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 Mazmorras

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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Jul 17, 2013 2:28 am

El líder entornó los ojos con la respuesta y reacción del muchacho. Supo que aquellas palabras no eran alguna especie de pelotilleo o de asentimiento sin fundamento, aquel aliento derramado denotaba comprensión, una pasión similar a la suya. Esperó a que el muchacho acabase de hablar, manteniendo una leve sonrisa complacida y casi cómplice.

Se acercó con pasos lentos pero firmes al muchacho y se quedó frente a él. Era bastante alto y, a pesar de su apariencia desgarbada ya era casi un adulto. Se fijó en sus ojos, ávidos, como si la ensoñación que los guardaba siempre hubiese sido algo borrada; al igual que se quita el vaho con la mano para poder ver una porción de la ventana empañada.

Eso es —Susurró, plácido. Luego apoyó el mango del látigo en el hombro del muchacho —Te gusta, Zacharyas... —Afirmó, a sabiendas de que la pregunta no tenía cabida. —Eres un chico respetuoso, pero extravagante y eso me parece delicioso —Indicó, sin dejar de mirar al muchacho. —Pocas personas comprenden ciertas cosas. Tú lo haces, pero eres un muchacho tímido, aplacado. Resulta algo obvio. Por eso mi pregunta ahora es, ¿te gusta empuñar el látigo? —Preguntó, interesado y ladino. Luego volvió a entornar los ojos y amplió la sonrisa. Con un suave gesto, acercó el mango del látigo desde su hombro a su mejilla —¿O te gusta someterte a él? —No era muy difícil inspeccionar al muchacho en un ambiente tan apropiado y, aunque había captado el gusto del chico por el dolor, todavía le quedaba corroborar si era como verdugo o como víctima. Se humedeció los labios.

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Zacharyas

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Jul 17, 2013 2:45 am

Mientras el caeruleus se acercaba Zacharyas solo pensaba en qué sucedería luego. ¿Habría sido irrespetuoso y merecía un castigo? O quizás, pensó, había sido tremendamente acertado y merecía un premio. ¿No eran para él, al fin y al cabo, ambas la misma cosa?
Sus susurros, aviesos como los de un reptil, pensó, resonaban en su cabeza incomprensiblemente atractivos. ¿Producirían sus fauces veneno?

Al notar, a través de la tela, el cuero del arma sobre su hombro notó que su pulso se aceleraba, ávido. Asintió sin darse cuenta, dando fe de lo que le decía, apenas comprendiendo palabras mientras miraba a aquel imponente hombre a los ojos, sumiso y a la vez embelesado.
La pregunta que le formuló, cuando la comprendió tras repasarla dócilmente, enseguida tuvo respuesta, y sus labios se movieron involuntariamente, como si aquel sinuoso hombre lo hubiese hipnotizado y el responder o no hacerlo no fuese su decisión, sino, simplemente, un hecho.

-Someterme... -pronunció, apenas en un murmullo áspero, sintiendo ya entonces la lisa superficie de aquel hermoso objeto acariciar su rostro.

Prefería herir con las manos, sintiendo la sangre palpitar bajo las venas, o el calor al derramarla. Pero si se trataba de algo como aquello, al menos si se lo preguntaba el gran líder, no pensaba más que en sentir la piel hacerse trizas bajo ello.
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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Jul 17, 2013 2:56 am

La respuesta del muchacho no tardó en llegar y la forma en que la pronunció resultó encantadora y placentera al líder, quien ahora miraba al muchacho con una obediencia digna de aquel que necesita una dosis de opio para sobrevivir tras años enganchado.

Amplió su sonrisa sintiendo un cosquilleo interior muestra de una emoción creciente. ¿Qué mejor opción? ¿Qué mejor momento? Él deseaba hacerle gritar y el muchacho deseaba que le arrancase la piel. Sus ojos brillaron a causa de la excitación y sostuvo el mentón del muchacho con su mano libre, apartando ya el látigo de él.

Descúbrete, Zacharyas... —Le susurró, acercándose luego a él para dar un sutil beso en su mentón. Se alejó unos cuantos pasos y quedó frente al muchacho a la distancia que ya tenía bien estudiada. Se recolocó los guantes, se apartó un mechón de pelo de delante de la cara y se llevó el mango del látigo al hombro, a la espera del muchacho. El pulso se le había animado, expectante por poder saborear de nuevo aquella experiencia de una forma tan completa.

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Zacharyas

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Jul 17, 2013 3:04 am

La sonrisa del líder hizo pensar a Zacharyas, o a la parte que lo dominaba en aquel momento, que su respuesta había sido acertada. Cuando sujetó su barbilla le sostuvo la mirada, pero no desafiante, sino curioso y expectante. Las dulces palabras de Aren Darvenwish solo hicieron que Zacharyas comprendiese que, efectivamente, estaba en lo cierto, y su pulso aceleró todavía más.

Tragó saliva, nervioso. No podía creer que aquello fuese a suceder. Ni siquiera estaba seguro de que fuese lo que pensaba, pero tenía la sensación de que sí, y esperaba que así fuese.
Con manos nerviosas, algo húmedas, desabrochó los botones de su camisa y se la sacó, plegándola sobre su brazo para doblarla. La dejó en el suelo, inseguro, sin despegar los ojos del líder, del látigo, del líder, del látigo...
Respiró hondo y se volvió con lentitud, dejando su pálida y fibrosa espalda perfectamente visible, casi temblando de nervios y de extrañeza.

Quizás, pensó por un instante, aquello no era real, pues siempre que vivía esos sucesos eran parte de su enferma mente, que los creaba y revivía. Aunque en aquel momento creyó con franqueza que era cierto.
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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Jul 17, 2013 3:20 am

El líder observó con detalle cada uno de los movimientos del muchacho y apretó las comisuras de los labios en cuanto este se quedó al descubierto, ofreciéndole el terreno sobre el que desquitar sus necesidades más básicas. Comenzó a mover el látigo, a golpear de nuevo de un lado a otro, como si se tratase de un felino que se mueve sigiloso pero letal, buscando el mejor momento en el que atacar a su presa.

