera.
No obstante, no dejaré a Massen sola. Si es necesario seguir con esta carnicería para acabarla, no permitiré que ella salga herida por haberla dejado sola.

Lo primordial es evitarlo.
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Elektra

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Vie Feb 06, 2015 11:48 pm

El ruido de mi pervatia destruyéndose sonaba detrás de mí, sonreí; la sorpresa que se llevaría al ver el nuevo muro...

Una luz cegadora, mierda, no bastaba sólo con los graves de la tipa esa, me giré, oí como el muro de piedra se derrumbaba. Grité un pervatia de nuevo, para que escuchase el conjuro , para que se diera cuenta de que no tenía salida.

Me giré hacia mis compañeras, sonriente. No aguantaría mucho más tiempo en este lugar.

FdR: Perdonado la tardanza y brevedad del post, lo hice desde el móvil y todavía no lo entiendo muy bien, y eso, Massen, no te enfurruñes.
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Narrador

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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   Lun Feb 09, 2015 4:56 am

La claritas se defendió como pudo de los hechizo de Massen, tratando de esquivarlas con mucha menos agilidad de la mostrada anteriormente o deteniéndolas con barreras cuando sus movimientos eran demasiado torpes como para poder apartarse. Pese a las ofensivas de la piscis, la claritas en ningún momento pareció buscar devolverle los golpes, tal vez por cansancio, tal vez porque solo estaba concentrada en retroceder, buscando la salida sin apartar la mirada de Massen, y solo se detuvo al escuchar la amenaza de la pequeña. Entonces su expresión cambió, y toda decisión y arrojo que hubiesen podido quedarle desaparecieron, dejándola estática en el sitio, quizá asustada, las manos quietas y la respiración agitada.

—No le hagas nada —terminó murmurando, y su voz, que era aguda y extrañamente dulce, sonó baja y preocupada.

A pesar del lastre que suponía proteger a la aether, la flamma seguía obcecada con no dejarla sola, manteniéndose en todo momento a una escasa distancia de ella, protegiéndolas a ambas con varias barreras que detenían sin demasiado problema los ataques de los dos guardias que quedaban ante ellas, pero que a la vez entorpecían sus planes de huida, obligándoles a avanzar con lentitud, a pararse y simplemente defenderse.

Pese a lo que Elektra pensaba, la caeruleus sí tenía, de hecho, salida, y a pesar de que le costó encontrarla finalmente logró hacerse con ella, valiéndose de una fuerte series de hechizos que impactaron sin descanso contra los pervatias que tenía ante ella, derribándolos. Una vez derribada su prisión, la caeruleus lanzó un fuerte hechizo contra Elektra, y por primera vez la parvus pudo ver algo más que suficiencia en el afilado rostro de su rival, que de pronto se alzaba frente a ella airada. La caeruleus no se detuvo entonces, y conjuró un nuevo hechizo, un Dêch que durante unos segundos sumió toda la estancia en oscuridad.

fdr. #modonarradoroff iba a escaparse de forma más /guay/ y menos /random/ pero /NADIE/ quiere volver a esperar tanto, así que me disculpe dios por esta cutrez pero BYE FRIENDS #modonarradoron.

Cuando los guerreros recuperaron la visión, se encontraron con que de los enemigos con los que se habían enfrentado solo quedaban el aether, el chrysos y la claritas, que todavía de pie frente a Massen observaba con una extraña expresión la salida que hacía escasos segundos sus compañeras, asidas por la caeruleus, habían tomado. A escasos pasos de la puerta, ambos guardias del refuerzo yacían en el suelo, inconscientes y con evidentes heridas de espada.


MISIÓN CUMPLIDA

Recompensa:

Massen.
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Elektra.
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Alehyss
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Inger
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Follow
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+3 rehenes con los que poder hablar.
+amigos en Aqua ;'D
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MensajeTema: Re: A Ciudad Nevada.   

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A Ciudad Nevada.
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