Entonces lo hizo de nuevo. Alzó con orgullo la diestra y dedicó un golpe seco a la pálida espalda del chico que rápidamente se vio adornada con una herida similar a un corte, instantánea, recta; pero áspera e irritada. El tacto de un cuerpo blando era tan distinto al de la piedra... El látigo parecía aferrarse a la piel del muchacho con deseo. El líder dejó salir el aire desde las profundidades de su cuerpo y, tras unos segundos, volvió a golpear al muchacho. Una vez y otra y otra más. Trataba de dejar un leve instante entre uno y otro golpe, sabiendo que así el dolor del siguiente no aplacaría el ardor del anterior. Pero estaba tan deseoso y ansioso que sus golpes se volvieron rápidos y más contundentes. Su brazo se tensó en aumento, se aceleró junto a sus pulsaciones. Sentía un escalofrío recorrerle de gusto a cada marca que grababa en el muchacho. Se detuvo en seco y soltó un gemido seco y aspirado, cogiendo después aire con fuerza y ritmo rápido. No había estado mal para empezar.

Se movió de un lado a otro, como una bestia enjaulada y dedicó de nuevo uno o dos latigazos al muchacho a medida que caminaba con calma. Esta vez separados, tranquilos. Casi buscando el momento de tensión desesperante que la mente del chico hubiese asociado al nuevo golpe y tratando de alargarlo o acortarlo para cogerlo por sorpresa. Era un juego divertido, pues, no siendo un castigo, podía tomarse aquel gusto a su manera.

Volvió a golpearle con ritmo pero de forma más liviana ya que poco lugar había ya donde golpear sin rasgar sobre rajado. Acabó lanzando el látigo hacia el cuello del chico para rodearlo en torno a él con fuerza y tiró de él hacia atrás para tirarlo sobre la piedra secamente. Descansó de nuevo, caminando alrededor del chico con una sonrisa que ya no podía borrar, admirando lo miserable que parecía bajo sus pies, disfrutando de una psique como la suya. Aquel muchacho lo compenetraba de sobremanera. Al menos en este punto.

Se acercó a él tras dar vueltas a su alrededor y le dio un pequeño toque en la cara con una bota.

¿Sigues ahí, Zacharyas? —Preguntó con un tono más zalamero y altivo. Utilizar el látigo era fascinante. Le subía la adrenalina hasta límites increíbles y después lo dejaba más relajado que un baño caliente.

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Zacharyas

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Jul 17, 2013 3:44 am

Expectante, el caeruleus aguardaba con la espalda tensa por los nervios. Las manos le sudaban, y las axilas habían comenzado a hacerlo también, fruto del nerviosismo, de la tensión... No podía creer que aquello fuese real y estuviese a punto de suceder, que no fuese su mente.
El látigo no lo golpeó al principio, solo amagando, y desplazando elegantemente el aire que lo rodeaba. Pero al final le dio, y entonces sí que supo con total certeza, mientras una bocanada de aire abandonaba sus pulmones de forma muda, que aquello era real.
Al primer golpe lo siguieron otros más. Al principio Zacharyas se deleitaba con el sonido del látigo al estallar sobre su piel, pero pronto de sus labios comenzó a emerger un gruñido que acompañaba a cada golpe. Y pronto ese gruñido aumentó de volumen, volviéndose finalmente un grito y luego otro más. Ya no distinguía el placer del dolor. Sus ojos, desorbitados y tirantes, se veían periódicamente invadidos por gotas de sudor, que pegaban su pelo tupido a su frente. Pero pese al dolor no podía pedir piedad, porque otra parte de él disfrutaba con cada nuevo estallido, sintiendo todo aquel dolor, escozor y la sangre cayendo al piso.

Aunque débil, se sentía fuera de sí. Cada grito iba acompañado de una oleada de adrenalina y de una extraña sensación inidentificable para él en aquel momento.

Todo se detuvo cuando se sintió constreñido, incapaz de respirar. Pronto se halló en el suelo, tumbado, con la espalda doliendo más de lo que jamás hubiese esperado y la vista nublada. Aún así identificó la figura del hombre que se alzaba sobre él y, jadeante, débil, asintió como pudo a sus palabras, dejando salir de su garganta un ronco gruñido de dolor.
Notaba la cabeza ligera.
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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Jul 17, 2013 4:03 am

El líder caeruleus ladeó la sonrisa, complacido. Los gritos del muchacho habían sido muy enriquecedores, cosquilleando en su cabeza como cosquillean los susurros lejanos mientras el sueño empieza a alejarte de la realidad. Tomó aire y volvió a apartarse el pelo para dar un golpe algo más bruto a la cabeza del caeruleus, apartándole hacia el lado opuesto de su bota.

Se volvió a alejar, sintiendo el cosquilleo de entusiasmo, de deseo, ese pequeño insecto que recorre a los infantes incitándoles a arrancar las flores del jardín. El líder sabía que el muchacho estaba en condiciones bastante deleznables, pero algo lo llamaba a seguir. Pensó que no empeoraría demasiado si se aliviaba con un golpe más.

Y así lo hizo, lanzó un latigazo al vientre del muchacho, pero esa sensación le pidió otro y otro más y acabó por detenerse al quinto golpe. Dejó salir el aire por la boca.

Ah, Zacharyas, eres muy reconfortante —Le confesó. Volvió a aproximarse a él para darle la vuelta, de nuevo con uno de sus pies, para volver a dejarle boca abajo. Sus ojos se llenaron de las últimas trazas de ansiedad y éxtasis que lo inundaron y acabó por desquitarse en la espalda del chico apretando la mandíbula hasta que consiguió llegar a ese agudo pico placentero que estalló en su nuca.  Por hoy debía ser suficiente.

Arrastró el látigo tras de sí hasta colocarse frente a la cabeza del chico.

Eres un buen chico, Zacharyas. Te aseguro que volveremos a vernos —Acarició su cara con la punta de la bota al tiempo que recogía el látigo. Se sentía pleno y muy a gusto, muy relajado, pero aquel encuentro le había repuesto la apetencia por visitar a una o dos mujeres que acabasen de completarlo esa noche. En cuanto lo amarró de nuevo a su cintó, desapareció del lugar.
*Desaparece*

[Aren avisará al servicio para que vayan a por Zacharyas para llevarlo a la enfermería así que puedes hacer alusión a ello]

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Zacharyas

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Jul 17, 2013 4:16 am

Zacharyas no imaginaba el golpe del vientre, cuya piel más fina hizo que doliese mucho más, pero el cambio de zona hizo que aguantase mejor ese y los cuatro que le siguieron. Pese al dolor, casi insufrible, sentía una especie de chispeo recorrer todo su cuerpo. Una extraña energía lo invadía.
Tras hacerlo volverse, la espalda sufrió de nuevo. Poco a poco el intenso dolor se había convertido en un extraño hormigueo entumecido. Sentía cada golpe, pero aquel calor de su interior aumentaba y el dolor mermaba. Apenas comprendió lo que le decía antes de marcharse, pero en cuanto ya no estuvo, ignorando su camisa, trató de ponerse en pie.
Las piernas le fallaron y cayó de nuevo, soltando un gruñido. Jadeaba y el sudor lo cubría, pegajoso. ¿O era sangre? Pese a ello, y pese al dolor y a su vista nublada, lo intentó nuevamente, y hasta tres veces más. A la quinta las piernas lo sostuvieron con muy poca estabilidad. El dolor no le impediría moverse, y aquella sensación cálida lo hacía querer salir de allí.

Como pudo, se apoyó en la pared para lograr caminar muy lentamente hasta la salida, trastabillando y cayendo alguna vez durante el trayecto. Cuando los del servicio llegasen no encontrarían más que la sangre tiñendo el suelo y su camisa pulcramente doblada junto al charco.

*se va como puede*
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Blues
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 6:12 pm

Aparecimos en las mazmorras, dentro de un calabozo. Bocanegra seguía gritando y jadeando, cubierta de sudor. Sus chillidos ya hacía rato que habían dejado de ser agradables, pero su dolorosa expresión todavía me reconfortaba de alguna extraña forma. Era como si estuviese pagando por todo lo que había hecho. Estaba convencida de que una prófuga como ella no quería un hijo, y que tampoco quería parir en unas mazmorras. También estaba segura de que, cuando descubriese quién era yo (cosa que no debería llevarle demasiado), sentiría cómo si le atravesase los intestinos repetidamente con una estaca, ensartándola y retorciéndola, removiendo toda su carne, ensangrentando el resto de su piel.

Dejé a la piscis en el suelo y le sonreí, curvando ligeramente los labios. El médico, al que había avisado mentalmente, llegó poco después, cargado con diferentes utensilios. Entonces yo salí del calabozo, lo cogí del brazo y lo llevé al interior de la celda, todo ello apareciendo y desapareciendo, sin mover los pies. Una vez estuvo dentro, volví a salir al exterior. Me crucé de brazos y contemplé la escena. Esperaría a que el médico terminase con su trabajo, y entonces ambos abandonaríamos el lugar con el niño, dejando a la madre en el calabozo. Como debía ser.
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Errst
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 6:45 pm

El médico llegó bastante alterado al calabozo. No había tenido tiempo de replicar las palabras de la líder piscis. Le parecía una locura y una total falta de moral hacerle eso a una parturienta. Pero aquella mujer era tozuda como un karnikarsh y sabía que no podía perder tiempo en esperar a llevarle de nuevo a la enfermería. Como mucho, lo intentaría una vez llegado a las mazmorras, pero no podía arriesgarse a bajar sin el equipo. El palacio estaba gobernado, sin duda, por un cúmulo de tiranos sin ningún tipo de remordimiento. Y luego se quejaban de su cara al atender a los pacientes.

Llegó bajando las escaleras apurado, cargando con el equipo y miró con mala cara a la líder piscis.

Esto es del todo descabellado. ¡Esta mujer debe estar en la enfermería? ¿¿Qué pasa si hay algún problema?? ¿Se hará usted cargo de la muerte de una mujer y su hijo? —Le preguntó con rabia, señalándola con dedo acusador. Y cuando ella lo agarró del brazo y lo dejó dentro de la mazmorra no pudo sino aumentar su rabia. Aquello era una desvergüenza y una falta de respeto.

¡¡Es usted una desvergonzada!! ¿¿Dónde se ha quedado su humanidad?? —Preguntó, fuera de sí. Sin embargo, la mujer estaba a punto de dar a luz y debía prestarle atención. Apretó los ojos y los dientes y se puso en marcha, desplegando sus utensilios  en torno a la mujer. —¡Necesito agua caliente! —Le pidió con rencor a la líder piscis, sin siquiera mirarla y con tono de orden. Si debía hacer parir allí a aquella mujer al menos que le diesen lo que necesitaba.

Se colocó las gafas y trató de mover a la mujer, abriéndole las piernas y quitándole la ropa tras cubrir su vientre con una toalla.

Vamos, chiquilla, relájate un poco. Vamos a hacer bien esto —Le comentó con un tono algo más cordial para que se tranquilizase, aunque siendo quien era, el médico dudaba de que lo escuchase. Iba a ser un arduo trabajo.

Cuando la mujer ya estuvo semi desnuda y con las piernas plegadas y abiertas, el médico comenzó a sacar sus utensilios, entre ellos, un bisturí con el que practicar un pequeño corte a la mujer. Cuando se trataba de primerizas la dilatación no solía ser suficiente y, en aquellas circunstancias, era lo más adecuado para prevenir males mayores. Volvió a mirar a la líder.

Necesito a un ayudante, alguien tiene que agarrar por la espalda a esta mujer —Reprochó con ceño y tono cortante el médico. Luego se pasó un brazo por la frente para sacarse el sudor a la bata.

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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 7:11 pm

El líder Darvenwish no podía mostrar sus dientes en una mejor sonrisa de tiburón. En cuanto la líder piscis le había avisado mentalmente del acontecimiento no había dudado en dejar lo que estaba haciendo para acudir a la cita. La situación no le resultaba para nada agradable. Las mujeres en sí le parecían repulsivas por su ciclo biológico y por diferentes facetas además de que el parto, como acontecimiento, le resultaba de las cosas más repulsivas sobre la faz de Mithos. Seres diminutos saliendo de las entrañas de criaturas desagradables. Sin duda era un momento de lo más repugnante. Pero no podía perder la oportunidad de humillar hasta la médula a aquella mujerzuela. Haría de tripas corazón solo para disfrutar hundiéndola en la miseria.

Se apareció en las mazmorras agarrando por la parte posterior del cuello de la camisa a un joven chrysos del servicio, como si sostuviese a un cachorro por la piel de la nuca. Y lo empujó hacia adelante haciéndolo trastabillar y derramar parte del agua que llevaba en una tinaja.

¡Vaya, vaya! ¡Menudo acontecimiento! Supongo que a nadie le importa que me una a esta reunión familiar, ¿no? —Comentó con tono estentóreo y malévolo, haciendo resonar su voz por encima de los gritos desesperados de la mujer. Si solo la escuchaba podría llegar a excitarse con aquella desgarrada garganta. Se acercó a la mujer piscis, acercándose con ello a las rejas de la mazmorra y admiró la visión de aquella mujer postrada en el suelo, apartando un momento la vista con desagrado, pero sin perder la sonrisa torcida.

Ogh, es más desagradable de lo que imaginaba —Comentó. Luego miró a la piscis con sonrisa cómplice. Si algo no le parecía mal de Blues Splash era aquella forma de pensar tan retorcida que tenía para algunas cosas.

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Cassandra

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 7:41 pm

El dolor era extremo y Bocanegra creyó que iba a desfallecer de dolor. Cuando volvió a aparecerse, pudo abrir los ojos entre jadeo y jadeo que su petición no había sido aceptada pues aquel lugar distaba mucho de lo que ella conocía como enfermería. 
-¿A... dónde me... has traído?- bramó, con voz grave, agitando fuertemente el brazo de su acompañante, con rabia.
Sin embargo, no obtuvo respuesta. 
A cambio, Bocanegra fue fuertemente empujada hacia el interior de una celda. -¡Hijo de puta! Agh...- dijo con asco. 
Intentó levantarse para atacarle, pero fue en vano, pues en cuanto quiso incorporarse, un dolor le recorrió hasta la punta de los dedos de los pies y le arrancó un inmenso rugido.

Su corazón comenzó a latir desenfrenado, mientras sus ojos, se movían de un lado a otro, recordando a aquel hombre, hablando de cómo su madre había dado a luz en una celda. ¿Acaso el destino podría ser tan sumamente cruel? 
Chilló. Aquella vez de rabia y no de dolor, dando un fuerte puñetazo al suelo, mientras un par de lágrimas rencorosas comenzaron a brotar de sus ojos. -¿QUÉ COÑO HACES? 

Cuando se quiso dar cuenta, un pequeño médico estaba cerca, intentando hablar con ella, mientras la manipulaba. Le daba igual.
Ahora sólo podía mirar a aquel tío a los ojos y desear matarlo.


Sin embargo, todo el odio hacia el de fuera del calabozo se vio eclipsado por el hombre que apareció en escena. 
Aren Darvenwish se quedó al lado de aquel tipo... Serían... No podía ser... Aunque que aquel piscis conociese un hechizo de traslación de tanto poder... ¿Serían dos líderes?

No sabía qué pesar en aquellos instantes. El dolor la eclipsaba. -FUERA -chilló, rabiosa, alzando la cabeza, mientras el parvus le ayudaba. -SÁCALO DE UNA VEZ, JODER -le chilló, dirigiendo sus manos hacia el pelo del parvus con el fin de tirar de él. 
Necesitaba desahogarse. 
-QUIERO SALIR DE AQUÍ. ¡QUIERO QUE ME SAQUES ESTA COSA, POR MITHOS! ¡SACADME! -sus berridos eran roncos, guturales, cargados de dolor.
No sabía qué le dolía más: si el hecho de ser madre primeriza o estar encerrada en una mazmorra bajo la visión de Aren Darvenwish y aquel traidor.
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Blues
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 8:06 pm

Puse los ojos en blanco al escuchar la moralina del médico y me crucé de brazos. Chasqueé la lengua.

—Me haré cargo del niño si es necesario —respondí, seria, mirando al parvus. Luego observé las mazmorras, sin demasiado interés. Me preguntaba cuánto tardaría el líder caeruleus con el agua que le había pedido. Y si también traería consigo a alguien para ayudar al médico. Esperaba que no tardase demasiado. Los ladridos de la piscis se habían vuelto más insufribles.

El líder caeruleus se apareció agarrando por la camisa un muchacho del servicio, que traía el agua que le había pedido a Darvenwish. Curvé ligeramente los labios y saludé al líder con la cabeza. Hacía bastante que no nos encontrábamos. De reojo, miré a la piscis, preguntándome qué opinaría ella de la presencia del caeruleus. Me imaginé que ahora mismo se sentiría como si le clavasen alfileres en los ojos, lentamente, rompiéndole el globo ocular, vertiendo el humor vítreo por todo su rostro, embadurnando todo su rostro mientras la estaca removía sus intestinos y el médico le separaba las piernas, dejándola expuesta e indefensa. Humillada.

Ensanché la sonrisa.

—Imaginé que te gustaría presenciar esto —murmuré, mirando de reojo a Darvenwish. El líder estaba a mi lado, a mi derecha, y el joven de servicio ya estaba dentro del calabozo—. Aunque es bastante desagradable. —Miré al muchacho—. Siento lástima por él. Realmente, no se merece presenciarlo. —Y luego mis ojos se posaron en Bocanegra—. Y tú no saldrás de aquí.

Torcí una sonrisa.
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 8:16 pm

La mujer no dejaba de revolverse y aquello era bastante negativo para poder hacer bien su trabajo. En el momento en que le tiró del pelo, el pequeño médico quiso arrearle una torta. La agarró de la muñeca para soltarse.

¡Estate quieta y déjame hacer lo que debo o será peor para ti! —Le bramó, rabioso. No solo tenía que estar en aquella situación bajo la impasible mirada de la líder piscis, poniendo en peligro de infección a la mujer, sino que esta parecía una histérica.

El colofón fue la llegada del líder Darvenwish, a pesar de que traía al muchacho que él había pedido. En cuanto el chiquillo entró le ordenó colocarse tras la piscis para agarrarla por debajo de sus axilas y servirle de apoyo para la espalda, de forma que la piscis quedase medio sentada. El chico parecía nervioso y sobrepasado por el momento.

¡Agárrala con fuerza, muchacho! —Le advirtió con severidad. Luego hizo acopio del agua caliente que también le había traído y dedicó una mirada de odio a ambos líderes que parecían jactarse ante tal visión. —¡Son los dos un par de malnacidos! ¡Y me da igual si piensan hacerme algo por hablarles de este modo, porque hacer esto es inhumano! —Se quejó. —¡Hagan el favor de tener un poco de decencia y salir de aquí! —Les soltó de muy mal humor, aun a sabiendas de que no le harían caso. Agarró las piernas de la mujer.

Escúchame, muchacha. Ahora tienes que respirar. El chico te ayudará a empujar cuando sea necesario, pero tienes que hacerme caso y estar coordinada con nosotros o esto se alargará desagradablemente —Le advirtió, mirándola con fijeza y severidad para que le hiciera caso de una vez.

Cuando el médico consiguió que la mujer hiciese lo que le decía, por su cuenta y riesgo, comenzó a ayudarla, tratando de asir la cabeza del crío para sacarlo de ella con cuidado, de forma que no permaneciera demasiado tiempo sin respiración.

Respira... ¡Empuja! —Incluso el chico del servicio llegó a gritar con la mujer debido a la tensión del momento. Tras un largo rato que se hizo todavía más eterno de lo que debiera, el médico consiguió extraer al niño con ayuda de la fuerza de la mujer. Una vez lo sacó de su vientre, lo cubrió con una toalla y lo agitó para que pudiese respirar. Rápidamente los gritos de la mujer fueron sustituidos por el llanto de la nueva vida en brazos del médico que ahora lo lavaba con cuidado.

Es un niño —Informó con calma respirando hondo al fin. El pequeño recién nacido tenía las orejas puntiagudas y la piel clara, signo de su ascendencia caeruleus. Al menos todo aquel desquiciante momento había valido la pena.

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Aren Darvenwish
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 8:38 pm

El líder observó cómo disfrutaba la líder piscis. Sabía que dentro de aquel pequeño cuerpo enjuto y aburrido había una crueldad y un disfrute con el daño a aquellos que aborrecía que resultaban de lo más entretenidos. Se preguntaba qué le estaría pasando por la cabeza.

Escuchó al médico quejarse y alzó una ceja, soberbio.

Calla y haz tu trabajo, viejo. No te molestaremos aquí mirando —Indicó con desdén. Por supuesto, no iba a retirarse solo porque el medicucho se enfadase, tenía que disfrutar del momento. O de lo poco que se podía disfrutar.

Se sacó un pañuelo de satén de la manga y se lo llevó a la nariz, cubriéndose para no oler demasiado de aquel desagradable espectáculo que encerraba un morbo horripilante. Se giró hacia la piscis al escuchar sus comentarios.

El muchacho se hará un hombre de forma un tanto desagradable. Si llega a mearse en los pantalones creo que completará la repulsión del momento —Comentó, entre divertido y desagradado.

Luego se limitó a escuchar los gritos de la mujer, sus berridos diciendo que se marchasen y fijándose en su cuerpo, en sus piernas abiertas y como aquel canal estaba ocupado por una masa oscura. Desvió la vista de toda aquella masa de carne, pelo y sangre, muy desagradado. Pensar en lo gozoso que era emplear a una mujer para introducir su miembro en aquel lugar y lo asqueroso que resultaba ver salir de él a un niño de aquella forma. Ver aquellas piernas abiertas, con las manos del médico hurgando y una cabeza del tamaño de una fruta oronda abriéndose paso desde dentro. Por un momento se le quitaron las ganas de fiarse de ese agujero negro de las mujeres, pero su obsesión como dador amoroso hizo que aquel sentimiento se esfumase rápido. No tendría que presenciar aquello nuevamente, por suerte. Todo formaba parte de aquel retorcido espectáculo con el que escarmentar a la piscis y reírse de ella por lo zafia que era.

Respiró profundamente, soltando un pequeño suspiro, y se fijó en como se movían las letras que él había marcado en su vientre.

Ah, Bocanegra, creo que tu nuevo mote será boca-abierta. La mujer que decía odiar a los hombres estando en tal situación. Ahí, tirada como una perra parturienta, sufriendo por sacar de sí lo que un hombre ha puesto ahí sin ningún tipo de responsabilidad —Soltó una carcajada —Al final sí has resultado tan o más furcia de lo que parecías. Si tan bien se te daba abrir antes las piernas supongo que esto será coser y cantar —Bromeó con su más negro humor. Miró a la piscis —Aunque creo que yo no soy el que más disfruta con esto, ¿verdad, líder Splash? —Se regodeó, antes de volver a mirar a la mujer.

En cuanto el niño salió el líder rotó los ojos, aburrido por el fin del espectáculo. Retiró el pañuelo de su cara y volvió a guardarlo, dispuesto a marcharse. Sin embargo, al fijarse en los rasgos del niño alzó una ceja, muy extrañado. Dudó un momento y entonces respiró con alivio al recordar que Bocanegra no era una mujer por la que hubiese pasado. Se alegró de recordar que no lo había hecho viendo aquel esperpento y escabechina. Miró a la piscis.

No he tenido nada que ver —Comentó con una risilla. Volvió a mirar a la pirata —Nunca se me ocurriría meterme en un sitio así —Se agitó como si hubiese sufrido un fuerte escalofrío —Ogh, me pregunto si ese chiquillo habrá salido sano —Comentó, jocoso y cruel.

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Cassandra

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 9:03 pm

Soltó un último grito ahogado cuando al final se sintió libre de aquel bulto, dejando a su cabeza caer hacia atrás, viendo el mohoso techo bajo el cual su hijo acababa de venir al mundo. 
Se tomó unos cuantos segundos de relax. De golpe, casi todo su dolor físico había desaparecido, o por lo menos, comparado con el que sentía hace tan solo unos minutos, era nimio. 
Sin embargo, el dolor emocional no paraba de crecer a cada segundo que pasaba a cada palabra de los de fuera. 
-¡CÁLLATE, MALDITO HIJO DE PUTA! ¡MUÉRETE! ¡PÚDRETE! ¡TE MATARÉ!- chillaba una y otra vez.
Su voz sólamente era eclipsada por los primeros llantos del pequeño recién nacido.

Así que aquel enano era el líder de Aqua...
Una enorme preocupación y ansiedad se apoderó de ella. Si aquello era cierto y, viendo que había sido encerrada, se temía lo peor. 

No sabía qué hacer ni a qué centrarse. No sabía qué pensar. Estaba confusa y muy dolorida. ¿Cómo hacer frente a aquella situación?
Una pequeña parte de su cerebro la sacó de su letargo, lo que le hizo centrarse en su hijo. Se acercó a por él.
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Blues
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 10:18 pm

El médico seguía con su moralina, intentando darnos lecciones morales a Darvenwish y a mí. Fruncí el ceño. Era realmente molesto.

—Si usted quiere salir del calabozo, más le vale que se calle y siga con su trabajo. —Alcé el mentón—. Si no quiere salir, entonces no tengo ningún inconveniente en irme.

Me humedecí los labios. Ya teníamos bastante con los gritos de la piscis, no necesitábamos los chillidos de un médico furioso.

A mi lado, el líder Darvenwish contemplaba la escena con la nariz tapada por un pañuelo. Torcí una sonrisa, jocosa. Aquello resultaba de lo más cómico: un hombre, uno de los más poderosos de Mithos, por deseo propio, decide contemplar el parto de una mujer pero es incapaz de soportar el hedor y tiene que recurrir a un pañuelo para sobrevivir. Trágico. Sin embargo, por muy absurda que resultaba la imagen del líder ahora mismo, tenía razón en algo: no era el que más disfrutaba en aquel momento. Aquella humillación, todo aquel dolor que sentía Bocanegra me reconfortaba. Me alegraba. Pensaba en todos los problemas que había dado a Aqua, en todo lo que había robado y en todas aquellas personas a las que había asesinado a lo largo de su patética existencia y no podía evitar mi alegría al verla ahí, encerrada y vejada, con el único apoyo de un médico que poco podía hacer. Se pudriría en aquella mazmorra. Y mientras, nosotros, los piscis, acabaríamos con su huérfana flota.

—En efecto, no eres el que más disfruta. —Miré a Aren y le sonreí, cómplice—. Aunque no lo parezca.

Volví la vista al interior de la celda. Aquello parecía estar terminando.

Y, de hecho, así fue. Segundos después, el médico envolvía a la criatura con una toalla y el bebé comenzaba a gritar, estridente e irritante. Como una cría de mecña.

—Aunque hubieses tenido algo que ver, ¿qué más da? —Miré a Darvenwish de reojo. Sonreí—. No eres tú quien se hará cargo. Tampoco yo, por supuesto. Si hubiese sido piscis, tal vez me lo hubiese planteado, pero vista la situación —Volví la vista al crío y negué—, lo mejor será que se encarguen los miembros del servicio. —Ensanché la sonrisa y alcé el mentón—. ¿No quería Jillian un ejército de guerreros? Pues aquí tiene el primero. Cuidado al cien por cien por el Palacio de Brontë. Una auténtica lástima que no pueda presenciar este gran día.

Me aparecí en las mazmorras y cogí al bebé y al médico de la mano. Luego miré a Aren.

—Llévate al muchacho.

Le dediqué un último vistazo a Bocanegra, tendida en el suelo.

—Trata de no morir.

Y desaparecí. Volvería después de dejar al médico y al niño en la enfermería a comprobar el estado de la piscis.

*se va*
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Errst
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 10:27 pm

Las palabras de los líderes le resultaban totalmente desagradables y crueles. En una situación así y mantener a aquella mujer bajo tal presión y ofensa. Fuese quien fuese, tenía derecho a ser respetada como ser humano.
 
¡¡Son un par de bárbaros!! —Les gritó sin mayor reparo a sus palabras. Luego se centró en el pequeño para comprobar que, efectivamente, estaba todo bien. Pensaba entregarlo a los brazos de su madre sin dilación, pues aquella sería la recompensa y el descanso de la pobre mujer.
 
Sin embargo la líder piscis se le adelantó y se lo arrebató de las manos.
 
¡Ni se le ocurra! ¡Ese niño debe estar con su madre! ¡¡Debe ser alimentado y arropado por ella!! —Le bramó, fuera de sí. Aquello ya era el colmo. Menudo par de seres despiadados que tenían veneno por sangre. Y pensar que se veía obligado a atenderles cuando les ocurría algo. ¡Ni siquiera él, que ahora los odiaba tanto les haría algo parecido! —¡Señora Slplash! ¡Usted es una mujer y quizá sea madre algún día! ¡¡Tenga un poco de compasión, haga el favor!! —Pedía el médico, puesto en pie y señalando a la mujer, mirándola como si midiese tanto o más como el líder Darvenwish que esperaba fuera. —¡Habría esperado una desfachatez de parte de ese hombre sin escrúpulos que cree que las mujeres no son más que objetos! ¿¿Pero usted?? ¡Al menos hágalo por empatía! —Pidió, con tono de reproche pero palabras de súplica. Le parecía horrible todo aquello y la mujer le apenaba cada vez más.
 
Se giró para mirarla, a ella y al muchacho chrysos al que ahora se le escapaba alguna lágrima y aferraba a la mujer con fuerza para que no se desplomase sobre el suelo.

Entonces el médico sintió como la piscis lo agarraba. Sabía lo que pretendía.

¡No! ¡NO LO HAGA! —Pero, sin poder evitarlo, desapareció junto a ella y el crío.

*se va*


FdR: Cassandra, vas a morir desangrada e infectada lolU

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Mar Ago 06, 2013 11:37 pm

El líder ignoró tanto a la piscis como al parvus y se centró en su conversación con la líder piscis, haciendo un jactancioso gesto.

Por supuesto que no iba a meterme en esto —Respondió, manteniendo la sonrisa. —Así que piensas dárselo al servicio... —El líder se planteó cualquier significado que eso pudiera tener y, aunque no tenía el cuerpo para nada demasiado subido de tono, no pudo evitar ciertas imágenes en su cabeza sobre el tema. Se guardó para él sus pensamientos.

Prestó atención a la dramática escena: la líder llevándose al niño y al médico a pesar e los forcejeos de éste. Y ahora solo quedaban la mujer, el chico del servicio y él mismo. Suspiró ante las palabras de la pequeña piscis. Era dejar que se divirtiese un poco y crecerse como si ella fuese a ordenarle algo. Se deshizo en cenizas un instante para atravesar los barrotes y volvió a recomponerse, caminando hacia la mujer tirada en el suelo y bastante demacrada debido al duro suceso. Caminó a su alrededor, marcando bien sus pasos, se preguntó si su madre lo habría pasado tan mal teniéndolo a él. Esperaba haberle desgarrado bien las entrañas a aquella zorra malnacida.

Se paró frente a ambos, mirando cómo el muchacho intentaba atender a la mujer con cierto miedo de lo que el líder podía hacerle a causa de tratar de ayudarla. Él le sonrió al chico y luego volvió a centrarse en la piscis.

Bocanegra, mírate... Ahí tirada como un saco de carne; tras haberte extirpado a esa criatura de las entrañas —Comentó en un susurro, sin perder la apretada sonrisa. Alzó la mano abierta hacia ella y la marca de su vientre comenzó a desaparecer lentamente —Fíjate en esa mujer, es totalmente mezquina. No hay duda de que las mujeres sois totalmente despreciables a ese respecto. Ni siquiera... un aliento por comprensión. Luego dicen que soy el ser más perverso de este palacio —Comentó, con el mismo tono tranquilo y melódico. En cuanto la marca desapareció, el líder movió un poco la mano, apuntándola igualmente hacia ella, para detener la hemorragia y hacer que la mujer se recuperase un poco. No tenía nada en contra de que continuase viviendo. —Sois terribles. Rencorosas, rabiosas, vengativas... No olvidáis la mínima y siempre devolvéis el golpe con una fuerza cien veces mayor... No se os puede dar un ápice de confianza —Sus palabras no cargaban burla ni rencor, sonaban como simples hechos innegables. De alguna forma, el líder estaba mostrando su desprecio femenino de una forma muy cordial y sincera. —Y ahora te ha arrebatado a lo único que podría haberte hecho pensar que este momento no ha sido tan horrible... Menuda arpía —Cuando acabó miro hacia fuera de la mazmorra, como escrutando el rastro de la líder piscis al marcharse. Se pasó las manos por el pecho, como quitándose el polvo una vez acabado el trabajo.

En fin. A mí me basta con tener un castigo ejemplar que compense tu deuda hacia mi respeto —Indicó con simpleza, tomando aire. Luego miró al muchacho. —Sal de aquí y avisa para que vengan a limpiar esto —Le indicó de forma que el chico se desapareció un momento para salir de la mazmorra y echó a correr. —Piensa que ese chico no te olvidará fácilmente —Una vez dicho sus últimas palabras y curado a la piscis, el líder se dispuso a irse. Fue entonces cuando vio tensarse un momento las piernas de la mujer para que de entre ellas surgiese una masa sanguinolenta y pastosa. El estómago le dio un vuelco e hizo un amago de arcada que contuvo desviando la mirada y llevándose un puño frente a la cara. Aquello sí había sido horripilante y asqueroso. Ahora más apurado, desapareció del lugar.

*Desaparece*

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Miér Ago 07, 2013 12:16 am

-¡TÚ!- Chilló- ¡DAME AL ENANO!- dijo estirando los brazos hacia el parvus.- ¡A MI HIJO! - chilló, enfurecida, con la voz quebrada.- NO PUEDES HACERME ESTO. TE MATARÉ. ¡TE JURO QUE TE MATARÉ! ¡TE RAJARÉ LA CARA Y TE MEARÉ EN ELLA!- dijo completamente desesperada, chillando de dolor, mientras, impotente, se arrastraba, superando el dolor hacia ellos, pero en ese momento desaparecieron.
-¡VUELVE AQUÍ! ¡VUELVEEEEE!- dijo rompiendo a llorar con chillidos desesperadamente agudos y rotos. 


Aren entró en escena entonces y comenzó a soltar su perorata. Sin embargo, la capitana se apretaba las sienes con sus manos ensangrentadas, temblando, sin prestar mucha atención a las palabras del líder.
Abrió mucho los ojos al enterarse de que el líder piscis era en realidad una mujer. Sin embargo, ahora tenía cosas más serias en la cabeza.

Al final, únicamente acertó a suplicar. -... Es... como mi madre... Tenía las... - dijo tocándose las orejas- las orejas de mi madre.- No había conocido a su madre, pero estaba harta de escuchar sobre su belleza, sus curvas y sus características orejas de pura raza. 
A ella le habría encantado heredar sus rasgos, pero los genes de su asqueroso padre lo habían impedido.

- Darvenwish... Me voy a pudrir en esta celda - habló.-... Por Mithos... Quién sabe si volveré a verlo- dijo hundiendo su cabeza entre sus manos. -  Lyo... Quiero que se llame Lyo... -dijo con la voz rota, comenzando a llorar amargamente.
Recordó la cara de aquel jovial chiquillo. Qué jóvenes eran ambos. 
También recordaba el día en el que su padre se lo arrebató. 
Los recuerdos con respecto a Lyo eran demasiados claros como para olvidarlos. 

-Si... es chica... Helena - como su madre. - Por favor...- dijo casi perdiendo el conocimiento. 

El líder desapareció y las mazmorras se quedaron en el más absoluto silencio. 
Al poco rato, un par de chicas del servicio vinieron en su asistencia y cuidados.
Vendrían asiduamente. 

*se queda indefinidamente*


FDR: E_E NO IBA A DEJAR QUE SE LLAMASE CHICHO.
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Sáb Ago 10, 2013 4:35 pm

Pese a que intento resistirme, los hombres que me escoltan terminan metiéndome en una de las celdas y cerrando la puerta antes de que pueda intentar salir. De todas formas, me agarro a los barrotes y los miro desafiantemente desde el interior. Me han quitado mi arma, por lo que no puedo hacer nada desde aquí.

-Malditos cabrones -gruño.

Ellos se van, de todas formas. Hacen su trabajo.
Pego una patada a los barrotes y suelto un quejido desquiciado. Tengo que largarme de aquí e ir a por Jager antes de que los de la organización lo encuentren. Eso si no le han hecho algo más... Pero en este sitio de mierda...

Me acerco a la pared y comienzo a revisar las piedras que forman el muro. Todas están sólidamente colocadas, igual que los barrotes de la puerta.

Tras un rato de revisión miro más allá de mi celda. En una de las celdas cercanas, en diagonal con la mía, hay otra persona que parece descansar. No la reconozco desde aquí. No se le ve la cara.

Me siento, frustrada.

*se queda indefinidamente*
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Sáb Ago 10, 2013 4:46 pm

Mis pasos comienzan a escucharse a través de los oscuros pasillos. Al pasar junto a la primera celda ocupada echo un vistazo al interior. La mujer, la piscis maleducada, tiene un aspecto no demasiado recomendable. La observo unos segundos antes de reiniciar mi marcha y pasar de largo. Apenas unos metros más adelante me encuentro lo que quiero. Me vuelvo por completo hacia Alehyss Lester, que parece poco conforme con su nuevo hábitat.

-Parece que no todo salió como esperabas -comento entretenida con una edulcorada sonrisa.

Coloco bien la boa de piel que rodea mi cuello y mi sombrero. Este lugar me trae recuerdos desagradables, pero son esos los hechos que me han hecho llegar hasta aquí. Espero que ella, que es ahora de mi propiedad, también sepa aprovechar estas oportunidades.
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Sáb Ago 10, 2013 4:53 pm

En cuanto la veo aparecer me pongo en pie de nuevo, enseguida, y me lanzo contra los barrotes, agarrándome a ellos y pegando la cara furiosa, como si tratase de atravesarlos y llegar a ella.

-¡TÚ LO SABÍAS! ¡¿VERDAD?! -bramo fuera de mí-. ¡SÁCAME DE AQUÍ! -. Tenso los músculos de cuello, bajando la voz, más siseante y amenazadora, encendiendo mucho los ojos para mirarla-. El trato era que todos ellos estarían a salvo, y ahora se los han llevado.

Tengo ganas de extender un brazo y tomarla por la garganta, apretar y estrangularla, pero sería demasiado necia si pensase que es posible. Simplemente me mantengo amenazante, pero a la vez expectante, buscando la explicación pertinente o que, simplemente, se declare como una víbora inhumana.
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MensajeTema: Re: Mazmorras   Sáb Ago 10, 2013 5:19 pm

Sonrío con deleite al ver su reacción. Tiene tanta energía y tanta ira en su interior... Pero tendrá que aprender a controlar todo eso si quiere llegar a ser una mujer de provecho.
Me atuso uno de mis bucles de color marfil y me acerco a los barrotes metálicos que nos separan, reduciendo la distancia entre ambas.

-No te preocupes, chispitas -siseo contenta, acariciando su mejilla con mis largas uñas-. Tus amigos están bien por el momento. Pero, como comprenderás, no puedes salir de Brontë hasta nuevo aviso. No querríamos que se te ocurriese ir a buscar a tus compañeros poniendo en peligro todo el plan, ¿comprendes?

La miro con frialdad, pero sin dejar de sonreír en ningún instante. Es una chica inteligente y lo comprenderá, pero seguramente no piense acatarlo. Por eso está en las mazmorras, y no caminando por el palacio. Si la liberásemos se creería que puede hacer lo que quiere, y ya no está en esa posición.
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Alehyss

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MensajeTema: Re: Mazmorras   Sáb Ago 10, 2013 5:28 pm

Le sostengo la mirada, pero termino teniendo que apartarla, bajándola. Espero que diga la verdad. Espero que sea cierto que todo sigue alguna clase de plan.

-¿Por qué debería fiarme de ti? -murmuro, escéptica y malhumorada, pero controlando mucho más mi tono esta vez.

Desde que ha llegado he vuelto a notar esa especie de pinchazo en la cicatriz de mi costado. Empiezo a comprender para qué sirve.

Frunzo el ceño. De todos modos, lo ideal sería conseguir salir de aquí e ir a buscar a Jager, Analyn y Kourt... Aunque, tratándose de Ventus...
Maldita sea.
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